Dancing with My Devil.
Quién diría que te podrías enamorar de aquel demonio que te visitaba cada noche.
Ya no puedo escuchar esa canción de la misma manera, pero por alguna razón mi corazón siempre me pide volver a ponerla, me había aferrado a ella de manera dolorosa y siempre me llevaba a aquel sitio más recóndito de mi memoria, donde habitaba él.
Si no fuera por la manera tan dulce de sus palabras.
Si no fuera por la manera en la que me observaba.
Si no fuera porque decidí levantarme de la cama y acercarme a él.
¿Qué era aquello que me estaba llamando? La verdad, ni idea. No tenía miedo, no, definitivamente no me asustaba ni un poco.
Cuando me encontré frente aquel demonio, un poco insegura, coloqué ambas manos encima de sus hombros y lo observé, me fijé en cada detalle de sus ojos; dicen que estos son la ventana del alma, sin embargo, no pude distinguir más allá que aquella profunda oscuridad.
- Irina – Dijo con la voz casi en un susurro y colocando ahora sus manos sobre mi cintura.
Nos quedamos así por unos instantes los cuales percibí como eternos, completamente absorta en cada fragmento de su rostro y sintiendo su respiración cálida, tranquila, encima mío.
Me separé un poco para tomar mi teléfono, él no se movió ni un milímetro, simplemente me observó. Pensé que perdería el aliento justo en ese instante, ya que me acariciaba con la mirada y sus pupilas se enfocaban en cada movimiento que realizaba.
Puse música, “I Fall in Love too Easily”, Aiden rió de lado al escuchar la melodía.
Me acerqué todavía más a él enrrollando mis brazos alrededor de su cuello y comencé a mover mi cuerpo al ritmo de la música mientras le devolvía la sonrisa.
- Esto es estúpido.
- Te parecerá estúpido, pero no me has soltado en momento alguno. – Me acerqué a su oído – Deberías intentarlo.
Tras pensarlo unos segundos, comenzó a moverse lento sin quitar aquel rostro extrañado y un tanto molesto. Podía darme cuenta que estaba completamente en desacuerdo con la idea, pero al cabo de unos minutos ya nos encontrábamos bailando alrededor de toda la habitación.
Nuestros ojos nunca separaron la vista del uno al otro, y nuestros cuerpos cada vez acortaban más el espacio entre nosotros. Pude notar como Aiden vigilaba mis labios soltando un suspiro, yo lo imité; era apenas un ápice el que separaba nuestros rostros y nuestros alientos se combinaban.
Fue el alto demonio el que tomó la iniciativa uniendo sus labios a los míos en un beso húmedo y cargado de deseo, yo respondí apenas dudando y dejándome llevar completamente, perdiendo la razón y logrando que en mi mente no hubiera otra cosa que no fuera su esencia intoxicando mis sentidos.
Pareciera que nuestras bocas fueran hechas la una para la otra, yendo en perfecta sincronía y fundiéndonos en la pasión del momento. Cada roce de aquellos peligrosos labios hacía mella en todo mi ser y provocando que mi corazón latiera acelerado.
Nos separamos por la falta de aire, percatándome en ese momento cómo la pálida piel de Aiden había adoptado un color rojizo.
Pausé la música y sonreí por lo bajo tras soltar un profundo suspiro, aquella noche se había quedado en un recuerdo y nada más. Llevaba meses sin recibir visita alguna de aquel demonio, y nunca llegué a pensar cuanta falta me haría el simple hecho de tenerlo aquí a lado mío, aunque sus intenciones nunca fueron las de hacer el bien o guiarme en el camino correcto.
Volteé a ver la esquina de mi habitación, aquella donde dejé que mis sentimientos y más intensos instintos me guiaran. Sentí como la tristeza se acumuló en mi estómago y deseé desde lo más profundo poder volverlo a ver y que no se fuera nunca más, poder sentir cada noche el olor a azufre de su ropa y jugar entre mis dedos con su cenizo cabello.
Pero ahora todo sería diferente, Aiden simplemente estuvo aquí para cumplir con la misión encargada por sus superiores y yo sucumbí ante sus tentaciones. Nunca nada fue real para él, pero para mí siempre será lo más magnífico de mi existencia.
Reí levemente ante mis cavilaciones y pensé…
No tiene mucho que ver la foto de Suga aquí, pero estoy enamorada de este concepto, ok?














