La revelación del día es: si tuviéramos más ritmo y mejor coordinación mis amigos y yo seríamos prácticamente los personajes de High School Musical.
Nota: Este post será mucho más personal que los demás, espero que no les moleste. Y si les molesta pues, ni modo, es mi blog. Con confianza ignórenlo y pasen a los otros.
Esta semana me pusieron una tarea: cambiar algo de mi rutina diaria. Primero pensé en dejar de usar gafas, pero teniendo en cuenta que Mr. Magoo tiene mejor vista que yo me pareció que el intento de suicidio no sería tan buena idea. Entonces el cambio afectó mi vestuario.
Cuando tenía unos 12 años un primo me introdujo al maravilloso mundo del metal (uds. saben, el género musical, no el material) y decidí que sería malvada y satánica y sólo me iba a vestir de negro. Eso duró hasta los 14 años cuando ya realmente no me parecía malo usar otros colores o escuhar otra música, pero ya me había acostumbrado y aproximadamente el 95% (dato estadístico real) de mi ropa era negra, entonces llegué a los 21 con ropa suficiente para vestir a todos los asistentes a un funeral. El cambio en mi rutina consistía en dejar de vestirme de negro durante una semana. Pensé que iba a ser difícil, o tal vez como en esas películas en las que la chica alternativa a través de un cambio de imagen en el que descubrimos su belleza interior y exterior conquista al chico popular (no voy a dar nombres pero...)
Pero realmente no logré conquista al chico popular (tal vez porque no cambié las gafas por lentes de contacto... lo tendré en cuenta para la próxima) y no fue TAAAN difícil, claro, por las mañanas cuando veía toda la ropa que no me podía poner me quejaba (si quejarse fuera un deporte olímpico yo tendría una medalla de oro) y a veces me sentía disfrazada, pero en el fondo esta también era mi ropa y era solamente una semana, no era como si me hubieran obligado a usar un saco rosado con moños lilas para siempre, de hecho durante esta semana descubrí que blue and gray are the new black. Sin embargo
Y ahora la justificación de High School Musical en mi blog: la clase para la que tuve que hacer el cambio la veo con un amigo aficionado a todo cuanto es Japón y a la música, su reto fue dejar de escuchar música en japonés por una semana. Cuando se lo contamos al resto de nuestros amigos ellos decidieron solidarizarse con nosotros y hacer también el cambio. Estefanía dejó de leer manga y, desafortunadamente, debió concentrarse en sus deberes o distraerse con otra cosa. Gabriela, que nos cambiaría a todos a cambio de 2 minutos con Taylor Swift dejó de escuchar sus canciones. Daniela dejó de pintarse las uñas (al día siguiente de haberse comprado unos 10 esmaltes nuevos). Mónica dejó que fluyera un poco de sangre en su torrente de Coca-Cola. Lu decidió ignorar su súperpoder de comer y no engordar y dejó de gastar toda su fortuna en comida. Me parece hermoso lo diverso de nuestros compromisos eso me demostró que:
Everyone is special in their own way, we make eachother strong. We're not the same, we're different in a good way. Together's where we belong.
¿Cosas pequeñas? Claro que sí, ninguno se iba a morir por eso, pero lo importante es que lo hicieron sin que yo se los pidiera, lo hicieron porque quisieron y porque, honestamente, creían que *léase el siguiente fragmento con el ritmo de la canción* we're all in this together and it shows when we stand make our dreams come true. Me mataron de la ternura con ese gesto, eso es amor, eso es una jodida película de Disney (con un poco más de groserías), eso es High School Musical.