Milo llegó a nuestras vidas una tarde de junio de 2013, estaba yendo al médico, cuando de repente pasé por una veterinaria que lo estaba dando en adopción. Entré y pregunté cuáles eran los requisitos , sólo pagar las vacunas, llamé a mi pareja y le conté la situación: que me había enamorado de un cachorro. Nosotros ya teníamos a Fita, una perra mezcla labrador que amábamos, pero se había portado bastante mal de bebe. La respuesta de Nico, fue un NO rotundo, que duró menos de 5 minutos. Apenas cortamos la llamada, él me llamó inmediatamente para decirme que lo llevara a casa. Y es así, como automáticamente nos transformamos en una familia de 4. En 2015 decidimos emigrar a Londres, no sin antes averiguar cómo llevar a nuestro hijos peludos. Después de muchos trámites y muchos papeleos, la familia entera se reunió el 15 de octubre de ese año, Fita y Milo viajaron por bodega en vuelo directo. Nico ya los estaba esperando allá, mientras que yo viajaba al otro día en un vuelo con escala y larguísimo. Finalmente estábamos todos después de una aventura increíble, pero esta aventura recién comenzaba para los cuatro. Casi dos años más tarde conseguí trabajo en una guardería canina llamada “Good Dogs London”, gracias a un compatriota argentino que me dio la oportunidad. Con ese trabajo, Fita y Milo comenzaron a tener amigos, ya que me dejaban llevarlos los viernes para que puedan socializar. Unos años más tarde, por el trabajo de Nico, la vida nos llevó a vivir a España, más específicamente Marbella. Ahí mis adorados peludos conocerían la playa y los días soleados 27/7. Esta vez el viaje para ellos fue distinto, contratamos una empresa que los llevaría por tierra a Marbella, haciendo una parada en una quinta Francia (QUE BACANES LOS MUCHACHOS). Pero casi dos años más tarde, el trabajo de Nico otra vez, nos devolvió a Londres. En 2021 una vez instalados y con Fita y Milo más viejos, me puse a trabajar de niñera canina y paseadora, petsitter . Mi trabajo consiste en hacer paseos por la mañana con los perritos de barrio y durante algunos los fines de semana o periodos de vacaciones me quedo en la casa de los clientes a cuidar de sus perrihijos. Mi trabajo parece simple, pero aquí en Londres, la vida de las mascotas es de otro nivel. Los dueños realmente los cuidan como sus hijos y a veces es duro estar fuera de casa por periodos largos. Por suerte todos mis clientes peludos, viven cerca de casa y puedo visitar a Milo todos los días. Hablo de visitar sólo a Milo, porque lamentablemente Fita nos dejó en 2024, con 16 años. Realmente no nos podemos quejar de su estadía con nosotros, ya que 16 años es un montón de tiempo, pero nos hubiese gustado que nos acompañe toda la vida. La ausencia de Fita, se está haciendo especialmente dura para Milo, porque él no conoce la vida sin su hermana, pero afortunadamente y gracias a mi trabajo, Milo tiene una mejor amiga salchicha que lo viene a visitar a casa 2 veces por semana, ya que la cuido desde mi casa mientras sus dueños trabajan. Su nombre es Palta y ella ha sido un gran soporte desde la partida de Fita. La vida da un montón de vueltas un día estás yendo a una consulta médica en Buenos aires y 9 años después estás viviendo en Londres con ese cachorro que viste de una vidriera medio tristón y que hoy tiene 12 años.














