A los hombres nos encanta que una mujer se arregle, y lo agradecemos más que infinitamente. Pero hey, mujer... tómate las cosas con más calma, porque no es necesario preocuparse tanto. No hagas de tu belleza una religión, pues ten presente siempre qué con ese tinte rojo, castaño o azul, uñas rosadas, piel blanca o de canela... usted que me lee, aún por encimas de cualquier cosa, con o sin maquillaje, créame, ¡Usted es preciosa!
CaféDeMadrugada











