Alastor: I’m not your fucking male version of Marilyn Monroe, Dax. I wish I could get this out of my being. But this won't help, this is becoming a curse now.
One of Alastor's many powers is the ability to regenerate and heal hisself.
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Alastor: I’m not your fucking male version of Marilyn Monroe, Dax. I wish I could get this out of my being. But this won't help, this is becoming a curse now.
One of Alastor's many powers is the ability to regenerate and heal hisself.

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Dax, el soldado caÃdo, el perro demonio, sostiene una conversación con Alastor mientras está ebrio. Comparándolo con Angel Dust
Dax, the fallen soldier, the demon dog, has a drunken conversation with Alastor. Comparing him to Angel Dust
Temporada de celo
(Parte 2) Hormonas y seda
Pasado el tiempo, el tipo nuevo, es decir, Dax, se habÃa adaptado bastante bien en el hotel. Y por adaptarse, significa que se la pasaba ignorando a todo el mundo.
Desde luego Angel Dust ha intentado coquetear con él de manera nada sutil, recibiendo como respuesta una mirada indiferente junto con un dedo medio. Niffty a cada rato trataba de abrazarlo, o mejor dicho, de prenderse por su pierna como un perro excitado. HabÃa tenido algún que otro roce con Husk, pues...ya asà es ese tema de perros y gatos. Ignoraba los molestos comentarios pasivo-agresivos de Vaggie y sus advertencias sobre su persona a Charlie, hasta que cesaron al ver que habÃan pasado los meses y no ha intentado destruir el hotel. Ni habÃa nadie afuera queriendo destruirlo también con tal de saldar alguna especie deuda con soldado. Él solo querÃa hacer su trabajo. Participaba en las absurdas actividades infantiloides de Charlie, simplemente porque no tenÃa mas opciones; claro que protestó una vez, pero Vaggie lo mandó a callar con el hecho de que debÃa estar agradecido de tener al menos un hogar decente.
Alastor, por su parte, nunca perdÃa el tiempo en intentar sacar de sus casillas al can cada que podÃa, simplemente porque querÃa.
Él mismo lo asignó a trabajar como cocinero tal y como Dax mencionó, dada su habilidad para manejar objetos corto punzantes, y Lucifer tuvo la amabilidad para aprovechar un espacio del hotel para crearle una cocina por sus manos, para que pudiera trabajar y no tener que fregar pisos.
Comenzó el otoño. Y Alastor estaba frente a su espejo, arreglándose el moño; y antes de dejar su recámara, tomó sus pÃldoras para las hormonas junto con un vaso de agua, como lo hace todos los años. Cada 1ro de septiembre, Alastor tomaba estas pastillas, por un cinco dÃas, para evitar que cualquier cosa lo...emocione, por decirlo suavemente. Es casi un ritual para él. Pero era necesario. Más si querÃa mantener la reputación de ser un Overlord que no cae en las mismas tentaciones mundanas que esos animales rastreros. Excepto que no se librarÃa del mal.
ParecÃa que ser un viejo enojón como Dax se le hacÃa divertido a Alastor, pero lo que más le parecÃa interesante, era que Dax era un perro. Un pastor alemán, como la raza de aquella jaurÃa que lo estaban buscando la noche de su muerte. Y como estaba aburrido y no tenÃa nada que hacer esa mañana, decidió acercarse a él mientras lavaba los platos.
Para Dax la cocina no solo era su lugar de paz, era su escape. Su parte favorita de la cocina no eran solo los cuchillos y afilados tenedores. Era el hecho de tener que imaginarse estando haciendo trizas a algún infeliz mientras picaba la carne, o el pulir bien esas herramientas mientras se preguntaba qué le harÃa al próximo orate que se cruce con él. No. Su parte favorita de la cocina, era la ventana sobre el lavavajillas. Dax podÃa pasar mucho tiempo ahÃ, horas y horas, en piloto automático lavando platos mientras miraba a la calle y a la multitud. ¿Es un cliché? SÃ. Pero a veces incluso las cosas más banales sacadas de alguna pelÃcula barata es lo que más les gusta a las personas, asà no lo quieran admitir. PasarÃa tanto tiempo ahà que ni siquiera se darÃa cuenta cuando el cielo pasa de rojo a negro. Tal vez estarÃa contemplando un recuerdo, o meditando, o reflexionando sobre algunas cosas.
Y esa es precisamente, algunas de las cosas que a Alastor le gustaba echar a perder para Dax, con tal de estar con su perro favorito.
_Oh Daxter~_canturreó el demonio ciervo para llamar su atención.
_¿Hm?_Dax por fin reaccionó, pero apenas lo volteó a ver_¿Se te ofrece algo reno navideño?
_¡Jajaja! Que gracioso amigo mÃo. Oh, nada. Solo pasaba por aquà y pensé en ir a ver cómo estabas.
_Lavando platos Alastor ¿Tú qué crees?
_¡Jajajaja! ¿Qué se hizo tu ánimo de siempre? Necesitas algo que te levante ese humor de perros. Hmmm_ Alastor pensaba con Mila mano en la barbilla_¡Oh, lo tengo! Dax. Como eres un perro, estoy seguro que esto te gustará._Puso su mano y con su magia hizo aparecer una rama._¡Mira!
_...¿En serio?_dijo Dax con indiferencia al ver eso.
_¡A ver perrito!_dijo Alastor con tono burlón de ternura_A ver, ven. Ven por el palo ¡Ven por el palo chico!_exclamaba mientras sacudÃa el palo en la cara de Dax.
_...Alastor esa mierda no funciona conmigo.
_Vamos perrito._insistió sin escuchar_¡Busca!_arrojó el palo a un lado de la cocina_¡Busca el palo! ¡Busca el palo!_señaló
_No.
_Busca._ insistió Alastor. Pero al ver que el militar solo lo miraba con esos ojos inexpresos y no se movÃa, se cruzó de brazos._Vaya. Para ser un perro pulgoso que ama dejar un rastro de destrucción a donde va,_señaló frotándole la oreja con los dedos_sà que eres aburrido.
De repente Alastor sintió una leve punzada en su estómago bajo, que hizo que su sonrisa se tambaleara un poco a la vez que se agarra a sà mismo el vientre con la mano.
Esta molestia persistió, y Alastor decidió acudir al dÃa siguiente a la clÃnica más cercana de este lado del pentágono. SÃ, es extraño que haya un hospital en el infierno, pero al menos aquà los demonios tienen la suficiente solidaridad con su gente que la gente del cielo no les ofrece aunque la muerte sea el pan de cada dÃa, asà sea con un hospital de mala muerte.
_Asà que dices que sientes molestias bajo tu estómago ¿Correcto?._señaló la doctora
_SÃ, asà es.
_Y según mis registros, se supone que esta es la época del año en que ocurre tu ciclo de celo. ¿Haz estado tomado las pÃldoras hormonales que te receté?
_Por supuesto que los tomo._respondió Alastor con seguridad_Lo hago sin falta cada año. Los he tomado por casi 80 años.
_Pues..._Observó la doctora los papeles con los ojos entrecerrados_según tus análisis, estás perfectamente bien. No veo ninguna complicación en tu sistema. Hmmm. Bueno...tal vez sea hora de que dejes de tomarlas. Pero solo por esta vez.
_¿Qué?
_Bueno, como ya sabes, el perÃodo de celo es un perÃodo natural para cada demonio en el infierno, pero diferente dependiendo del tipo de mamÃfero que nos haya tocado ser. Lo que estás experimentando es una reacción de tu cuerpo al pasar mucho tiempo con medicación, y por lo tanto sin experimentar tu perÃodo. Por lo tanto deberás pasar este año sin tus pÃldoras, asÃ. Lo que es una forma médica de decir que es para dejar respirar a tus hormonas, y de paso, experimentar la lujuria.
_¿Y qué pasará si quiero continuar con mis medicinas de todos modos?
_Mmm...a lo mejor continúes teniendo ese dolor de estómago, y solo se hará más fuerte hasta que degeneren en calambres, incluyendo dolores de cabeza; hasta incluso podrÃas desarrollar problemas cardÃacos.
Alastor no pudo evitar fruncir el ceño ante semejante diagnóstico. Era injusto para él. Mientras otros se entregaban a la lujuria salvaje, Alastor caminaba entre ellos con la cabeza en alto, su ser intacto, era una de las tantas cosas que lo separaba de los demás, reafirmando lo que él creÃa era su superioridad por encima de estos seres inmundos, incluso por sobre otros Overlords. Para él, el sexo no era otra cosa que una función tan trivial como grotesca y absurda, un recordatorio de que la naturaleza era una maquinaria sucia, lejos de la belleza del que tantos "filósofos" llevan años recalcando. Y ahora se encontraba por primera vez vulnerable ante su propio cuerpo, su propia naturaleza que lo hacÃa precisamente demonio, como los demás, como si no contento con acabar en el infierno, Dios no es el único ser con un sentido del humor retorcido.
_...Y...¿Cuánto durarÃa...mi perÃodo?
_En tu caso, seis semanas, tal vez un mes.
_¿¡Un mes!?_Se sobresaltó Alastor junto un sonido de distorsión de micrófono.
_Asà es. Un mes. Aunque en realidad ese es el máximo que puede pasar un ciervo macho en su ciclo. A veces puede ser incluso dos meses, o a veces también puede ser solo una semana o tres dÃas.
_Oh, hay algo más. Como nunca haz pasado por tu ciclo, lo más probable que, a estas alturas, tu perÃodo te pegue muy fuerte, tal vez más fuerte que a todos los demonios.
Alastor no pudo evitar se le aplanaran las orejas para atrás con solo oÃr eso, mientras miraba a la doctora sin decir nada
_...O-o...tal vez en tu caso ni siquiera ocurra, ya que haz pasado tanto tiempo con tus pÃldoras que tu organismo ya está acostumbrado, asà que también es muy probable que no sientas nada. Tal vez...una leve molestia, pero nada grave. Y para cuando te des cuenta tu ciclo ya habrá terminado.
Tras unos segundos de silencio, Alastor finalmente habló_SÃ. Estoy seguro de que puedo lidiar con esto.
Esa misma noche, decidió olvidarse de todo esto y hundir su mente en un libro en el sofá del lobby. El silencio era pacÃfico, este también era su momento especial para Alastor. Hasta que escuchó la puerta cerrarse.
_Dax, has vuelto.
_Oh hola ¿Qué tal?_saludó sin ganas.
_¿Qué traes ahà amigo?_preguntó Alastor mirando la bolsa de cartón tamaño familiar en la mano de Dax.
_¿Qué?
_Eso_señaló con los ojos antes de levantarse del sofá y acercarse a Dax
_Huuummm_Dax miró para otro lado y tragó saliva_No es nada.
Alastor sin previo aviso abrió la bolsa para echar un vistazo, descubriendo rebanadas de carne que no parecÃan ser de ninguna carnicerÃa que conoce, sino de carne de brazo o pierna de demonio._¡Oh! ¿Eso es para mÃ? Awww_le arrebató la bolsa de la mano_Que dulce de tu parte querido. No tenÃas que molestarte.
Dax le arrancó la bolsa de la mano de nuevo_No es para ti._ respondió aún con esa cara de indiferencia que chocaba con su presentación el primer dÃa del hotel antes de intentar irse.
_¿Huh? ¿Y qué planeas hacer con eso? Es medianoche amigo, y ya cenaste ¿No es muy tarde? Además, eso se ve muy pesado para un simple bocadillo.
_No es para cenar.
_¿Huh?_Alastor enarcó la ceja e inclinó la cabeza a un lado._¿Entonces...para qué es?
_Que te importa._dijo Dax antes de subir las escaleras rumbo a su cuarto.
Alastor se quedó viendo, trabando de encontrar sentido a lo que acaba de pasar, pero decidió asumir que Dax a lo mejor solo le gustaba la carne fresca.
Pero en la madrugada, tratando de conciliar el sueño, no podÃa. Ya que aún pensaba en lo que habÃa dicho aquella doctora. Pensaba para sà mismo sus palabras, de que todo estarÃa bien y que no sentirÃa nada, pero esta noche, el aroma a melocotones esta vez en lugar de ser un dulce alivio no lo dejaba en paz. HacÃa que muchas cosas pasaran por su mente, y no querÃa entremezclar recuerdos con pensamientos absurdos, asà que una vez más intentó recostarse boca arriba en la cama y tratar de dormir.
En cuanto pudo relajarse, comenzó a sentirse extraño, algo que nunca habÃa sentido antes, y debido a eso era muy intenso; era como algo implantado en su cuerpo, se sentÃa como un cosquilleo que empezaba desde el pecho y bajaba hasta la profundidad del globo. Alastor abrió los ojos un momento pero los cerró de nuevo. Esta sensación comenzó a hacerse más fuerte, como una necesidad que nunca antes habÃa experimentado. Cerró los ojos y trató de pensar en otras cosas para distraerse, pero esto solo lo estaba haciendo más consciente de esta nueva sensación. A medida que esta sensación crecÃa, a su vez hacÃa que su estómago se sintiera ligeramente frÃo, sin que se diera cuenta esta sensación de cosquilleo lo hacÃa respirar profundamente. Alastor notó que su respiración se volvÃa más profunda y lenta, y que su estómago se sentÃa un poco pesado. Intentó ignorarlo, pero cuanto más lo pensaba, más intenso se sentÃa. Ese cosquilleo se sentÃa extrañamente bien de algún modo, entonces cerró los ojos y se dejó llevar mientras respiraba hondo por la nariz. Al girar la cabeza sintió la almohada en su rostro, nunca lo habÃa notado antes, pero al tocarlo con la mitad del rostro se sentÃa muy suave hoy. A Alastor le sorprendió lo bien que se sentÃa su almohada en su cara. Nunca antes habÃa prestado atención a ello, pero ahora sentÃa que su piel estaba más sensible, y todo se sentÃa más agradable al tacto mientras el olor a melocotones se transformaba lentamente en algo más profundo, como a acerola e hibisco. Cerró los ojos y trató de concentrarse en esa sensación, sintiendo que su cuerpo se relajaba al hacerlo. Poco a poco ese cosquilleo se hacÃa más intenso, lo hacÃa sentirse un poco inquieto, y se iba dando cuenta de que hundir su cara en las almohadas no ayudarÃa. Los cosquilleos se hacÃan más fuertes y profundos provocándole muy ligeros espasmos que lo hacÃan moverse de un lado a otro, revolcándose lentamente su cabeza. A medida que los cosquilleos se hacÃan más intensos por culpa del olor a fruta con flores, Alastor comenzó a revolverse en su cama, moviendo su cabeza de un lado a otro, inquieto. Se sentÃa ligeramente incómodo, pero también relajado por cómo se sentÃa. HabÃa algo en esta sensación que lo hacÃa sentir bien, a pesar de la agitación. Aunque no lo entendÃa completamente, decidió dejarse llevar y ver a dónde lo llevarÃa mientras él aroma le hacÃa compañÃa. Entonces como si fuera algo automático, se agarró el rostro con ambas manos y bajaron gradualmente por su cuello, pasando por su pecho, luego su cintura haciendo que respirara profundamente de nuevo hasta tocarse las caderas con una rodilla que ya estaba algo levantada, casi llegando sus manos a sus muslos. Pero en lo que mantenÃa los ojos cerrados, pudo notar algo que se estaba haciendo notar lentamente, no podÃa descifrar qué era, y no podÃa distinguir bien la forma entre las manchas de su visión mezclada con las sombras en el techo con los manchones marrones negruzcos y blancos del interior de sus párpados. Y mientras sentÃa la textura de sus muslos a través de la tela tierna de sus pantalones, poco a poco, pudo verlo con claridad. Que como si muy apenas, las manchas negruzcas formaban sombras, y las manchas blancas partes iluminadas, de un rostro. Un rostro muy difuminado y borroso. Y en cuanto se acariciaba los brazos y volvÃa a pasar sus manos por su pecho y vientre otra vez, aquella figura se aclaraba, al punto que pudo distinguirlo un poco al fin, parecÃa un rostro, un rostro que no tenÃa expresión alguna. Uno al que le faltaban ojos, o tal vez estaban escondidos tras la sombra provocada por sus cejas y un cabello que casi lo cubrÃa. Una nariz fina y rostro delicado, casi como el de Alastor. Y en cuanto él detuvo el movimiento de sus manos y se le pasó por la mente el rostro delicado su madre, la figura tomó forma finalmente. Haciendo que Alastor apartara su mano de su torso. Dándose cuenta sentándose en su cama de lo que estaba haciendo. Parpadeo varias veces sin poder creer en lo que acababa de pasar, cerró los ojos de vuelta y se los frotó, y el rostro habÃa de
Temporada de celo
Aroma a melocotones y un recién llegado
"Asà también los maridos deben amar a sus esposas, como sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sà mismo se ama. Porque nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo hace con la iglesia; porque nosotros somos miembros de su cuerpo, de sus huesos y de su carne".
Efesios 5:28-30
Una vez que el hotel no solo se recuperó de los daños causados por la guerra, sino que ha sido renovado, todo habÃa vuelto a la normalidad.
Era dÃa de San ValentÃn en el infierno, o mejor dicho, dÃa del olor corporal indescriptible, demonios fornicando como conejos, condones y arrepentimiento por todos lados para Alastor.
El hotel decidió organizar una fiesta para este dÃa. El color rojo, rosa y violeta resplandecÃan por todo el lugar. Todos estaban vestidos de manera provocativa y reveladora con trajes de látex, incluso Niffty tenÃa un traje sado por lo que decidió mirar a otro lado para no tener que verla asÃ; Angel Dust como es de esperarse, estaba casi desnudo con su tanga y medias de cuero. Decir que Alastor estaba incómodo era quedarse corto, asà que decidió quedarse a matar el rato en el mini bar de Husk, quien por suerte solo traÃa puesto su ropa de siempre; lo único diferente era un moño rojo brillante. Se sentÃa como si fuera el único quien quisiera honrar ese dÃa con amistad ya que parecÃa que este dÃa no fue más que una burda excusa para tener sexo en plena calle sin que nadie se escandalizara, incluso si era frente a los niños. Es por eso que antes de volver al hotel le habÃa dado un pequeño ramo de flores a Rosie. Mientras Husk le servÃa un poco de champaña. Cuando Lucifer se acercó a la barra también. Estaba vestido con cuero y cinturones, enseñando el vientre y unos vaqueros recortados en la parte de atrás para enseñar también el trasero, como si eso no fuera suficiente para gritar en silencio "Dame contra el muro papi".
_¡Oh miren a quien tenemos aquÃ!._Dijo Alastor con esa sonrisita socarrona_¿Disfrutando de la incomodidad de estar solo el dÃa de San ValentÃn, pequeñÃn?_Rió a carcajadas con el ruido de risas de público de fondo al ver que le salió una rima.
Lucifer soltó un gruñido al oÃrlo._¿Tú qué Alastor? Si fuera tú no abrirÃa esa bocota. Tú estás igual que yo, yo al menos tuve pareja alguna vez. Tú por otra parte siquiera haz dado tu primer beso. Sabes que se te está yendo el tren ¿No?
_Sabes, para ser un pequeñÃn que está divorciado, sà que estás bastante interesado en mi vida privada ¿Eh? Yo estoy solo por elección propia, tú estás solo porque nadie te quiere.
_¿S� Pues...al menos no soy tan inseguro de mi propio cuerpo como para cubrirme hasta el cuello con tela.
_Hmm, ya veo. ¿Por eso decidiste disfrazarte de muppet de cuero?_Rió Alastor a la vez que emanaba risas radiofónicas de audiencia de fondo.
A Lucifer se le enrojecieron las mejillas y frunció el ceño en cuanto dijo eso, iba a responder a eso, cuando sonó la canción.
"A empacar
Salió, el sol..."
A vacacionar,
rumbo a Sexolandia~"
_¡Wooow! ¡Ese es mi tema!_Se bajó de la butaca y se puso de pie_Lo siento Alastor. Ya no tengo tiempo para tus pendejadas, tengo que bailar esta canción. ¡Nos vemos!.
En cuanto sonó el cambio de la pista, de repente todos se estaban besando con todos. Charlie y Vaggie estaban en una esquina besuqueándose y acariciándose sus cabellos, Cherry empezó a besar con un tipo desconocido, y Angel estaba a punto de tener un trÃo con dos hombres que nunca habÃa visto. Asà que decidió retirarse del lugar para no tener que ver a sus colegas llenar de fluidos el hotel hacia su cuarto.
En cuanto se recostó en la cama, intentaba acomodarse para dormir y no pensar tanto sobre hoy. En cuanto cerró los ojos, respiró profundamente. Al inhalar por tercera vez sintió un olor familiar; era suave, embriagadora, dulce. Ese olor, era similar al perfume de melocotones que su madre solÃa usar. Se levantó sobre sus codos para ver de dónde venÃa, pero cuando se levantó de la cama y deambuló por la habitación y el baño, buscando en cada rincón el origen de tan sensacional aroma, no pudo encontrar nada. Ni siquiera pudo encontrarlo entre sus almohadas. Solo le quedó volver a acostarse y cerrar los ojos, acomodando sus mejillas entre la suave tela de la almohadas. Recordaba la risa de su madre y aquel dÃa de 14 de febrero que lo llevó de paseo al parque junto al lago, ese dÃa donde su perfume se sentÃa más intenso que cualquier otro dÃa. Se quedó acostado, sintiendo el perfume de melocotones con una sonrisa, pero también con hipo de tristeza.
Un dÃa Charlie se encontraba mirando una vez más el retrato de Sir Pentius en el muro, con una sonrisa triste.
_¿Estás bien?_Se acercó Vaggie
Charlie al ver a Vaggie sonrió un poco y caminaron un poco, mirando alrededor.
Suspiró_SÃ, sólo estaba... pensando.
Vaggie se puso justo al lado de Charlie
_¿Piensas en él otra vez, cierto?_Lo sé. Yo también lo extraño.
Charlie y Vaggie caminaron hasta el lobby donde todos estaban ahà y se sentaron en el sofá.
_¿Pero sabes? Estoy muy feliz. Porque al menos Sir Pentius pudo demostrarle a todos que los demás pueden redimirse. ¡Y con su legado como prueba, los demás no tardarán en tocar la puerta!
_Jeje. Estoy bastante segura.
Y casualmente, se escucha a alguien tocando la puerta.
_¡¡¡Hiiiiiiii!!_chilló Charlie con una sonrisa de oreja a oreja, sus manos apretadas en puños y sus ojos brillando como miles de diamantes por la emoción. Pareciera que en cualquier momento iba a estallar de alegrÃa.
Asà que corrió hacia la entrada, pero antes alzó las manos y cerró los ojos, y respiró profundo un par de veces para calmarse y no asustar al visitante, entonces abrió la puerta.
_¡Bienvenido al Hotel Haz...!_al abrir los ojos su expresión de emoción pasó al horror absoluto al verlo ahÃ, en la entrada. Se sintió como un deja bú, porque fue la misma sensación que sintió cuando vió a Alastor también por primera vez frente a la puerta.
_Qué tal_saludó el veterano de guerra de orejas de pastor alemán._¿Puedo pasar?
_Uuhh...claro, por supuesto._Respondió Charlie sonriendo con una voz temblorosa por los nervios antes de apartarse para dejar entrar al militar.
El soldado entró al lugar, nadie ocultaba su nerviosismo al verlo. Bueno, Niffty estaba emocionada de ver a este soldado en persona, y aunque Charlie también está algo asustada intentó disimularlo y ser amable con él, aunque Vaggie está muy a la defensiva.
_Tu eres...uuumm...el..._tartamudeó Charlie.
_...¿El soldado demonio? ¿El perro de las tinieblas? ¿El cabrón demente que le sacó las tripas al gordo ese en televisión en vivo? ¡Sip! Ese soy yo. Pero pueden llamarme Dax. Es un placer_dijo tratando de saludar a Charlie y a Vaggie, solo Charlie lo saludó.
Husk y Angel no pudieron evitar mirarse entre ellos, sus expresiones lo decÃan todo:"Qué carajo?"
Cherry Bomb también estaba sorprendida y algo nerviosa por todo esto, algo que no es común en ella. Aún cuando este demonio canino no ha demostrado tener poder, se las arreglaba para que todo el mundo prefiera salir huyendo a donde fuera que él pasaba; mientras Alastor encontraba toda la situación muy entretenida. "Esto va a ser muy interesante"_pensó el demonio radio.
_¡Alto!_justo cuando Dax iba a poner un pie en el hotel, Vaggie lo detuvo en seco apuntándole con su lanza, haciendo que Dax alce las manos en señal de guardia_Miserable hijo de puta. Si crees que una asquerosa abominación como tú puede venir aquà y herir a los demás con tus retorcidos trucos ¡Estás equivocado!
No hace falta decir que esto ya se está volviendo algo habitual en Vaggie cada que alguien con cierta reputación pasa por aquÃ, en parte no los culparÃa de no querer venir al hotel.
_Bueno. Me atrapaste, tienes razón._dijo Dax bajando las manos_No vine por la redención.Vine porque quiero un trabajo._respondió con una tranquilidad algo inquietante.
_¿Qué?_respondieron Charlie y Vaggie al unÃsono sorprendidas por la respuesta del militar.
_Es verdad. Estoy buscando algo tranquilo que no involucre robar y matar. Digo...es divertido y todo, pero a la larga se vuelve tedioso, y pensé que un lugar como este podrÃa ofrecer lo que busco. Ya saben, ganarme la vida de manera honesta.
_Yo... ummh, en realidad no estamos precisamente buscando alguien más para trabajar... ¡Quiero decir...no me mal entiendas! ¡Nos encantarÃa tener a otra persona!... Pero..._Charlie está algo nerviosa cuando dice esas palabras.
_¿De verdad? Porque he escuchado que este lugar aún se está renovando y que acaba de recuperarse de la guerra._dijo Dax mirando a su alrededor todo y a todos_Y por lo que veo aún les falta personal suficiente como para que esto sea considerado al menos un hotel...decente. Por eso vine aquÃ.
_¡Ohh! Bueno...eso es cierto. ¿Y qué puedes hacer?
_Bueno...puedo hacer algunos trabajos de limpieza o reparaciones, incluso podrÃa meterme de cocinero, que creo que es una de las tantas cosas que les falta.
_¡Oh! Eso es, eh, genial creo..._dijo Charlie con nerviosismo, ella y Vaggie se están mirando mutuamente.
_¡Dax, amigo mÃo!_interrumpió bruscamente la interacción el demonio radio con entusiasmo._ ¡Qué felicidad volver a verte!
_...Oh...tiene que ser una broma_dijo Dax decepcionado e indiferente al ver que él está aquÃ, pero a Alastor no le importa, ya que la última vez que lo vió en persona fue en aquel encuentro en la calle.
_Ha pasado tiempo. ¿Cómo has estado?
_Estaba bien hasta hace un par de segundos ahora que te veo.
Vaggie apartó a Charlie por un momento para hablar con ella en privado_¿Estás segura Charlie? Sabes que ese tipo es peligroso; es un psicópata de lo peor, el más perverso que se haya visto, y eso que ni siquiera es un Overlord, o un Vees._dijo Vaggie a Charlie en voz baja.
_Ejem ¿Y por qué no?_interrumpió el can quien podÃa escuchar a lo lejos_Después de todo, este es el hotel de las segundas oportunidades ¿No? DeberÃan al menos ponerme a prueba.
_S-si si, asà es, ese es el objetivo de este Hotel. Proporcionar segundas oportunidades...." _dijo Charlie dudosa.
_¿Entonces significa que estoy dentro?
_...Está bien. Puedes quedarte, pero...trata de no quiero nada de esas...'cosas que haces' si tienes algún problema, antes de eso debes acudir a mà o a Vaggie, aunque confÃo que podrás hacerlo bien por tu cuenta.
_¿Osea que estoy contratado? ¿Asà nada más? ¡Jajajajaja! ¡Excelente!._exclamó Dax_Que suerte porque...olvidé mi curriculum en casa._Bromeó señalando con el pulgar hacia atrás.
Charlie ahora estaba un poco más tranquila, pero Vaggie la miró mal. SabÃa que esto terminarÃa mal. El demonio radio siguió sonriendo ante cada cosa interesante que pasaba. Los demás del hotel, Husk y Angel también están precavidos con Dax, pero no tienen más opción que aceptarlo.
_¡Oh vaya!_Dax se percató que a lo lejos se encontraba Lucifer y se acercó a él, y Lucifer al verlo volvió a su compostura pero con una sonrisa tensa_Usted debe ser el supremo rey del abismo. Es todo un honor._extendió Dax la mano, esto hizo que al soberano se le abrieran grande los ojos, era muy inusual que alguien como el militar canino sea tan educado, y no le importara que Lucifer también fuera considerablemente más bajo que él, después de todo, Dax tenÃa la cualidad de respetar la autoridad.
Lucifer le correspondió estrechándole la mano_Y tú debes ser el demonio soldado. ¡He oÃdo muchas cosas sobre ti muchacho jajaj!. Eeehh...por favor no me hagas nada.
Dax se quedó callado un segundo pero solo sonrió de manera pacÃfica._No se preocupe mi señor, le aseguro que eso no ocurrirá.
Lucifer se rió, pero esto hizo que en cuanto Dax se alejara, Lucifer respirara aliviado. Los demás, Angel, Husk y Cherry simplemente decidieron alejarse de este sujeto e irse a otro lado.
_Bien._sonrió Charlie ahora dejando un poco del lado la tensión y ahora con más confianza._Ahora que vas a vivir aquÃ, te daré un tour por todo el Hotel._sonrió enormemente mientras hacÃa señas con la mano para que Dax viniera con ella y con Vaggie, quien seguÃa mirándolo con desagrado._¡Te mostraré todas las cosas asombrosas que hacemos aquÃ! ¡Y no te preocupes, en poco tiempo podrás adaptarte bien con nosotros eso te lo aseguro! ¡Oh! ¡Y hay algunas cosas increÃbles que te...!
Esa misma noche luego de un rato con Charlie que ya me dio un recorrido por todo el hotel, osea mostrarle CADA detalle. todos se habÃan ido, Dax decidió quedarse en el lobby un tiempo más solo antes de irse también a su cuarto
_Vaya, vaya, todo un giro inesperado de los acontecimientos ¿No es verdad?_dijo alguien a lo lejos que también estaba en el lobby, con Dax.
_¿Hmm?._Dax se dio la vuelta para ver quien le hablaba tras darle un trago a su botella. En eso pudo divisar un par de ojos brillando en rojo que lo observaba fijamente desde las sombras y una enorme sonrisa amarilla e igual de brillante, que se desvaneció en una sombra que reptó hacia él cual serpiente y se alzó para desvanecerse y revelar que solo se trataba de Alastor.
_Asà que tú ahora eres el famoso 'demonio soldado'..._ el demonio radio con su usual voz sedante._A decir verdad, no esperaba volver a verte en este lugar, pero aquà estás._el demonio dijo esto último con más intensidad a medida que caminaba hacia Dax, mirándolo fijamente con su sonrisa sádica.
_Oh. Hola Alastor._saludó de mala gana.
El demonio radio respondió simplemente sonriendo más, y comenzó a caminar alrededor de Dax lentamente, observándolo de pies a cabeza.
_Vaya. Sà que haz cambiado mucho. Recuerdo que la primera y última vez que te vi realmente parecÃas más un pobre cachorrito perdido. Es increÃble como el abismo moldea a las personas en tan poco tiempo._Alastor caminaba alrededor de Dax, cada vez más cerca, pero Dax lo miraba con los brazos cruzados, no se dejarÃa intimidar.
_Sà bueno. Digamos tuve un...renacimiento._dijo Dax haciendo un arco con el movimiento de sus manos para hacer énfasis en la palabra 'renacimiento'_Caà en cuenta que ser un héroe no era lo mÃo. Matar y torturar es más divertido, incluso encontré mi propio estilo.
_Mhm. Lo he visto. Ese pequeño 'Show' que hiciste hace tiempo fue algo bastante... interesante.
_¿Ah s�_respondió sin dejar la cara de indiferencia.
_Fue algo...entretenido de alguna manera. Muy creativo por decir lo menos. Tienes... cierto talento para eso, ¿SabÃas?_el demonio radio sonreÃa aún más.
_Pues...gracias._dijo el militar._Vamos. Dime qué quieres.
_¿Yo?_respondió Alastor, haciéndose el sorprendido poniendo los dedos en el pecho como si lo hubieran ofendido_Nada querido~ solo querÃa saludar a mi amigo, y nuevo miembro del Hotel_dijo en tono relajado, ahora el demonio radio habÃa estaba de pie cerca de Dax._Te haz vuelto un hombre muy interesante.
Dax se le quedó viendo desconfiado, piensa que es curioso que ahora sienta admiración por el monstruo que es ahora.
_Eres muy diferente a aquel hombre que conocà hace unos años atrás en una calle cualquiera _comentó Alastor sin quitar la vista de Dax, sonriendo de una manera muy amenazante.
Dax pasó su mirada a abrir bien los ojos un segundo antes de mirar hacia otro lado con cierta tristeza y molestia, ya que tiene razón. El demonio radio nota la mirada perdida de Dax, la mirada que está dando cuenta de todo lo que ha pasado y de todo lo que ha cambiado.
_Por cierto, ¿Qué te ha parecido el Hotel? Por si no lo sabÃas, yo hice la mayor parte de las reparaciones, incluso lo mejoré_Dijo Alastor mientras se miraba las garras para cambiar el tema de conversación y al mismo tiempo tratar de sacar a Dax de sus pensamientos.
_¿Eh?_la pregunta hizo que Dax regresara de golpe a la realidad._...Uuhh...genial, no me quejo._dijo en tono neutral, antes de darle otro trago a su botella, era sorprendente que alguien como él no le importaba realizar algunos trabajos de limpieza, reparaciones y otras cosas a las que yo se ofreció a hacer.
Alastor soltó un ligero suspiro ante una respuesta tan frÃa._Ya veo...eso es bueno.
El demonio radio no dice nada más e intenta pensar en algun tema para seguir la conversación y tratar de sacar más información de Dax.
_Mhm..._Dax ya no sabÃa qué más decir, asà que solo quedarÃa eso dicho.
_¿Sabes? Tu...forma de mostrar tu trabajo es muy interesante. Bastante creativa, aunque un tanto vulgar.
_¿Ah sÃ? _aún con sus comentarios no cambia Dax seguÃa sin simpatizarle Alastor, pero aún asà no le molestaban un par de cumplidos.
El demonio radio sonrÃe con algo de curiosidad_Puedo ver que eres alguien con gustos por...ciertas cosas. He visto tu forma de demostrar tu talento para la tortura en la televisión y en los periódicos. Muy...educativa.
_Bueno..._Desvió la mirada recordando, con aire de superioridad._En lo personal, creo que lo más divertido es humillarlos para después darles una muerte menos que indigna. Digo, torturar y asesinar está bien pero...¿Qué tiene de divertido todo eso cuando puedo quitarles su dignidad primero?_dijo Dax con orgullo, por primera vez esbozó un sonrisa por todos los actos infelices que causó.
Alastor sonrió de manera un poco perversa_Asà que te gusta disfrutar de las pequeñas cosas cuando realizas tu trabajo ¿Verdad querido?_El demonio radio pregunta con una sonrisa, observando fijamente a Dax con una mirada retadora_te gusta como se siente la brutalidad entonces~_El demonio radio dice en tono relajado y sonriendo de manera sádica ante la respuesta de Dax, y suspiró._Tú y yo tenemos muchas cosas en común querido amigo.
Escuchar eso hizo que a Dax se le borrara la sonrisa al darse cuenta de que le habló como a un viejo amigo, asà que se aclaró la garganta._Si, bueno...no lo creo.
El demonio radio soltó una breve pero pequeña carcajada_¿Y por qué no?~ ambos disfrutamos de la muerte, la violencia y el sufrimiento ¿No es as� Además, ambos somos unos dementes ¿Verdad?_Dijo con seguridad el demonio radio, rodeando con el brazo a Dax y sacudiéndolo un poco.
_Puede ser_respondió Dax quitándose a Alastor de encima_Tal vez sea cierto en eso que dijiste sobre que ambos estamos locos, pero si te soy sincero la verdad me cuesta imaginarte usar las manos para voltear a una persona como calcetÃn, sin quejarte de ensuciar tu manicura.
_Hm. Tienes razón, creo que me equivoqué al asumir ese punto. Porque yo al menos no necesito hacer esas cosas repugnantes que tú haces para que me teman, porque soy mejor que tú._ dijo Alastor señalando a Dax al decir 'tú' y cerrando la mano en un puño delicado, con una sonrisa burlona con toda la intención de provocar al soldado."
Dax solo soltó una risita ante esa respuesta y contestó con total tranquilidad._Bueno eres estúpido si crees que estoy buscando competencia. Pero está bien, lo que tú digas._luego de un par de segundos de silencio, Dax dijo_Bueno, me iré a dormir. Mi trabajo empieza mañana temprano.
_Descansa perro._se despidió Alastor despectivo mientras Dax se iba con su botella en mano. Alastor se quedó solo con una sonrisa fanfarrona, mirando como Dax se retiraba. Dejó escapar un leve soplo por la nariz, entremezclado con una sonrisa, como una risa contenida que se deslizaba en silencio. "Pobre perro sarnoso, aunque algo divertido"_dijo para sà mismo.