(inédito) de Antonia Torres
Amo la voz llegada desde lejos y con retraso
la imperfección de aquello que distrae el ojo
lo inevitable del error
A la taza a punto de caer
la contemplo con vergüenza
Amo la inminencia de su destrozo
lo profano en aquello a punto de desencadenarse
Amo el sueño de los vecinos que se cuela en los nuestros
anegando el cuarto de fantasías absurdas
Amo las palabras torpes e involuntarias que se nos caen de la boca
como granos de arroz mientras hablamos
Amo el instante preciso
en que todo encantamiento cede:
suspendida en el aire
la memoria de la luz se desvanece
convertida en tropiezos
la música y las risas de anoche caen por la escalera
y el cielo se desfonda en forma de lluvia
y los deseos se desenhebran
se salen de sus cuencas
parpadean las lámparas
y entonces todo cede
y entonces todo habla y es invierno y es de noche
y el planeta da una vuelta completa alrededor del tiempo
cada uno habla con la boca llena de lluvia o vino
y hasta los objetos conversan entre sí
y ya no hay significados ocultos
no hay acertijos que resolver en el poema
entonces
quien sabe
haber amado
lo impreciso
lo imperfecto
lo atrasado
tendrá recompensa.