Óscar de la Renta: el caballero de la moda
Los diseños que portaron las modelos en el último desfile que firmó estuvieron plagados de su esencia. Como era costumbre, cada prenda había sido inspeccionada por el ojo clínico del dominicano –naturalizado estadounidense– antes de salir a la pasarela. Evocó a los años cincuenta cuando Balenciaga y Antonio del Castillo de la casa Lavinidaban órdenes a un Óscar más joven que se abría paso por el mundo de la moda, primero en España y luego en Francia. Los aires europeos aparecían en faldas midi con transparencias, pantalones de cintura alta de lino, vestidos strapless con aplicaciones de plumas y lentejuelas y balmacaanes de doble vista de algodón. Fue la propuesta ready to wear Spring 2015 la última que recordaría la coquetería y femineidad tan propias en Óscar de la Renta.
La noticia de su muerte sorprendió a quienes ignoraban el estado de salud de De la Renta. A principios de 2000 le diagnosticaron cáncer y luego de una larga batalla, y de haberlo vencido en una ocasión, el diseñador falleció a causa de complicaciones con este padecimiento el 20 de octubre de 2014. Anna Wintour, editora de Vogue Estados Unidos, escribió que su familia había decidido terminar con el tratamiento porque “ese no era el estilo de vida que merecía”.
Sus allegados y conocidos tenían claro que el diseñador era un amante de la vida. Había viajado por casi todo el mundo y disfrutaba de los pequeños placeres de la vida, como su paradisiaca casa en Punta Cana. Durante una entrevista en México en 2013, declaró: “Hay dos verdades absolutas: naces e irremediablemente vas a morir. Hoy la gente vive como si fuera a ser eterna”.
Originario de República Dominicana, a los 18 años se mudó a Madrid donde ingresó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para estudiar pintura. En ese tiempo, su padre no apoyaba su interés por el arte y dejó de pagar sus estudios en Europa, lo que le generó fuertes problemas económicos que lo orillaron a vender bocetos en casas de moda. Al poco tiempo, ingresó en el atelier de Balenciaga donde hacía dibujos de los vestidos para promocionarlos entre las clientas.
En 1963, ingresó a las filas de Lanvin, en ese tiempo bajo la batuta de Antonio del Castillo, para desempeñarse como asistente del diseñador. En sus propias palabras, De la Renta recogía alfileres del suelo luego de las pruebas de vestido. En la casa francesa aprendió las técnicas básicas de costura y el diseño de alta moda.
Su regreso a América fue por la puerta grande. Elizabeth Arden lo contrató para hacerse cargo de la línea americana de su firma y al poco tiempo logró relevancia en la compañía.
En 1967, ya con un nombre dentro de la industria de la moda neoyorquina, el diseñador se casó con la editora francesa Françoise de Langlade, su primera esposa y quien fuera determinante para su proliferación en el mundo comercial. Al poco tiempo se volvió presidente del Council of Fashion Designers of America (CFDA), cargo que ocupó en dos ocasiones. Al dominicano se le debe la creación de los Fashion Awards en 1980, reconocimiento que ganó cuatro veces.
Primer gran latino en la alta industria de la moda
De la Renta se caracterizó por sus diseños elegantes y de extrema delicadeza, razón por la que importantes personalidades del mundo han usado su prendas, desde principios de los sesenta; entre ellas destacan las primeras damas Jacqueline Kennedy, Nancy Reagan, Hillary Clinton y, recientemente, Michelle Obama.
Hollywood también se rindió a los pies del dominicano. Actrices como Penélope Cruz, Emma Watson, Amy Adams y Sarah Jessica Parker han desfilado en alfombras rojas con sus trajes. La última personalidad que portó un diseño del desaparecido creativo fue Amal Alamuddin, actual esposa de George Clooney, quien eligió al latino para confeccionar su vestido de novia.
Sin embargo, el verdadero empuje en su carrera apareció en los años noventa, cuando trabajó como director creativo de la casa francesa Balmain, convirtiéndose en el primer latino en dirigir una compañía en el Viejo Continente.
El nuevo milenio atrajo la reinvención con el lanzamiento de su primera línea de muebles de jardín para la firma Century Furniture, una serie de mesas, sillas y sillones para playa. Además, en 2006 la pasarela del latino se llenó de blanco al inaugurar sus colecciones para novias, siempre en telas lujosas y exquisitos bordados.
El “Caballero de la moda”, como también se le conocía, construyó un imperio que supo seducir a las mujeres quienes cayeron rendidas ante la coquetería y el sutil atrevimiento que mostraban sus diseños plagados de detalles. Ahora, el legado de la firma ha quedado en manos de su nuevo director creativo, el diseñador británico Peter Copping, quien ha dejado Nina Ricci para explorar un mercado distinto. “Lo que realmente me atrajo de venir a trabajar a Óscar es que no es un caso de reactivación de una vieja casa. No hay nada que necesite ser revivido. Es un negocio muy exitoso, uno que necesita ser mantenido y, al mismo tiempo, estoy pensando en maneras para que crezca”, declaró, Copping, para Vogue.
“Lo importante no es la marca de la ropa, si no la proyección que generas al usarla”, De la Renta.