La costumbre se hace ley, un día que falle ya hay reclamos.
La constancia crea expectativas. Cuando se rompe la rutina, surgen los reclamos.
Si alguien dice algo sabiendo que lastimará, puede reflejar descuido, frustración o incluso intención de herir. En esos casos, lo importante es reconocer el impacto de las palabras y decidir cómo responder: con firmeza, distancia, o buscando entendimiento.












