Este es mi pololo. Hace un poco más de un año me contó de su desicion, quería postular a la Escuela Militar del General Bernardo O'Higgins. Yo sabía que ese era su sueño de mucho antes que me lo contara, y también supe desde el momento en que me habló de su propósito de entrar que lo iba a conseguir, no dudé ni un segundo y lo apoyé eufóricamente. Nunca supe lo que eso iba a significar, pero no pensé más alla y me mantuve a su lado como una buena compañera alentándolo a que se alistara para las pruebas que se le venían para que consiguiera su objetivo de entrar. Y luego vino ese correo, estábamos en el mall cuando su iPhone sonó. Era de la Escuela, avisándole que calificaba como "apto" para postular, es decir, que cumplía con los requisitos minimos exigidos para intentar entrar. Él lloró de felicidad y yo sólo lo abrazé y lo felicité. Primero vinieron las pruebas teóricas, lenguaje, matemática, inglés, y un par de entrevistas personales en las que le fue muy bien. Después fue el turno de las pruebas físicas, donde salió muy bien en todas, pero en especial en la de natación donde fue el primero en la lista con 33 segundos en haber recorrido una piscina olímpica. Él era el postulante n°1199, eso nunca lo olvidaba. Fue un proceso dificil, largo y agotador, donde muchas veces él se perdía de cosas importantes como las últimas clases {estábamos en 4to medio, a punto de graduarnos}, donde a la fiesta de despedida llegaba cansado por el ejercicio que le había tocado hacer el día anterior, donde su ánimo y su mente estaban en otro lado, donde yo había pasado a un segundo plano y lo respetaba, pues si no ponía su 100% en ese consumidor proceso no lograría entrar. Nos graduamos, y terminaron las pruebas para postular. De ahí vinieron días de angustiante espera para él, pero yo muy dentro tenía la certeza de que lo conseguiría. Un día cualquiera, mientras yo iba sentada en el metro mirando por la ventana recibí su llamado; Llorando me decía "Gorda, lo conseguí.. entré a la Escuela mi amor.. estoy demasiado feliz, no puedo creerlo.." y yo, al mismo tiempo que mi gargánta se apretaba de emosion y que mis ojos se remojaban le respondía que yo sabía que lo lograría, que estaba orgullosísima de él, que siempre supe que podía conseguirlo, que estaba feliz por el y que lo amaba.. él fue el postulante n°49 en entrar de entre miles y miles que lo intentaron, y eso era motivo gigante de orgullo para mi y toda su familia y amigos. Ese mes fue el más intenso, intenté vivir el día a día sin pensar ni hacerme la idea de que muy pronto ya no lo vería tan seguido, de que en unos días no habrían esos whatsapps mañaneros diciéndome "buenos días mi vida.." ni tampoco llamadas de buenas noches. Hasta que ya tan sólo faltaban dos días para ir a dejarlo a su amada y soñada Escuela Militar. Recién ahi fue cuando me empecé a angustiar, "todavía no te has ido y ya te extraño como loca.." solía decirle esos días, y la verdad era esa misma, mi compañero, mi amigo y mi amante se iba a cumplir su sueño y yo, con la pena de no poder estar siempre con el y la alegría de que él estaba haciendo lo que tanto amaba no podía dormir esas noches, y derramaba un par {ciertamente, mucho más que un par} de lágrimas nocturnas mientras pensaba en que muy pronto debería acostumbrarme a no tenerlo 24/7 disponible para mi. Y llegó el tan anhelado/odiado día, despertamos muy temprano aunque en distintas casas por lo cual nos dijimos unas últimas lindas palabras por donde acostumbrábamos {whatsapp}, me dediqué a darle mis mejores deseos por todas las redes sociales que existan {en realidad sólo por las que suelo ocupar, facebook, instagram, y tumblr} y me aseguré de que las leyera todas antes de que apagara su iPhone ya que a la Escuela no podía ingresar con celular. Cuando llegamos allá, y lo ví, con su camisa cuadrillé azul y sus pantalones beige con zapatos negros sentí ganas de llorar porque el minuto de dejarlo se acercaba, pero luego me fijé en la cara de nervioso que traía y en la emosion que se veía en su rostro asi que decidí dejar las lágrimas para más adelante. Luego entró a registrar que había llegado, y de ahí no lo vimos más hasta el momento del desfile. Dos horas aproximadas estuvimos su familia y yo recorriendo la Escuela, conociendo la cancha, los patios, la piscina, el casino, etc, mientras él y los demás cadetes ensayaban lo que sería su primer desfile como parte de la institución. Pasado esas dos horas {y un poco más diría yo} buscamos buenas ubicaciones y nos instalamos para verlo pasar por ahi. Cuando empezó a tocar la banda y comenzaron a entrar los cadetes formados su abuelo nos dijo "está en el primer batallón, segunda compañía" y nosotros intentamos entender lo que eso significaba para ubicarlo. Y entonces lo divisé entre sus compañeros, de veía muy nervioso y ansioso a la vez. Entraron y depués de un discurso dado por parte de integrantes renombrados de la Escuela anunciaron por micrófono que era el momento de que nos acercáramos para despedirnos de ellos. Corrí entre la muchedumbre hasta llegar donde él estaba.. dejé que todos sus familiares lo abrazaran y cuando llegó mi turno no pude contener mis lágrimas, mis miedos, mis esperanzas, mis promesas y por sobre todo mi incondicional amor. Él me pedía que no llorara porque lo iba a poner triste a él y la verdad que él muy optimista nos decía "sólo serán unas semanas, no tengan pena, estaré bien" pero pedirme que no llorara A MI era como pedir que no saliera el sol en pleno verano. Le pregunté sobre qué haría con el collar de una cruz de madera con cueritos que llevaba colgando en el cuello, que yo misma le había hecho y regalado y me dijo que intentaría llevarla hasta el final. Me sequé mis lágrimas para que no pensaran que era una llorona y me despedí, nos sacaron un par de fotos y nos besamos por última vez. Por micrófono nos pidieron que volviéramos a nuestros lugares para contemplar cómo los cadetes de primer año se iban desfilando. Me fui de ahi pero intenté quedar mas cerca esta vez para poder apreciarlo mejor. La banda comenzó a tocar nuevamente y él, hermoso y perfecto, entre las filas se alejó marchando al compaz de la música. Y ahí se me vino el mundo encima. La mañana siguiente fué dificil despertar, tomar el iPhone y no ver un mensaje de él. Me llevó semanas hacerme la idea de que él no estaba en su casa, de que no tenía celular, de que no podía hablarle ni verlo. Las noches me las pasaba llorando su ausencia, me hizo tanta falta.. como si lo conociera de toda la vida, como si fuera mi alma gemela, como si al irse él se me hubiera ido todo, o al menos, todo lo bueno que había en mi vida. A donde quiera que yo miraba algo me recordaba a él, me sentía vacía, revisaba mi inicio de Facebook, mi Whatsapp y era extraño no ver nada de él, por mas que buscaba publicaciones lo que yo buscaba no estaba ahí, era inútil pero al menos me mantenía entretenida durante un par de minutos al dia. Casi todos los días escribía algo sobre él, o subía alguna foto, lo extrañaba como nunca y llevaba días sin saber nada de él. Me pasaba los días pegada al celular a ver si por esas cosas de la vida, conseguía llamarme, cosa que nunca ocurrió para mi pena. De vez en cuando en la pagina de Facebook de la Escuela subían fotos de los cadetes de primer año, y cuando en alguna de ellas aparecía él yo corría y gritaba saltando por todos lados, y le mostraba emosionada y orgullosa las fotos a todos los que estaban por ahi, me enamoraba verlo al fin con su uniforme tan deseado.. Y así pasaron los días hasta que sólo quedaban dos para su primera visita. Me concentré en planear qué regalo le llevaría, qué le diría, había tanto que quería contarle.. Fui e imprimí una foto de los dos y la coloqué en un cuadrito negro, y cuando sólo una noche faltaba para verlo me desvelé escribiéndole una carta eterna en donde intentaba contarle lo mucho que lo había extrañado y lo mucho que lo amaba, aún estando lejos.. eran las 6:30 am cuando terminé de escribirle al amor de mi vida. Dos horas dormí, y no me dí ni cuenta cuando ya iba en el metro, y quedaban sólo DOS ESTACIONES para que el tren se detuviera en Escuela Militar. Cuando llegué a la puerta de la Escuela no supe que hacer, entré y una muy buena amiga y tambien familiar {para ser exacta hermana} de él me llevó hasta donde estaba mi cadete, mi pololo, mi hombre.. Cuando lo ví, y el me vió, yo me quedé parada sonriéndole y quedé en shock, se veía tan hermoso, más que en las fotos, y cuando él se acercó y me abrazo no pude {otra vez} contener mis lágrimas. Era tanto lo que necesitaba decirle, pero sólo podía decir entre sollozos que lo había echado mucho de menos y que me había hecho mucha falta, que lo amaba y que se veía perfecto con su uniforme.. Después de cecarme las lágrimas, me acerqué y saludé a su familia. Compartimos toda la tarde con él, y cada vez que lo encontraba desocupado lo abrazaba apretado y olía su perfume en su cuello, diciéndole que lo amaba. Cuando encontró el momento, me señaló a su cuello mostrándome que ya no llevaba el collar, me comentó que le habían hecho sacárselo, y después de mirar mi cara de pena por eso me dijo: "pero lo lllevo en mi corazón todo el tiempo" y abrió un bolsillo con velcro en la parte izquiera de su pecho y sacó el collar. Mi cara cambió inmesdiatamente, y luego me dijo que lo traía ahi todos los días, junto a él. Y así nos pasamos la tarde disfrutando de él, y él de nosotros, contandonos sus experiencias, sus locuras, sus chistes, sus castigos, y presentándonos a sus brigadieres, y compañeros. Después de una tarde compartiendo junto a él y su familia vino {de nuevo} el momento de despedirnos. Quedaban 5 minutos para que tuvieran que ir a formarse y esperé nuevamente a que se despidiera de sus familiares, y vino mi turno. Fué entonces cuando nos tomaron esta foto. Lo abrazé con todas mis fuerzas y le repetí lo mucho que lo amaba y que iba a extrañarlo estos días que quedaban sin verlo otra vez.. Él me dijo al oído que me había valorado mucho en este tiempo, y que me amaba y me echaba de menos. Y eso fue simplemente todo para mi. Después de ese abrazo que para mi fue eterno nos dimos el primer, último y único beso de la tarde, un beso rapido, escurridizo pero sincero y lleno de amor. Nos fuimos a ubicar a un lugar donde viéramos bien el primer desfile de ellos con uniforme. Le saqué todas las fotos que pude mientras marchaba, y con el corazón lleno de sentimientos encontrados, pero por sobre todo, lleno de amor, me fuí de ahí con las ansias de que pasen 7 días otra vez y volver a verlo. Y aquí estoy, necesitaba escribir esto, porque tengo muy mala memoria y espero, de todo corazón y con el alma entera un día poder contarle esta experiencia a mis hijos.. y no quiero olvidar ningun detalle de ese hermoso momento ni de él, porque él es y seguirá siendo EL AMOR DE MI VIDA, no importa qué puedan pensar los demás. Sé que nadie se dará el tiempo de leer toooooodo esto, ni siquiera él porque no puede, pero esto quedará aquí por un buen tiempo, y así, cada vez que quiera recordar esta hermosa {y a la vez dificil y dolorosa} etapa podré leerla aqui.. ♥ :)