Dicen que no solo hay que serlo, sino parecerlo. Una máxima histórica que hoy Juan Felipe Rodríguez defiende con gallardía sobre los pedales. Más allá de su talento natural, es su aplomo en el pelotón lo que refleja la estampa de un ciclista hecho y derecho, desafiando la fría realidad de su contrato con el equipo de desarrollo. En el asfalto, esa diferencia no existe. En la Volta al garve, su bautizo en las rondas por etapas del WorldTour, 'Juanfe' no vino a aprender, vino a ser protagonista.
Su elegancia sobre la bicicleta, su agresividad para competir y la madurez con la que irrumpió en la élite han sido su mejor carta de presentación. En Fóia y Malhão, los escenarios donde se decide la gloria, no se escondió. Estuvo ahí, corriendo sin complejos, con carácter y con la inquebrantable convicción de quien sabe lo que vale.
Semana redonda y un futuro brillante por delante. Queda claro que este "Cachorro" ya tiene el instinto de todo un sabueso.












