— Yo que tú tendría cuidado.— Carraspeó un poco para que el otro muchacho notase su presencia. — Algunas medusas pueden ser arrastradas por las olas hasta la orilla. Y si entras en contacto con uno de sus tentáculos estás más bien jodido.— Hizo una mueca, mirando al chico y luego se encogió de hombros.— Por lo que, en definitiva, la playa no es tan hermosa como dices.— Finalizó sonriente.
-- Corremos riesgos cada vez que salimos a la calle..Si nos acorbardásemos siempre que pensásemos en las cosas que pueden pasar, al final del día no haríamos nada que nos gusta.. -- Comentó de forma quizás demasiado reflexiva y alzó la mirada hasta el chico. -- Si aparece alguna, entonces será mala suerte.. Pero el agua está para disfrutar de ella. -- Respondió muy seguro y le dedicó una sonrisa. -- Hasta las cosas más bellas ocultan su lado.. maligno.












