Distintos fragmentos de El Cuidado Esencial de Leonardo Boff
Hay que insistir en que los «objetos» no son objetos en sí mismos. Es la razón la que los convierte en objetos, pues los aísla de su medio, los separa de otros compañeros de existencia y los utiliza para sus intereses. ¡La «objetividad» es una proyección de la razón. ¡Los llamados «objetos», en realidad, son sujetos que tienen historia, que acumulan e intercambian informaciones y que pertenecen a la comunidad cósmica terrenal.
El cuidado ha sido difamado como feminización de las prácticas humanas, como estorbo para la objetividad en la comprensión, y como obstáculo para la eficacia. La dictadura del «modo de ser trabajo dominación» está conduciendo actualmente a la humanidad a una encrucijada: o ponemos límites a la voracidad productivista, asociando trabajo y cuidado o nos encaminamos hacia lo peor. ¡La exasperación del trabajo productivo ha agotado recursos no renovables de la naturaleza y ha roto los equilibrios físico-químicos de la Tierra. ¡La sociabilidad entre los humanos se ha visto quebrada por la dominación de unos pueblos sobre otros y por la reñida lucha de clases.
Admitir la centralidad del cuidado no significa dejar de trabajar y de intervenir en el mundo. Significa renunciar a la sed de poder que reduce todo a objetos desconectados de la subjetividad humana. Significa rechazar todo despotismo y toda dominación. Significa imponer límites a la obsesión por la eficacia a cualquier precio. Significa derrocar la dictadura de la racionalidad fría y abstracta para dar lugar al cuidado. Significa organizar el trabajo en sintonía con la naturaleza, sus ritmos y sus indicaciones. Significa respetar la comunión que todas las cosas mantienen entre sí y con nosotros. Significa poner el interés colectivo de la sociedad y de la comunidad biótica y terrenal por encima de los intereses exclusivamente humanos. Significa ponerse al lado y al pie de cada cosa que queremos transformar, para que no sufra, no sea desarraigada de su hábitat y pueda mantener las condiciones que le permitan desarrollarse y co evolucionar junto con sus ecosistemas y con la misma Tierra. Significa captar la presencia del Espíritu más allá de nuestros límites humanos, en el universo, en las plantas, en los organismos vivos, en los grandes simios, gorilas, chimpancés y orangutanes.