Se siente tan raro que te hayas enamorado de alguien más.
Es raro pensar que las manos que una vez memorizaron los lunares de mi cuerpo ahora están trazando mapas en una piel distinta. Mi nombre dejó de ser tu hogar para convertirse solo en un recuerdo, o peor aún, en un dato poco relevante de tu biografía.
Verte querer a alguien más es como observar una película extranjera sin subtítulos: reconozco tus gestos, tus miradas y esa forma tan tuya de entregarlo todo, pero ya no entiendo la trama. Ya no soy parte de la historia.
Qué extraño es aceptar que el sol sigue saliendo, que las mareas siguen subiendo y que tú, te has anclado en otro puerto y mientras tanto yo todavía estoy aprendiendo a navegar sin ti.
Esto lo digo desde este lugar liminal donde el mundo se siente un poco más silencioso y no es solo que haya menos ruido, es que el sonido que queda no significa nada.


















