[ i. información básica ]
NOMBRE. Emily Crownwell Erindel.
TÍTULO OFICIAL. Comandante Ejecutora del Alba.
APODOS CEREMONIALES. Lanza del Alma Radiante, Princesa de la Espada de Platino.
APODOS. Luciérnaga, Blancanieves, Heroína/Princesa del Pueblo, Protectora del Débil, Defensora del Pueblo, Vaquita.
FECHA DE NACIMIENTO. 20 de diciembre de ????
EDAD. 21 años.
SIGNO ZODIACAL. Sagitario.
GÉNERO. Mujer cis.
PRONOMBRES. Femeninos.
ORIENTACIÓN. Demisexual (hetero-romántica).
NACIONALIDAD. Valaquiana.
ETNIA. Blanca.
EDUCACIÓN. Recibió educación en casa con diferentes tutores especializados, con un énfasis en sus habilidades de combate.
[ ii. apariencia ]
ALTURA. 1.70m.
OJOS. Azules.
CABELLO. Blanco.
CICATRICES. Está cubierta de cicatrices de batalla por todo el cuerpo, especialmente sus brazos y abdomen.
TATUAJES. Ninguno.
PIERCINGS. Los tradicionales en ambas orejas.
ESTILO. ( x )
[ iii. psique ]
RASGOS POSITIVOS. Determinada, idealista, empática, altruista.
RASGOS NEUTRALES. Aventurera, independiente, expresiva, espontánea.
RASGOS NEGATIVOS. Impulsiva, desorganizada, directa, reactiva.
GUSTOS. Salir a entrenar antes del amanecer (para verlo), los escasos días soleados y cálidos, charlar y amistarse con los ancianos del pueblo, adornar sus armaduras y armas con flores.
DISGUSTOS. La crueldad hacia los pobres, todos los pretendientes pisándole la cola, las reuniones diplomáticas, cuando su ropa clara se mancha de sangre, las muertes innecesarias.
[ iv. salud ]
ESTATUS. Saludable.
MANO DOMINANTE. Ambidiestra.
AFECCIONES FÍSICAS. Ninguna.
ENFERMEDADES MENTALES. Estrés postraumático complejo.
[ v. relaciones ]
FAMILIA DIRECTA. Hija de Raven Crownwell y la fallecida Diane Erindel. También tiene un medio hermano por parte de mamá, Héctor.
MASCOTAS. Lo considera más su compañero y hermano que una mascota, pero: Uriel, su dragón ( x ).
[ vi. extras ]
La princesa de Valaquia: Venerada por sus proezas en el campo de batalla, adorada por su similitud con el sol mismísimo. No hay día en que no escape de las paredes de su castillo, recorriendo las calles de la nación para jugar con los niños, compartir té y galletas con las ancianas, o dar y recibir consejos de los padres y madres de familia.
Durante aquellos días en el que no requiere blandir su lanza, Emily encuentra refugio en el arte. Ha pintado suficientes cuadros para llenar cuartos completos; de los animales en la zona, de Uriel, de personas al azar que ha conocido, de los amaneceres en Valaquia. También de las bestias que rebana cada día y cuya sangre ensucia sus manos. A estas le gusta pintarlas rodeadas de flores.
No le gusta la muerte, la violencia ni la muerte innecesaria. Guarda un profundo respeto por los caídos en batalla y las víctimas de las amenazas que les rodean, así que guarda pequeños diarios donde escribe sus nombres, alguna hazaña que hayan logrado (por más pequeña que sea) y algún dato que le haya parecido especial.
Siempre visita a las familias de aquellos que han fallecido para darles su pésame. La población lo considera una bendición para el alma del difunto.
Debido a los traumas de su niñez y a la pobreza y hambruna extremas que sufrió, recuerda poco y nada de aquella época. A veces lo prefiere así. Carga con recuerdos lo suficientemente dolorosos como para sacudirla con flashbacks, crisis de pánico y arranques de tristeza que oculta muy bien de los demás.
Aunque su relación con su padre está completamente destruida y se tratan como extraños, cada mañana, sin falta, le deja algún presente insignificante frente a la puerta de su dormitorio. Una flor, una pequeña nota, una fruta. Nunca ha hablado de ello con él, tampoco sabe qué hace con sus pequeños detalles.
Su color favorito es el amarillo.
Heredó su lanza de su madre; Emily la personalizó con ayuda de un herrero experto en el área para hacerla retráctil y fácil de llevar a todos lados. El desafío fue que no perdiese sus cualidades y cada detalle que traía tallado. Tras mucho esfuerzo, lo consiguieron.
Adoptó a Uriel cuando tenía entre 12 y 13 años, luego de encontrarlo al borde de la muerte en un campo abandonado. Tuvo que suplicarle a su padre para que la dejara conservarlo, pero ha resultado ser, con los años, de gran ayuda durante sus misiones más peligrosas.
Suele escaparse a la granja de sus abuelos con mucha frecuencia. Con ellos ha aprendido un par de recetas, aunque cocinar no está dentro de sus intereses a menos que sea para fortalecerse. Le gusta más el trabajo pesado: ayudar con los animales, limpiar el granero, recolectar los huevos de las gallinas, entre otros.
Duerme muy poco, no más de cuatro o cinco horas al día. Le cuesta mucho conciliar el sueño sin importar qué tan cansada esté.


















