aedanseo:
❝ porque yo no fui quién puso las reglas, fue él. ❞ alza sus cejas victorioso, una sonrisa burlesca pero satisfactoria que logra elevar las comisuras de sus labios, lo suficiente para molestar a la contraria y poner a prueba su paciencia. cierto es que no ha tenido tiempo para hacerlo, así que está testeando en aguas turbulentas y parece disfrutar cada segundo. ❝ además, ¿ahorcarme? ¿para que me vea morir? no sabía que imágenes así de sádicas estaban aceptadas para que un niño de tres años lo presenciara. ¿que no sabes nada de psicología infantil? ❞ se coloca detrás del pequeño, sus brazos sobre sus hombros. ❝ ¿o no tienes sentido común? ❞
“Entre la TV y los videojuegos ven cosas todavía peores y mil veces más gráficas” levanta dos de sus dedos a modo de arma, apuntándole a Aedan como a punto de disparar. Sin embargo, una presión en un costado de su cabeza le hace girar la cabeza y conectar con la misma profesora con que había intercambiado palabras anteriormente. No tiene una mirada muy aprobatoria. “Eh-- en fin” murmura, baja el brazo y se olvida de él. Ya ha aceptado su destino de villana así que se acomoda en una posición dramática con las manos en la cintura. “Tú, bebé. Vamos a jugar en el patio. Yo seré la chica con un pasado turbio que ha sufrido demasiado durante toda su vida y a quien no le ha quedado de otra más que llevar a cabo acciones con intenciones cuestionables. Es decir, la mala. Tú eres el chico bueno que quiere acabar conmigo y él...” movió la cabeza hacia donde Aedan. “Él puede ser... Tu caballo. Ajá. ¿Entendido? Entendido.” Sin agregar más lo agarró por debajo de los brazos para alzarlo y sostenerlo firme contra su cuerpo. Con un brazo le aseguró las caderas y con el otro la espalda. “Afuera será más cómodo jugar.” Le comenta a Aedan y a continuación enfila hacia la salida.

















