Terminar la relación la dejó con un vacío que no sabía nombrar, era como si una parte de ella se hubiera desprendido de golpe.
Sentía nostalgia por lo que vivió, por las risas y los planes que ahora parecían tan lejanos.
Al mismo tiempo, la acompañaba un miedo silencioso a lo que vendría, a descubrir cómo seguir sin alguien que antes era parte de su rutina y de sus sueños.















