He encontrado mi propio éxito desde reflejado a la altura de mis ojos, resplandeciente cuál aurora aparentemente infinita, hasta arrastrado por debajo de mis pies, destruido y por poco rendido, aunque con suerte no tan menoscabo como para darlo por perdido.
Seré lo que mi mente se atreva a imaginar, y se que decirlo es más simple que forjarlo, pero hoy decido creer en mi carácter y capacidad.
- Edictemo.

















