LÍNEAS PARALELAS
Nueva normalidad
La educación es la herencia de conocimientos que nos forman intelectual y moralmente, nos permite establecer lazos sociales de acuerdo a la cultura y normas establecidas en la sociedad. Relacionamos a la educación con las instituciones educativas que nos cobijan a lo largo de nuestra formación académica y está va más allá de la idea abstracta del concepto o del mismo edificio físico, ya que engloba una cotidianidad de convivencia, compartir aula, intercambiar ideas, relaciones sociales, prácticas y costumbres que poco a poco nos llevan a desarrollarnos y a crecer como individuos, prioritariamente es un derecho humano fundamental.
Sin embargo, la llegada del COVID-19 provocó que la educación se restructurara, cuando las escuelas quedaron vacías, las plataformas digitales se saturaron y la sociedad estudiantil y administrativa entró en crisis, surgieron preguntas tales como: ¿Cuál es el nuevo rol del maestro y del estudiante e incluso de los padres en la modalidad virtual?, ¿A caso todos cuentan con los recursos y materiales necesarios para atender las necesidades de una educación a distancia?, ¿Realmente los alumnos están aprendiendo?.
A decir verdad, antes de la pandemia ya existía un rezago en el sistema educativo relacionado a las carencias sociales y económicas las cuales se reflejan en que son pocas las personas que logran obtener un título universitario, cabe mencionar que en México solo lleva una década de ser aprobada como reforma constitucional por el Congreso de la Unión la educación media superior como obligatoria.
El artículo 3° de la constitución establece que todo individuo tiene derecho a recibir educación, con la nueva reforma constitucional el Estado tiene la obligación de brindar educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. Además, el artículo 31 constitucional señala que es el deber de los padres hacer que sus hijos o pupilos asistan a la escuela pública o privada.
Si retomamos el artículo 31 constitucional es un referente que tiene carencia al momento de la práctica ya que muchas familias tanto de zonas rurales como urbanas se enfrentan a la dura realidad de contar con ingresos económicos bajos por lo que brindar una educación completa y continua a los hijos está limitado, más aún con la pandemia muchas familias se quedaron sin ingresos, perdieron empleos o sus fuentes de trabajo quebraron.
Sumado a lo anterior algunos hogares no contaban con un servidor de internet, equipo de cómputo o un teléfono móvil, ni siquiera con una televisión y es aquí donde la pregunta vuelve a surgir ¿Cómo adaptar el sistema educativo a las demandas de precariedad que muchos familias mexicanas viven durante la pandemia?
La baja económica y escases de recursos materiales llevaron al colapso a la educación en México, claro que ya estaba descuidada la educación presencial pero se convirtió en algo incipiente y artificial cuando se trasladó a la modalidad virtual. Si bien la educación es un derecho ahora se ha convertido en un reto social, no solo es cuestión de maestro-alumno también los padres son pieza clave y de manera colaborativa tendrán que trabajar en continuo aprendizaje, además de armar planes de contingencia, evaluar los resultados presentes y demostrar que hay esperanza para la educación.













