“El mundo retorcido y sus pocas almas extraterrestres.”
Carta a mis alienígenas que viven en la tierra.
El agotamiento físico, mental y espiritual que inflíje éste mundo sobre mí es desmesurado. El sentimiento de que deber haber algo más, algo más hermoso, con más sentido, con más éxito, con más propósito, satura mi mente. Este mundo de males, de miedos, de problemas, no parece ser el mío. ¡Tanto que ya creo en los extraterrestres! Y yo, soy uno de ellos. No pertenezco a éste mundo y sus superficialidades. En el mundo del cual yo provengo, se ama incondicionalmente mente, se perdona, se protege, se preserva, se cuida, sus seres vivos se entienden, ellos tienen compasión el uno por el otro, se abrazan con ganas sin importar quien es el individuo o lo que halla hecho. No hay chismes, si no historias hermosas que contar, hay virtud, respeto, pasión, felicidad, salud, hermandad, amor y compasión. A veces me pregunto si soy el único que existe de éste tipo en la Tierra. Cuando alzo mi mirada hacia la luna, me pregunto si habrá alguien también, en ese preciso momento preguntándose lo mismo que yo. ¿Habrá alguien más como yo? La pregunta seguirá siendo un misterio por ahora pero si te llego a encontrar mi querida alma alienígena, no te vallas de mi lado, sino que abrázame como si hubieras encontraro el tesoro perdido que tanto has estado buscando. Te prometo que te abrazaré de la misma manera. -Jehiel Elí Barreto












