Ray Chen performs the Korngold Violin
Es el primer te amo,
que nace temblando de sus labios,
como un secreto
que al fin se atreve a volar.
Son sus manos
buscando las tuyas con miedo y fe,
como si el mundo se calmara
solo al tocarte.
Son sus ojos llenos de amor,
mirándote como si fueras
la única razón por la que existe la música.
Así te ama:
con ternura,
con deseo,
con una devoción pura
y suave como la luz al amanecer.
Y cada nota
cada nota te besa
como si el violín supiera tu nombre,
y por fin entiendes
que nunca has estado más a salvo
que en este amor.







