* As night falls, does the past remain unclear?
Celeste atravesó el umbral del despacho de la Mentora Superior con una gracia majestuosa, como si el espacio mismo se adaptara a su presencia. El despacho estaba meticulosamente decorado con una combinación de elegancia histórica y modernidad. El suelo de mármol pulido reflejaba el sol que se filtraba a través de los altos ventanales, creando un juego de luces y sombras que añadía un toque dramático al entorno. Las paredes, revestidas con paneles de madera oscura, estaban adornadas con antiguos libreros y retratos enmarcados que hablaban de una rica historia académica y de ¿justicia?
Detrás de un imponente escritorio de caoba, situado en el centro del despacho, Genevieve se encontraba de espaldas a la profesora. Hasta que la sintió y se volteó para verla. Su cabello pelirrojo, perfectamente peinado en ondas, enmarcaba un rostro que mostraba una expresión de satisfacción. El escritorio estaba adornado con una serie de documentos, todos organizados, y un reloj de oro que marcaba el paso del tiempo en un ritmo casi ceremonioso.
Celeste se acercó al escritorio con pasos deliberados. Cada movimiento suyo parecía estar coreografiado para transmitir una mezcla de confianza y respeto. Se detuvo frente al escritorio, donde Genevieve levantó la vista de los papeles que estaba revisando.
El silencio que se instauró en la sala era el preludio de una revelación importante. Celeste rompió el silencio con una voz que resonaba con una clara nota de seguridad y triunfo.
—Salió tal cual como lo planeamos.
La Mentora Superior, al escuchar la confirmación, mostró un leve asentimiento, su mirada aguda y calculadora encontrándose con la de Celeste. La satisfacción en su rostro era evidente, aunque contenida, como si las palabras que escuchaba fueran la culminación de un esfuerzo meticuloso y bien ejecutado.
Ella cruzó las manos sobre el escritorio, ajustando sus papeles con un gesto deliberado, y su expresión reflejaba una mezcla de orgullo y alivio.
—Acabo de hablar con Olivier —dijo finalmente la Mentora Superior —. Maximilian Steele pasará un buen tiempo bajo investigación y no podrá volver a ejercer.
El nombre de Maximilian Steele resonó en el aire como una sentencia, un eco de la complejidad de la situación que se había manejado con tanto cuidado. Era el último eslabón que quedaba del incidente de París. Celeste escuchó la noticia con una mezcla de satisfacción y profesionalismo. La certeza de que Maximilian Steele no podría retomar su influencia era una victoria significativa, un testimonio del éxito de la operación y de la meticulosidad del plan.
—Es una medida necesaria para asegurar que la integridad la justicia vuelva a su cauce y nuestro entorno académico deje de estar perturbado por viejas prácticas. — sentenció Genevieve.
Celeste asintió, no era suficiente con que las cosas estuvieran bajo control; debía asegurarse de que todos los aspectos estuvieran completamente gestionados.
—¿Ya le has informado a Phoebe Clark? —preguntó, su tono marcando una mezcla de interés y necesidad de asegurarse de que todo estuviera coordinado.
La Mentora Superior levantó una ceja, un gesto que reflejaba tanto sorpresa como reconocimiento por la pertinencia de la pregunta.
—Sí, Phoebe Clark ya está al tanto de la situación. Ha sido informada de cada detalle y está tomando medidas para garantizar que todo se maneje con la mayor precisión posible. Ella se encargará de coordinar los siguientes pasos y asegurar que no haya sorpresas imprevistas.
Celeste sonrió, satisfecha con la respuesta. Sabía que la coordinación meticulosa y la atención a cada detalle eran esenciales para mantener el equilibrio alcanzado y evitar cualquier contratiempo. Con una última mirada de gratitud hacia ella, Celeste se dio la vuelta, su postura erguida y sus pasos resonando con una determinación tranquila.
¿Quién es Phoebe Clark? ¿Por qué Max fue inculpado? ¿Dónde está Piers Campbell?
Fin del capítulo de La Legión de Reverie.
Próximamente: Los Seguidores de Clark.











