Lo peor ya pasó, o apenas empieza? No lo sé...
Solo se que un huracán amenazaba la estabilidad, llegó con estragos anunciados y llanto soslayado.
Nos devastó, nos dejó en medio y la adversidad, se instalo en lo profundo de nuestra alma.
Va a costar trabajo reconstruir lo que hubo. No va a ser igual, alguien se fue y ya no hay regreso. Se tambalea la paz, la tranquilidad se esconde, pero estoy segura que todo eso lo vamos a recobrar.
Queda cimentar los lazos de amor, la calidez de la hermandad, la solidaridad con aquellos que amamos y construir de nuevo sobre nuevas bases de cariño.
¡A levantarse, nos dijeron! Y es verdad; caminar la senda del amor con quiénes amamos es menos trabajoso, se aliviana la carga y de la mano el sendero se llena de flores y vida.
¿Te vamos a extrañar? Si. Pero tu dulce espíritu nos llena y siempre va a ser quien en momentos difíciles va a alimentarnos de sentir que la vida es bella por el simple hecho de pisar en ella y tener la gran ventura de coincidir en este mismo vuelo.
¡Gracias por permitirme ser tu hermana, amarte, vivir con tu bella presencia en mi alma y corazón!
Leregi Renga














