Maldiciendo entre dientes, va abriéndose paso. Alejándose de cualquier rostro meramente conocido, alejándose del plantel educativo va paseando por las calles del pueblo, rumbo conocido casi de memoria para esos momentos, olvidándose de todo, música viajando a través de audífonos que le aseguraban olvidarse de todo, ignorando, olvidando por completo cualquier petición de la mujer que lo crió por regresar temprano a una casa que simplemente quería evitar a toda costa, refugiándose en el único lugar conocido, aquel que albergaba a la dueña de achocolatadas hebras. Dígitos marcando el número, avisando de su llegada, abrazándose a unas prendas que lejos estaban de brindarle calor en espera de la fémina. @prvex
la notificación de la esperada llegada provocó que abandonara el sofá de inmediato, marchándose hasta la puerta junto a su juguetón lazarillo que con un par de ladridos parecía indicar una nueva presencia en el entorno. al abrir, el cachorro fue el primer encargado en festejar la aparición de Wyatt, enredándose entre sus piernas y buscando la máxima consecución de atención posible. tal acto provocó una sutil sonrisa dentro de la espontaneidad de los labios de Prue, que no tardaron en buscar los ajenos a modo saludo. “ ¿cómo fue el día en clases? ” cuestionó, haciéndole un gesto con la cabeza para que entrase, tomando asiento en el sofá del salón principal, recostando sobre su regazo al inquiero animal que parecía siempre acompañarla. “ ¿quieres comer pizza? ”









