Aunque a ti te gustaría que te digan que eres arte, la verdad es que eres un poco más magia, un poco más improbabilidad e inverosimilitud, pues trasciendes de lo subjetivo a lo inexplicable y de lo posible a lo imaginable, eres como si el universo hubiera dejado de jugar a la lotería de casualidades para crear lo único que realmente se puede usar como argumento a favor de la existencia de lo divino: tú.
- Mi nada que conoce todo













