“¿Y qué busco en las cosas,
sino su huella llameante,
tu herida luminosa en las hojas
Sin saberlo han entrado en tu Templo,
las mĂşsicas antiguas y tocadas son presentes,
pero, duro, el oĂdo no oye nada. El templo es bello
y es viejo el Templo de los muros vivos,
la flor de la humedad es la flor de la humildad.
No puedo describir esta hoja verde
de venas verdes, venas amarillas.
La hoja es todo un mundo,
igual que el mundo de este mundo.
En la hoja de cada clara hoja,
otro mundo. En la ahojada hoja de la hoja,
La hoja de la hoja de la hoja.
Los sauces se hacen rĂos
y los rĂos se vuelven sauces,
en la mirada de Tus ojos.
cántico tan azul y tan sencillo.
                                  todo un mundo
SĂ, claro. ÂżPero el tiempo del tiempo,
el tiempo del tiempo del Tiempo?
El Otro, ÂżdĂłnde el Otro?
No lo dicen las palabras, no
Y sin embargo ellas lo dicen,
el Otro que nos busca, y nos quiere y nos ve,
ÂżdĂłnde, dolor de luz, dĂłnde, luz duelo?
cuando la ventana abierta
hace contagio de ojos y de aguas.”