Día 5. Te fuiste cariño… y te llevaste todo contigo. No comprendo porque todo pasó tan rápido, tan fugaz. Nunca supe si me ibas a regalar flores o condones. Querido polo opuesto, no tan atrayente ni tan distante, espero que me leas y que sepas que pensé que íbamos atraernos y nunca soltarnos. Sin embargo, fue todo distinto, empezamos a distanciarnos, te fuiste. Te necesito, me mantuviste fuerte… eras mi casualidad más bonita. Pero no pudiste comprenderme. Los polos opuestos nunca se atraerán. Ahora ya no me quedan las fuerzas suficientes para buscarte y encontrarme. Estoy en el laberinto de tus sueños, en el rinconcito donde dejas las cosas perdidas, en el rincón del olvido. No encuentro salida. Quedarme es morir y me estás matando, cariño. Tal vez esta sea la carta más pequeña que te escriba, así como nuestro amor que duró nada más cinco cartas y que los momentos que pasamos juntos ni siquiera completaron 24 horas. No debo de quejarme, probé tus labios y con eso me basta. Así como dice Benedetti: “Lo nuestro fue tan fugaz, que una estrella nos vio pasar y pidió un deseo.” –Una gran poeta