“Cuando Él pronunciĂł aquellas palabras ella sintiĂł un nudo de dolor repentino que oprimĂa fuerte su pecho, pero en esta ocasiĂłn no quiso seguir hablando y decidiĂł quedarse callada.
Hubiera querido provocar una sonrisa en su mirada, hubiera preferido besar esos labios que tanto le gustan, y sin embargo, se ha conformado con marcharse vacĂa.
No le gusta que Él se sienta asĂ, y su malestar provoca en ella sufrimiento, quisiera poder decirle que todo va a cambiar, que a pesar de lo arriesgado, pronto despertarán bajo las mismas sábanas, pero en cuanto abre los ojos, la ilusiĂłn desaparece y la frustraciĂłn vuelve.
Suele ser siempre asĂ, es como una rutina impuesta que la hace sentir dĂ©bil.
…Quizá haya legado el momento, quizá algo tiene que cambiar…”
12 Ene















