Recalculando el amor
Esa boca que tan bien besaba y se acoplaba con la mía, era la misma que me ha dicho las peores mentiras.
La piel que ardía junto a la mía, era la que se ofrecía abiertamente a nuevas aventuras.
Los ojos que brillaban al verme, que lloraban por mi ausencia, eran los que se hacían vulnerables a cualquier mínima ostentación de terceros.
Y aquí yace el eco de tu voz… que no se apaga con el tiempo, y me ha dejado recalculando el amor.
- Sadicoeta



















