La llamada
El innombrable llamĂł. No vi el telĂ©fono al sonar, asĂ que no supe quiĂ©n era, hasta que mi madre colgĂł la llamada y vi el nĂşmero que llamaba. Era Ă©l, realmente era Ă©l. Me quedĂ© esperando a que volviera a llamar y, honestamente, no sĂ© porque tuve la esperanza de que volviera a llamar, pero la tuve. Sin embargo, no llamĂł, aunque quedĂ© con la duda sobre el motivo de la llamada Âżhabrá sido por error o adrede? Lo que si me deja impresionada es que, al ver su nĂşmero, haya podido reconocer que se trataba de Ă©l. No sĂ© cĂłmo pudo pasar eso, si se supone que toda informaciĂłn, respecto a Ă©l, almacenada en mi mente, se habĂa eliminado; al menos asĂ creĂ, pero veo que no. Aparentemente quedĂł en mi inconsciente… El inconsciente es una vaina arrecha.
Sea como sea, él llamó, y fue extraño. Se me alborotó el corazón, mas no por amor, sino por temor ¿a qué? no sé, pero temor al fin.
Una curiosa experiencia.










