Si la gente llora, entonces venderé pañuelos
Quien no se ríe con una experiencia contada por un brasileño, efectivamente carece de sentido del humor. ¿Por qué decimos esto? Por la simple razón de haber sido visitados por Carol García, paulista de nacionalidad, uruguaya de corazón, amante de Montevideo, añorando reencontrarse con la ciudad que aprecia. Contando con una experiencia laboral, sin precedentes y con títulos que muchos de nosotros nunca hemos escuchado, se la presentó a Carol de la siguiente manera: Doctora en Comunicación Semiótica, Profesora de Comunicación de Modas en una Universidad Brasilera, Directora Científica de la consultora Modus, Marketing y Semiótica. Siendo que como vimos es muchísimo más que eso.
Muchas cosas se ganaron durante la pandemia, al menos, muchos de nosotros lo hicimos: ganamos peso, ansiedad, aburrimiento. En fin, una cantidad de aspectos negativos que ninguno de aprecia en demasía. Por el contrario, Carol supo ganar mucho dinero ¿Cómo? Como ella misma lo enumeró: Identificando, investigando y analizando, articulando y activando. Esta carismática persona, fue capaz de llevar a cabo esta estrategia, donde identifica una necesidad real de las personas, sin que haya alguien que lo abastezca. Todo esto se resume en dos proyecto: Clapclap Virtual Celebrations y The Flowerpuncher.
Clapclap Celebrations, nació como resultado de la desaparición de los fiestas, de la entrega de regalos en cumpleaños y la obvia necesidad de seguir compartiendo esos momentos. Se trata de una instancia por Zoom, que se toma de la mano de la realidad aumentada y elementos físicos, para llevar acabo actividades en conjuntos con otros, competencias y excelentes recompensas. Además, siendo que ya existe en seis países, adultos mayores, quienes más sufren las consecuencias del confinamiento y aislamiento, es una manera efectiva, divertida y considerada de llevar a cabo una instancia y actividad en donde se los tenga en cuenta.
Photo by tabitha turner on Unsplash
El segundo ejemplo, el cual personalmente, me resulta bastante más atractivo por su perfil artesanal y manual, es el de The Flowerpuncher. Este emprendimiento (que por cierto la está remunerando de manera muy atractiva), se destaca por utilizar vegetación, flores, cualquier elemento natural productor de sustancias que pueda ser extraída de manera líquida, se las coloca sobre un lienzo y se las “puchea” o golpea con un martillo, lo que hace que en el algodón quede impregnada la sabia de las flores y la clorofila de las hojas, creando estampados muy interesantes, divertidos y atractivos. Esta propuesta, es una que se presenta como una manera de desestresarse del confinamiento obteniendo resultados sumamente innovadores. Y, aunque no se trata de una técnica nueva, sino que de hecho es mileniar, porque los japoneses la practicaba desde hace ya muchos siglos, terminó siendo un foco de atención para artistas, músico, diseñadores multimediáticos. ¿Y cómo fue todo esto posible? Porque como muy bien lo expresó ella, supo vender pañuelos cuando la gente lloraba, supo encontrar una solución para el problema que se veía enfrente.
Fotografía tomada del Instagram
En reiteradas ocasione, recalcó el asunto del cambio cultural global que el mundo está sufriendo, porque el mundo entero se comunica a través de una pantalla, y nadie conoce el color de sus pantalones; porque ahora ya no necesitamos subirnos a un avión para conocer Siberia, simplemente nos conectamos a Zoom y hemos alcanzo nuestro destino, porque como dijo Carol: “Algunas marca surgieron para apoderarse del mundo, y otras desaparecieron, porque ya no eran parte de él”, como fue el caso de Victoria Secret. Todo esto termina siendo muy curioso, si nos tomamos unos breves segundos para pensarlo, antes el mundo se burlaba de los que son diferentes y ahora los necesitan, porque son quienes inventan, crean, innovan, sacan adelante la angustia de una pandemia. Hace meses, se hizo viral un video de una muchacha, pasados los once primeros días después del confinamiento, donde juega con lo que tiene a mano, como si fuera una DJ. Es gracioso ¿Verdad? Pero seguramente, antes todos la habrían tomado como alguien demasiado “fuera de la caja” para encajar en un círculo popular, hoy en día ella es la que hace reír a muchos porque ella misma lo desea.
Como muy bien lo explicó Carol, la tecnología ha hecho que esta pandemia fuera más “bearable”, más aguantable, porque sin ella, no habríamos sabido qué hacer. Pero la tecnología no solo fue fuente de diversión, sino también de protección, y no se comenta esto porque evita el contacto con otros, sino porque funciona de medio sigiloso para quienes están en peligro. Carol habló de esto, comentó cómo empresas de cosméticos crearon una campaña donde en los tutoriales de maquillaje se presentaba un número de teléfono o WhatsApp, por medio del cual se podían contactar con la policía quien estuviera sufriendo violencia en el hogar. Todo esto, me recordó de la campaña realizada por Canadian Women’s Foundation, una asociación canadiense que lucha por la protección de mujeres y se valió de la palabra “auxilio” en lenguaje de señas, para quienes sufren violencia en el hogar y ser capaces de comunicarlo en videollamada, mientras se encuentran conversando de otra cosa. Muchos tuvimos que habituarnos a estar 24/7 en las mismas cuatro paredes que el resto de nuestra familia, siendo que solo los veíamos para cenar y los fines de semana, y sabemos lo difícil que fue en su comienzo. Pensemos ahora en el caso de aquellas personas que disfrutaban de relativa paz, cuando su cónyuge no se encontraba en casa, porque sufría algún tipo de abuso, ese 24/7 se volvió una pesadilla para ellos. Sin embargo, aún en el estado de emergencia en el que nos encontramos, organizaciones siguen pensando en ellos y ayudando a propagar medio de auxilio para cuando lo necesiten.
Video tomado de Canadian Women’s Foundation
El asunto de los problemas en los hogares, resulta ser uno de los más preocupantes, en mi opinión. Más, siendo que a diario los escuchamos y nos enteramos de ellos, cuando tienen las condiciones ideales para que suceda lo peor. El hecho de que Carol le diera un lugar a este asunto, siendo que sus emprendimientos son tan alegres, positivos y considerados, demuestra que ella es, claramente, una persona sumamente empática y con plena consciencia y consideración de aquellos que no cuentan con la situación ideal como ella.
Carol es un claro ejemplo de que ser exitoso en la vida, en nuestros planes o metas, no funciona como “exonerante” para no buscar maneras de ayudar a otros, no solo a satisfacer un deseo, sino a proteger su vida.