No sé sentirme, no lo hago. Es como si me encontrara fuera de mí.
Tengo la sensación de que esta tarde ha sido una despedida, de que ocurrirá algo malo y esta será la última vez que te vea. ¿Pero cómo es eso posible?, si he estado tan emocionada al respecto, si he esperado este día tan ansiosamente, si al despertar esta mañana estaba temblando por los nervios que me provocaba saber que iría a verte.
El cosquilleo en la punta de mis dedos, mi rostro ardiendo, el preguntarme si no cambiarías de opinión al final; nunca había sentido algo parecido.
Murmuré un “te amo” mientras intentaba esconder mi rostro y sus vergonzosos sonrojos de tu mirada, lo hice muy despacio, de modo que, imagino, no me oíste. Tus manos en mi cuello y mis dedos presionándose contra tu cintura; me sentía tan cálida, deseando quedarme en ese momento, esperando que no acabase y poder detener el tiempo, aún si sabía que eso era imposible.






















