Me voy tranquilo porque hice todo el ruido que pude: hablĂ©, gritĂ©, expliquĂ©, llorĂ©, pedĂ, insistĂ... me despedĂ mil veces, y aĂşn asĂ, seguĂa esperando que todo mejorara.
Irme nunca fue una elecciĂłn del corazĂłn... pero llegĂł un punto en que mi mente y mi cuerpo ya no podĂan más. No puedo estar en un lugar donde no recibo lo mismo.













