El mundo del rock está lleno de ratas. El mundo del rock es imbecil. El mundo del rock es corrupto. El mundo del rock permite una impunidad que puede vivir cualquiera desde cualquier nivel de reconocimiento donde te dejen entrar. Con solo gustar de dos o tres canciones tuyas, algún gordo puede hacerte sonar en una radio y eso te masifica. Y eso te expande. Y muchas veces, extiende la voz de la gente equivocada.
El otro dia hablaba con alguien sobre la facilidad que hay ahora de que las voces se masifiquen y si eso está bien o mal. Antes, había cierto tipo de control en quienes guardaban las puertas a la fama, ahora, en un mundo interconectado por redes de acceso casi gratuito, cualquiera puede acceder a cualquier persona. ¿Eso está mal? No creo. Lo que creo es que a veces masificamos gente que no tiene responsabilidad en el poder de la voz… y otras veces, simplemente, masificamos hijos de puta.
Tuve, tengo y tendré bandas. Me gusta cantar, lo disfruto, es un ejercicio catártico que me hace sentir bien y además, me permite explorar otras facetas de la literatura. Me acuerdo que cuando empezamos con The Contras, antes de Los Centuriones, cantaba con un martillo como micrófono porque no teníamos instrumentos ¡Un martillo! Y a dos o tres chicas les gustaba. Yo tenía 19 años, pero era un boludón, como la mayoría de los chicos de 19 de mi época. Y las bandas tienen cierta magia, aunque apesten a mierda, aunque hagan ruido y nada mas, hay como una mística musical que siempre funciona. A las chicas les encantan los músicos, esa es la creencia generalizada. Yo lo vivo mas como “A cualquiera le gusta un músico” y digo músico por no decir músicx porque odio esa mierda de la x. A mi me encanta Annie Clark, me encanta Patti Smith, me vuelvo loco con Stevie Nicks, carajo, yo hubiera sido un groupie.
Y ahí entra el tema álgido, ¿No? Los grupies. Y digo los, pero sabemos que es “Las” LAS groupies. Chicas que van a ver a la banda porque les gusta la música o les gusta el chico que toca la guitarra. ¿Y que hay de malo en eso? Nada. ¿Es parte del folklore? Si. ¿Está mal? And there is the question. Grupies, grupi, folklore, tingui tingui, todo lo que vos quieras, pero un tipo que te mete en su casa y abusa de vos, no es folklore, no es tingui tingui, no es una mierda mas que un violador. Y ahí, toda la magia, toda la cosa que amamos del rock y su escena, todo eso se muere.
Podemos hilar mas fino y decir que el rock es heteronormativo y tienen razón y que la imagen de “Una groupie” es consecuencia de eso que hay que destrozar y seguro tengan razón también, pero toda esta introducción que hice era simplemente para decir: No nos importa que tengas una banda, no nos importa que hagas música que escuchábamos, no nos importa que parezcas simpático, no nos importa nada mas que el hecho de que sos un violador y que los violadores son monstruos y que ya sabemos que tienen que hacer los monstruos. Si, lo canta Iorio.
Desconozco la impunidad de la que hablan en el mundo del rock, esa donde los periodistas protegen a los músicos y ambos tienen un pacto de chupaculismo entre ellos que funciona como una especie de cortina de hierro en casos así. A quien leí mucho estos días es a Helena Pérez Bellas y pueden consultar todos los datos que tiró ella y cualquier mina con dos dedos de frente y creo que es así. Conozco a poca gente del medio y posiblemente tenga la bendición de haber conocido a la “Poca y buena” gente. Pero me parece totalmente coherente. El rock esta lleno de gente que no conoce la responsabilidad de la masificación. La responsabilidad de no hacerte el candy-candy con una chica y llevarla a tu casa para violarla como el monstruo que sos. Y si hay tipos que defienden eso, a la mierda con esos tipos, condénenlos al olvido y no escuchen más una palabra de mierda de las que puedan opinar sobre nada.
Los tipos somos crueles, yo soy cruel. Cuando nos juntamos en grupo somos crueles y opinamos cosas crueles. Ya escribí mucho sobre eso y sobre lo que pienso del hombre dentro del mundo del hombre y la responsabilidad que tiene de destruir ese inmenso esqueleto de odio y miedo en el que vivimos. Creo que el hombre frente a la violencia y el abuso contra la mujer, tiene que volverse el lobo del hombre, el enemigo de su propio género, porque la diplomacia y el análisis no han llevado a nada. Se necesita una búsqueda interior mas voraz y violenta, tan violenta como esa violenta que ejercemos, para proyectar esa bestialidad contra nosotros mismos y dejar que se destruya sola. Tenemos que dejar de victimizarnos frente a las victimas y aceptar los pecados y la sangre de la que nuestro propio género es responsable. No es una loa al feminismo bobo de Malena Pichot, es lo que entiendo leyendo a gente que habla del machismo de forma responsable, analítica, fría y clara, una forma que si la puede entender un boludo como yo, me dice que todavía hay esperanza.
Tenemos que matar a nuestra crueldad y dejar a la mujer en paz. Abandonar nuestros lloriqueos infantiles alimentados por madres sobreprotectoras que miraban con desconfianza a su propio género y ese maldito dogma de no saber querer. De no saber querer y solo saber destruir lo que no puede ser nuestro. Ese capitalismo del alma que ve todo como una propiedad que si no se puede seducir, tiene que ser tomado por la fuerza. Que si no devuelve el amor, no merece vivir. Tenemos que destruir eso que vive adentro nuestro y a aquellos que no pueden ni quieren hacerlo, hay que condenarlos. Hay que empezar a condenar a nuestros amigos y familiares si es necesario. Hay que abandonar la complicidad y la levedad con la que tratamos esos “Pero algo habrá hecho…” “Pero mirá como es ese ambiente…” “Como se va a meter ahí” y condenar, simple y brutalmente, a cualquier monstruo que cometa algo así.
Y así y todo pienso: “Facundo, sos leve en lo que decís” y si soy leve. A pesar de decir todo eso ¿Saben por qué? Porque soy un hombre opinando de esto de lo que creo que tienen que tomar la posta las mujeres. Y no lo digo como una crítica, solo pienso que hay que prestarles más atención a las mujeres que tienen una voz fuerte, necesaria, lapidaria y que supera en valentía a la brutalidad de los monstruos. La sociedad tiene que escuchar a las mujeres. Todo el tiempo. A las que realmente se preocupan por la salud, la seguridad, el bienestar y la igualdad del género. Terminar con esta estupidez del “Feminazismo” y entender que siempre hay dos o tres boludos meando fuera del tarro y que eso también pasa con el feminismo. Que el feminismo no es una mala palabra y que es un lugar donde el hombre puede educarse sin convertirse en un imbecil que dice “Hoy me levanté y tenía concha” o esa pelotudez que alguien escribió hace poco o un aberración del tipo “Me hice feminista para levantar minitas” hay que parar con la crueldad de los monstruos, con la crueldad de los pelotudos y con este gran cáncer en el que en casos así nos convertimos para las mujeres.
Escribí todo un choclo y seguramente no se entendió nada. Seguramente se va a malinterpretar todo. Pero era así como quería escribirlo y como me salió. No me importa si tu música me gustaba, si cantaba tus canciones sugar-pop-indie-bill-murray porque sos un monstruo. No hay “sexo sin consentimiento” porque el sexo es una cosa hermosa que se hace entre dos personas, a veces sin amor, a veces porque si, pero siempre con consentimiento, porque todo lo otro es mierda, todo lo otro es monstruosidad, todo lo otro es violación, es abuso, es abismo. Y está todo bien con el folklore del rock, pero cuando roza apenas un poco de ese abismo, no hay folklore que valga, no hay rock que viva, no hay discurso que aguante y no hay ídolos que sobrevivan. Si nos acercamos a ese abismo, solo hay culpables y monstruos. Y como dijo Iorio, los monstruos deben morir.