soom-parker.
Lo fulmina con la mirada de tan sólo escuchar la negativa, si bien ella no era una experta en criaturas de poca edad pero no significaba que podría desligarse de esa manera. Quizás cuando traían a sus bendiciones siempre era fácil cuando se iban, Soomin entendía al menos un poco el concepto de responsabilidad. — Minjoon, por dios, es un crío — Lo regaña apretando los puños. Respira hondo — Si, Minjoon, los niños tienen un super olfato -– Suspira negando con suavidad — Ven, vayamos al patio, a que está allí en la zona de juegos — Vuelve a avanzar, tratando de atender a cada rincón donde el menor podría estar — ¿Recuerdas su nombre al menos? — Pregunta dudando si llamandolo no sería buena idea o quizás una pésima forma de que se alejara más.
el obvio desinterés respecto al bienestar del menor se presenta con un rostro confundido, un ceño fruncido que no da crédito alguno al porqué del semblante ajeno. no existe memoria en su cabeza que le diga cómo se actúa en casos como ése, ni la más pequeña idea sobre qué hacían sus niñeras cuando era él, en años de infancia, quien se encargaba de desaparecer por horas. “un crío que no debió terminar bajo mi cuidado.” no se esfuerza en ocultar su desagrado ni se mide al mostrar cuán irrelevante es el que lo haya perdido. ¿por qué interesarse por él cuando el reemplazo es tan simple? “además si tanto quieren a sus hijos deberían tenerlos localizados con un chip o una mierda por el estilo, como a los perros.” añade, mas acepta a regañadientes el camino que soomin indica. “¿kalua?” prueba suerte con el nombre, estando casi seguro de la inicial del mismo.














