Voy a agotar hasta el último recurso de mi mente para borrar el rastro de que alguna vez respiraste a mi lado. Te vas a convertir en una silueta difusa, en un eco sordo que mi cerebro simplemente se negará a concebir. Pasarás a ser una ilusión, un espejismo que jamás fue real. Y es irónico: así como tú elegiste inventarte un infierno de historias falsas bajo la sombra de tu psicosis, yo elegiré reescribir mi realidad bajo el peso de esta agonía. Tu delirio nació del cristal; mi olvido nacerá del luto absoluto de aceptar que el hombre que amé con toda mi alma, murió.












