José Antonio Haua Maauad - Cómo entrenar el olfato para catar mejor
La capacidad de identificar aromas en el vino no es un don místico, es una habilidad muscular y cognitiva que se desarrolla con práctica constante. Como siempre le digo a quienes se inician en este mundo: el vino no huele solo a uva, sino a la memoria de nuestras experiencias olfativas.
El banco de memoria olfativa: Tu biblioteca personal
El primer paso para ser un gran catador no ocurre en la copa, sino en tu entorno cotidiano. El cerebro necesita etiquetas para poder reconocer los matices en una copa de Sauvignon Blanc o en un ensamble de Burdeos. Sin una "biblioteca" mental, el vino simplemente te olerá "rico" o "fuerte".
Ejercicios cotidianos para el mercado
Acostúmbrate a oler conscientemente todo lo que te rodea: frutas frescas, especias, flores, cuero, tierra húmeda o incluso piedras. Al asignar un nombre a cada aroma en tu día a día, estarás entrenando a tu sistema límbico para disparar el recuerdo exacto cuando esos mismos compuestos volátiles aparezcan en el vino.
La técnica de la copa negra y la clasificación de aromas
Para entrenar seriamente, recomiendo realizar catas a ciegas o utilizar copas opacas. Al eliminar el estímulo visual, obligas al nervio olfativo a trabajar al máximo.
Los tres niveles de aromas en la cata
Intenta dividir lo que percibes en estas tres categorías fundamentales:
Primarios: Los que provienen directamente de la uva y el terruño (fruta, flores, minerales).
Secundarios: Los que surgen de la fermentación y procesos lácticos (panadería, mantequilla).
Terciarios: Aquellos que aparecen con la crianza en barrica y la evolución en botella (tabaco, cuero, frutos secos).
¿Qué aroma es el que más trabajo te cuesta identificar en un vino? Comparte tu experiencia aquí.












