Yo soy Patrick Hanegan. 28 años. Originario de Los Ángeles viviendo en Dover. Actor graduado en Artes Escénicas. ( Cupo f1 / Los Victoriosos )
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una sonrisa sutil de reconocimiento aparece en sus labios antes de ensancharse, imposible de reprimir. ' eres tan obvio. siempre haces eso cuando mientes. ' apunta de sus propios ojos a los ajenos para indicar a qué se refiere. sin embargo, no insiste. si patrick no quiere contarle, no piensa presionarlo. así que empieza a marcharse, rebuscando en todos sus bolsillos hasta dar con el encendedor. mientras lo saca, escucha las siguientes palabras y el comentario le arranca una risa. le parece que está siendo demasiado gentil. ' bueno, me tomé en serio los dos meses de descanso. me quedé en casa, traté de relajarme, vi todas las temporadas de love island… ' hace una pausa. ' la versión británica, por supuesto. ' su tono es completamente irónico, a pesar de que no miente. sabe que está describiendo lo que en esencia es un episodio depresivo con una luz más positiva. es evidente que también ha vuelto a consumir, aunque eso no es algo que vaya a admitir frente a patrick. sabe perfectamente lo que él opina al respecto, y no le importa.
Había sido un iluso al creer que Leon no detectaría hasta sus más mínimas peculiaridades sin siquiera esforzarse. Le gustaría creer que después de estar separados por años ambos se olvidaron de los detalles del otro, enterrando vivos los retazos de lo que en algún momento fue una gran afección. Ver que las cosas no son así para el otro despierta un sentimiento confuso en el corazón de Patrick, una emoción inesperada, revoltura entre alivio y consternación, una presión en el pecho como la que experimentó la primera vez que sus ojos se cruzaron al reencontrarse este verano en la Mansión Buchanan. Un 'no me ha olvidado por completo' que sabe entre amargo y agridulce. Particularmente no era una sensación que le provocara querer saltar en su lugar, le traía recuerdos desagradables sobre cómo fue que esa relación se rompió en primer lugar, y pensar en Alfred Buchanan le revuelve el estómago especialmente ahora. “ Claro. ” Sonríe sin ganas ante la idea que sonaba tonta y falsa sobre que Love Island fue la sensación otoñal de Leon. Una chispa de valentía cruza su cabeza: “ Yo también recuerdo el rostro que haces cuando dices cosas a medias. ” No sabe si quiere enfrentarse a él ahora, sintiéndose tan frágil. También está cansado de pelear con él, como si fuera un círculo de nunca acabar.
hombros se sacuden con risa silenciosa que termina apagándose segundos después, la sonrisa deslizándose de su expresión y siendo reemplazada por algo más parecido a una mueca. “ alguien más a la lista de personas que no me soportan. ” ironiza, única respuesta que puede otorgar al respecto. necesita un momento para repasar su pregunta, considerar realmente cuánto quería compartir en ese momento. decide que interlocutor es un espacio seguro, que lo había sido durante la universidad y no existían razones para desconfiar de él en ese instante. “ a todos. ” admite, obviando algunas excepciones como presencia opuesta. “ simplemente no lo entiendo. ” continúa unos segundos después, orbes fijándose en punto lejano. “ la verdad fue revelada y absolutamente nada cambió. ” también existía la certeza de que nadie pagaría por el crimen cometido, incluso si en el fondo no quería que fuese vesper quien caía. “ guardé el secreto por tanto tiempo y fue en vano. ” piensa que su vida podría verse muy distinta si no hubiese cargado con aquello por tantos años, y simplemente no lograba conciliar la idea de que su esfuerzo nunca significó nada.
“ Claro, porque la lista es larguísima. ” Le dice porque sabe que no es verdad. Ironizar no es mucho su estilo, pero se siente en confianza de hacerlo cuando contrario es quien ha comenzado. Sabe que en este grupo de personas ni uno solo es moneda de oro, debe haber alguien que no aprecie a los Grigsby en general, pero no puede imaginar siquiera por qué. Theseus era una persona muy especial, su hater promedio (si existía) debía ser alguien verdaderamente amargado. La vibra de la conversación toma un giro palpitable en el aire incluso antes de que él pudiera decir algo. Escucha y una pausa inunda el clóset, formulando con cautela la siguiente oración. “ Te voy a ser sincero. ” Decide. “ Creo que supe desde el primer instante que las cosas no iban a cambiar. ” Frunce los labios. Era el pesimismo que se ha estado formando como bola de nieve rodante el que lo ha obligado a pensar de esa manera. “ Creo que no existe lo definitivo a estas alturas. ” Se pasa una mano por el cabello. “ Y a veces parece que las desiciones que tomamos— ” Como el secreto que Theseus guardó “ —son simplemente un espejismo. ”
retiene el silencio como quien sostiene una mariposa entre dedos : sin apretar, pero sin dejarla escapar. podría decir muchas cosas, pero ninguna serviría si se dice deprisa. hay algo en él ( en esa tensión en mandíbula, en dedos que fallan contra el sobre de té, en sonrisa que exhala más que pronuncia ) que exige cuidado. se inclina apenas, como si gesto de acercarse pudiera traducir lo que voz aún no. ‘ en el aeropuerto básicamente nos estaban privando de sueño, y aun así te veías más descansado que ahora. ’ tono no cambia, pero hay musicalidad más íntima. ‘ igual no tienes que hablarlo si no quieres. ’ ahí lo deja, sin invadir, sin diseccionar. achocolatados se desvían apenas hacia el sobre de té, luego vuelven a él. ‘ ——¿te ayudo? ’
El arma que siempre debe tener bajo la manga, el carisma, brota en los momentos de mayor rigidez dando patadas de ahogado por su propio argumento (que se debilita cada vez más recientemente). “ Bueno, en el aeropuerto tuvimos tres días para dormir en el Loch Tulla. ” Se defiende. Claro que después de la muerte de Aura, Patrick y a penas pudo pegar el ojo, y desde entonces la idea de la muerte no lo ha dejado vivir en paz. Dolly no tenía por qué saber eso. “ Además, allá teníamos Starbucks y aquí tenemos esta porquería. ” Critica la bebida. Pero por más que intenta disimular, ella roza el tema con su sugerencia de ser espectadora. La idea de abrirse allí, ahora y con ella queda completamente descartada. Además, ¿de qué serviría compartir lo que siente si no va a cambiar nada de su situación? Avergonzado, le pasa los sobres de té para que ella se haga cargo.
la respuesta que le entrega es más bien un guiño con el ojo derecho y una sonrisa juguetona que tiene toda la intención de contagiarse al contrario. "vaya, es bueno saberlo," lo de la película, quiere decir. continúa escuchando su narración, y el semblante se le tiñe de pena cuando escucha lo de los perros, aunque intenta disimular el gesto de sus cejas juntándose levemente en expresión entristecida. "venga, jamás se olvidarían de ti, tonto," le intenta convencer, y no solo por animarlo sino porque realmente lo cree. en el proceso, su palma va a envolver ligeramente el brazo de su amigo, dándole un apretón amistoso y que busca reconfortar. frunce el ceño ante la elección del castaño, emitiendo un '¿qué carajo?' por lo bajo, pero termina sacudiendo la cabeza y teclea los números tras poner el billete. "hey, soy alto de corazón," le advierte cuando devuelve su mirada en su dirección, y se empieza a reír. "yo..." se agacha para recoger el paquete de galletas y los caramelos que escogió para él. extiende el paquete que le corresponde a interlocutor: "tuve una agenda bastante apretada, fui a algunas convenciones y eventos de likeness," se guarda la parte en la que pasó unos tres o cuatro días deprimido en su cama porque no se le permitió descansar y sentir más. "luego me fui a méxico, a surfear," ahí sonríe de manera genuina, el brillo destaca en su mirada al mencionar uno de sus pasatiempos preferidos. abre su bolsa y saca una gomita para llevársela a la boca. "me llamaron para una película también. ¿puedes creerlo?" aunque hay buenas noticias, le pesa no poder compartirlas con todos los que él desearía. no obstante, poder contárselo a patrick le hace feliz.
Timeskip. / La platica había pasado a temas superficiales y él no podría estar más agradecido. Es curioso, cuando está con Román siente que pudieran pasar diez días consecutivos y no se les acabarían los temas de conversación nunca. Todo fluye de una manera tan maravillosa que jamás podría cuestionarse los fundamentos de su amistad. Ambos celulares yacían en la mesa, frente a sus respectivos dueños, intocables. Cuando vibran al mismo tiempo, Patrick sabe por qué. Cada fibra de su cuerpo se tensa, una reacción involuntaria al estrés. No levanta la pantalla, espera a que contrario lo haga por él. Pero incluso antes de que eso suceda, no puede evitar escupir una frase de exhaustación: “ Román, estoy harto. ” Un crack pudiera haberse escuchado si su capa de recubrimiento emocional sonara. “ No creo que pueda más con estas cosas. ” Se lleva la mano que recién comienza a temblar al rostro. “ ... Dime que mierdas dice. ” Con respecto a la notificación.

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no dijo mucho más, solo se encargó de llevarse el vaso de café a la boca. finalmente, le dio un primer sorbo que le supo horrible, lo que se plasmó en la mueca de disgusto que adquirió su rostro. no obstante, siguió bebiendo. con algo tenía que ocupar su rato, y no había cargado consigo su petaca como para matar el tiempo embriagándose. no era el sitio, no eran las circunstancias. la pregunta lo descolocó, porque esperó otro tipo de réplica. ' uh... ' frunció el ceño. luego los labios. parpadeó. ' dentro de lo que cabe ' se rascó la nuca con la mano libre. una vez más, sorbió del café. ' no estarían siendo las circunstancias más felices ' chasqueó la lengua antes de exhalar. se humedeció los labios. ' ¿todavía no te llaman? '
Timeskip. / Mientras el tumulto de gente se debatía entre hacer conversación o no del tema, afuera de los estudios estaban formándose los autos que llevarían a todos los foráneos de vuelta a su Airbnb. Las camionetas negras, blindadas por supuesto, no gritaban humildad por ningún lado y Patrick no puede evitar pensar que lejos de representar seguridad en momentos de tensión, significa también hipocresía. Al no querer acercarse de inmediato a la orilla del asfalto para evitar aglomeramientos, termina recluyéndose al lado de Niall. Del bolsillo de su camisa saca la cajetilla de sus mentolados y en un gesto amistoso se los acerca, invitándolo.
"al menos cumple con su función." si evitaba degustarlo y sólo lo tragaba, ni siquiera tendría que preocuparse por el sabor, lo que importaba era sentirse despierto. sorbno que da, sorbo que pasa en automático. "¿ya pasaste, pat?"
Lo observa con detenimiento esperando algún gesto de desagrado, pero éste no llega. Hasta le da un poco de envidia. Vuelve su propia mirada al vaso que sostiene entre los dedos y que había llenado de agua caliente para hacerse un té, una alternativa que no le duele tanto. “ No, ¿y tu? ” Inquiere sin siquiera voltear a verlo.
cuando nota interés ajeno por la comida decide esperar por su veredicto, esbozando sonrisa triunfal cuando la misma es positiva. como apetito ha disminuido significativamente después de reencontrarse con sus compañeros, se limita a degustar uno de los pasteles que parecen más decoración que comida. “ está bien. ” llega a propia conclusión. “ creo que no se puede esperar mucho más de comida que ha estado sentada ahí por dios sabe cuánto. ” admite.
Una risa algo aguada proviene de su garganta, y aunque fue desganada, sin duda aligeró un poco de lo que tenía guardado en el pecho, postergando pensamientos de miseria para después, en algún momento donde no tenga que fingir sus gestos. “ Te propongo algo. ” Sugiere con una nueva hallada confianza. “ Tú te sirves una rebanada de ese pastel, yo de éste otro, y compartimos como los buenos ex compañeros que somos. ” Le guiña un ojo. Bromear siempre va a ser una mejor idea.
no responde de inmediato, pero no por falta de palabras, sino porque hay algo en curva que exhibe ( esa que enseña dientes sin enseñar verdad ) que merece ser leído con pausa. mirada permanece sobre él como pincel detenido sobre lienzo, no para invadir, sino para intentar entender qué textura hay debajo del barniz. ‘ se nota. ’ entonación suave, poco más que antes, evitando romper con volumen. no suena a cumplido vacío, tampoco a consuelo. es constatación de algo que, en otro día, podría haber sido gesto rutinario frente a reflejo irlandés. ‘ ———aunque no fue lo primero que vi. ’ ahí, desliz en carmines — no es burla, pero sí cargada de esa clase de ternura que se reserva para quienes esconden grietas bajo humor. ‘ pero te ves bien, sí. ’ no hay ironía, más bien una suerte de abrazo disfrazado de observación.
“ Gracias. ” Hace énfasis. Después se distrae sirviéndose agua en uno de los vasos de unicel para prepararse un té en vez del asqueroso café. El siguiente comentario le deja en claro que su nota sobre el cabello no fue suficiente para ahuyentar el tema. Tarda un momento, retiene el aire en sus pulmones, se percibe un poco atacado, pero no por el manerismo ni la forma en que Dolly se acercó al tema, sino por el tema en sí. Aprieta un poco los dientes, y con la misma suavidad en que ella ha preguntado, devuelve la pregunta. “ ... ¿Y qué fue eso que viste? ” Se espera toda clase de respuestas, la mayoría sinónimos de destruido. Sin poder evitarlo se pone nervioso. Los dedos comienzan a temblarle y se hace evidente cuando quiere arrancar la punta del sobre de té y no puede. Voltea a verla y exhala una sonrisa, intentando disimular.
"podemos trabajar en eso," tuerce los labios, ha visto a varios hacerse cargo de su propio maquillaje, pero sabe que habrán empleados dispuestos a ocuparse del problema. y sin embargo, la broma es acotada: "y tengo corrector entre mis cosas así que puedo encargarme yo mismo," él decidirá si se arriesga o no a confiar en sus dotes de maquillista (que no es tan malo, pero lo pensaría). el semblante le cambia ligeramente a uno de reprimenda, aunque no es realmente serio: "ya sé," sentencia como no queriendo, y su mirada permanece en él hasta que apenas percibe el sonido en su estómago. "avísale a ese, entonces," y apenas termina de hablar, índice se presiona en abdomen masculino con la intención de molestarlo, antes de avanzar para que contrario lo siga por los pasillos. "¿en qué andas, pat?" pregunta por conversar, antes de pensar en la posibilidad de echarse un chapuzón en temas mucho más profundos. no quiere agobiarlo así, decaído y con el estómago vacío. se detiene cuando encuentra una máquina de las mencionadas, y entonces sonríe parándose frente al cristal. "a ver, ¿qué se te antoja, pequeñín?" la gracia viene cuando tiene que alzar el rostro para mirarlo.
Ladea la cabeza, aún gacha, con media sonrisa en los labios. “ Claro que traes corrector, no esperaba menos. ” Viene más preparado que él. Se siente como un niño en ese momento, como cuando sales de casa y se te olvida lo más básico, pero a tus padres no se les ha olvidado. El ejemplo de sus pasos lo arrastra tras de él, después de la obvia declaración del ruido de su estómago. Mete las manos a los bolsillos del pantalón, cuidadosamente planchado (incluso de forma un poco obsesiva) y que combina con el chaleco que trae puesto. “ Bueno, recién tenía una semana en Los Ángeles antes de que nos llamaran aquí. Pasé dos meses en Vancouver grabando una película de A24. ” Omite comentarios de cómo la pasó. “ Ya en casa me reuní con mi hermano y finalmente aceptó irse a vivir a mi departamento con mis seis perros, y ya los pude sacar del hotel después de meses. Sentí... que cuando los volví a ver ni me reconocieron. ” Le rompe un poco el corazón. Hubo un tiempo donde ellos lo fueron todo para él. “ ¿Qué hay de tí? ” Cambia el tema antes de mostrarse triste. Con respecto a la máquina: “ ¿Unas galletas de avena? ” Intenta elegir lo más saludable. “ —Pequeñín. ” Repite y se burla.

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' ¿estás intentando hacerme alguna clase de ejercicio de confianza? ' inquiere, de manera más bien cómica, pretender que situación no le parece absurda ha sido la mejor manera de sobrellevar lo que ha estado considerando una constante de encuentros más bien incómodos, cargados de una tensión añadida que no había sentido previamente. ' no luces tan bien. ' hay una preocupación breve, relame los labios y le mira. ' ¿todo bien? '
“ Claro. ” Devuelve bromeando, aunque su rostro no refleje mucha simpatía. “ Es parte del documental. ” Cierra los ojos y eleva una sonrisa forzada. Él, en cambio, se sirve un vaso de agua caliente y roba un par de sobrecitos de té verde del mismo dispensador en donde se encontraba el azúcar y la crema en polvo. Al escuchar la opinión sobre su aspecto se tensa, como si hubiera descubierto una especie de secreto, aunque era obvio que no podía ser más público si Percy lo había notado. “ ¿De verdad? ” Carraspea la garganta. “ Es que no he dormido muy bien. ” Y no dice mentiras.
Hizo caso omiso a la advertencia, no porque tuviera grandes ánimos de llevarle la contraria en sí sino porque necesitaba pasar con algo el mal sabor del cóctel de analgésicos que se había echado minutos atrás. No existía motivo físico, en realidad, a excepción de la cicatriz en el puente de su nariz. “Bueno, últimamente todo me sabe un poco a mierda, qué más da si el café también” en efecto, cuando lo probó se dio cuenta que sí era un asco. “No me preguntaste, pero yo diría que todo aquí es una reverenda mierda, empezando por la gente. No tú, los otros” sabía que Patrick entendería a quiénes se refería. “¿A ti qué te pasó, Patch?” sólo de verlo podía percibir que algo le pasaba, pero como no era el más indicado para juzgar, tampoco quiso entrometerse.
Él se lleva el vaso a los labios y Patrick sube las cejas, casi ofendido de que haya botado su opinión. Pero al juzgar por su cara post-degustada, comprende que él ya entendió que sí estaba en lo correcto. Se da por servido. Lo escucha quejarse atento, no puede evitar fruncir los labios, comprende su frustración. Hace unos meses él pensaba que no todo puede ser tan malo, pero conforme ha pasado el tiempo se ha vuelto más y más pesimista, hasta llegar al punto de estar casi de acuerdo con Clyde. “ Gracias. ” Le dice por el cumplido, o mas bien, la exclusión de la descortesía. Intenta componer el rostro cuando le pregunta sobre él, y hace un recuento mental de los últimos dos meses, junto a todos los datos que quisiera omitir. “ ¿Por qué preguntas? ” Se desentiende, como si lo fuera a salvar de algo. Clyde siempre ha sido sincero con él, y no serlo de vuelta le pesaría en el pecho a Patrick, así que la escapatoria más sencilla era devolverle las preguntas.
chasquea la lengua y encoge un hombro, no porque no le crea sino porque le da lo mismo si el café sabe a mierda; lo supone justo, considerando que él también se siente como la mierda. lleva el vaso hacia sus labios, pero se detiene a medio camino, duda un segundo y lo abandona con un suspiro resignado. ' de acuerdo. ' en su lugar, mete la mano en su bolsillo buscando los cigarrillos, decidido a salir a fumar, pero su mirada se detiene un instante más sobre patrick. ' ¿estás bien? te ves peor que yo—y eso es decir mucho. ' una broma ligera a costa propia, porque su deterioro desde edimburgo es evidente; en solo dos meses ha perdido peso, tiene los ojos hundidos y un color enfermo en la piel. a pesar del tono irónico, su interés por el bienestar ajeno es genuino.
Lo observa rendirse antes de dar un trago y tuerce una mueca. La verdad es que verlo coincidir en algo con él es un poco extraño, no pasaba hace mucho tiempo. La posición de su mirada pasa de sus manos a sus ojos rápidamente, y cuando sus miradas coinciden le hace apretar los molares. Está más o menos consciente de cómo se ve porque ha pasado un buen rato frente al espejo tratando de disminuir lo más posible los evidentes síntomas de su reclusión de dos meses. El bloqueador con color que se ha echado encima, lo más parecido a un corrector o maquillaje que cargaba consigo, no había logrado difuminar del todo sus ojeras obscuras y poco propias en su rostro. Pero verse vulnerable frente a él no era una opción que fuera a permitirse nunca más. “ ¿De qué hablas? ” Pone ojos de interrogación, falsos por supuesto, y ruega para sus adentros que Leon no se acuerde de sus manerismos al mentir. “ No puedo verme peor que tu cariño, mírate nomás— ” Intenta desviar la atención. “ —Te hace falta mucha Vitamina D. ”
lo observa moverse con cierta cautela, ceño fruncido mientras intenta adivinar su siguiente movimiento. cuando comprende que intenciones son sólo hacerle compañía no dice nada, aunque internamente agradece el gesto. en un principio un montón de disculpas y explicaciones se atoran en su garganta, siente la necesidad de explicarse porque es precisamente patrick quien lo conoció más durante época más oscura, pero al final asume que no es necesario. es incapaz de mantenerse en silencio por mucho tiempo, mente hiperactiva obligándolo a alzar la voz eventualmente. “ es un poco irónico que nos estemos escondiendo en un clóset, ¿no crees? ” comisuras se alzan en una sonrisa ladeada, y espera reacción ajena con expectación.
Algo dentro de él presentía que la conversación iba a resultar en algo como eso. En cuanto lo escucha, transforma su gesto en una sonrisa a medias, y después no aguanta la risa, algo desganada, pero sale de su garganta sin medida. Agacha la mirada. “ Yo creí que ya estábamos muy grandes para esto. ” Se burla también. Se pasa una mano por el cabello, un movimiento nervioso involuntario, algo ajeno a su personalidad siempre elocuente y sosegada. Se toma un momento antes de volver a interrumpir el lindo silencio que les rodeaba, que lejos de ser incómodo Pat lo encontraba reconfortante. “ Debes estar volviendo loco a algún asistente allá afuera, tratando de encontrarte. ” Aunque seguro él también hacía lo mismo ahora. “ ¿A quién intentas evitar? ” Ladea la cabeza y sube la mirada.
arruga la nariz y antes de poder comprobarlo por sí sola, decide desistir de idea y apoya el vaso sobre superficie más cercana para esperar a siguiente víctima. “ te creo. ” concede, se enfoca en cambio en la comida, buscando algo que llame lo suficiente su atención. “ ¿no se supone que el catering es lo mejor de estas cosas? ” o quizás no era más que mito urbano.
La verdad es que ni siquiera le había echado un ojo a la comida. Cuando lo hace, un hambre evidente lo abruma y se acerca un poco a la chica para cruzar su brazo por enfrente, alcanzando un croissant relleno de jamón y queso. Lo olisquea, un hábito que tiene antes de probar cualquier bocado, y después le pega una mordida, desbloqueando su apetito. Voltea a verla con un signo de esperanza en la mirada: “ No están nada mal. ” Le confiesa. “ ... Aunque puede ser que yo tenga mucha hambre. ” Eleva los hombros.

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frunce el ceño y aprieta los labios en una mueca pensativa, como si estuviera sopesando si realmente valía la pena sacrificar sus papilas gustativas con café de dudosa calidad, solo por la remota posibilidad de mantenerse despierta durante las grabaciones. finalmente, decide que no vale la pena. deja el vaso desechable de nuevo sobre la mesa con un suspiro. "no. confío en tu palabra, pat." sacude apenas la cabeza, una sonrisa tenue curvándose en la comisura de sus labios a pesar del agotamiento, tanto físico como mental. rebusca en su bolso hasta dar con una cajetilla arrugada de cigarrillos. la sostiene en alto, agitándola ligeramente en invitación. "¿pausa para fumar?" propone, arqueando una ceja. "creo que ambos nos ganamos un descanso—y tal vez podemos ponernos al día, lejos de todo este caos."
Normalmente hubiera bromeado y dicho algo entre las palabras de 'Claro, yo siempre tengo razón' o 'Mi palabra es la ley'. Pero el día de hoy se limita a devolver una sonrisa pequeña, amistosa, pareciera incluso tímida cuando Patrick nunca lo había sido. Su batería social estaba un poco agotada. No había tenido tiempo para descansar entre el trabajo, las noches de paranoia y el drama que le rodea a todos. No cree que nadie se vea esplendoroso, pero de seguro a muchos les sirvió el tema de desaparecerse por dos meses, no todos se la pudieron pasar tan mal; y entre esas personas a las que siempre les desea el bien está Helena. “ Sí, por supuesto. ” Un cigarro siempre venía bien. Levanta ligeramente el brazo, ofreciendo el codo para que ella se tome de él y se encaminen hacia afuera. Pasan por en medio del caos y él intenta no cruzar miradas con nadie. Cuando por fin respira el aire fresco, su pecho se eleva. “ Gracias por esto.” Admite. “ Ahora cuéntame que hiciste todo este tiempo. ”
"el café en estados unidos sabe a mierda en general, patrick. todo es starbucks y sabrá dios qué otras marcas, al final todo es lo mismo con diferente logo." o al menos, él era de esas personas que genuinamente opinaba que en su café tenía mejor sabor, que la azúcar se sentía más al igual que la sal. "hasta la azúcar sabe mal."
Reacomoda su posición, súbitamente interesado en la charla (que obviamente servía como distracción). Se recarga en la barra, dobla un poco el cuello para mirarle: “ ¿Y de dónde es el mejor café en la opinión de Alejandro Echeverría? ” Sonríe sólo con la mirada. Creía que la respuesta era medio obvia por sus raíces, pero el beneficio de la duda queda en el aire, porque Patrick pensaba por ejemplo que éste radicaba en Italia o en Turquía, experiencias mágicas que ha tenido viajando por el mundo.