«Cuando suene la última hora, será preciso morir, y encontrarme con la nada ó con la eternidad. Este negocio es exclusivamente mió; tan mió, como si yo existiera solo en el mundo: nadie morirá por mí; nadie se pondrá en mi lugar en la otra vida, privándome del bien, ó librándome del mal. Estas consideraciones me muestran con toda evidencia la alta importancia de la religión; la necesidad que tengo de saber lo que hay de verdad en ella; y que si digo: “sea lo que fuere de la religión, no quiero pensar en ella” hablo como el mas insensato de los hombres.»
Jaime Balmes: El Criterio. Imprenta Barcelonesa, pág. 170. Barcelona, 1880.
TGO
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