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Una sonrisa amable se dibujó en los labios del druida cuando escuchó las conclusiones de la joven y apretó un poco los labios para no reírse ya que le había hecho gracia sus conclusiones aunque tenía completa razón —Francamente dudo que alguien algún día se lo haya planteado- por lo menos no de la forma en la que Penny lo estaba diciendo, ya que su madre Loretta había buscado a otros druidas pero no precisamente para buscar un buen consejo, sino para buscar algún extraño y tipo de poder… —Es una idea fenomenal la que me estás planteando- porque después de lo perdido que había estado tanto tiempo, después de lo mal que había llevado el ser druida y después no sentirse digno para volver a serlo, y terminar no con un alfa, sino con dos, sí que le hubiera y le vendría bien ayuda —Algo así como cuando los psicólogos toman terapia con otros- resumió Eric sonriéndole —Me uno a ello- agregó, aunque más bien creía que él necesitaba consejos a que él sería bueno en darles a otros druidas…
Tratando de fingir seriedad (aunque sí que la tenía en el fondo la situación), Eric imitó la posición de la otra para después extender su mano diestra queriendo cerrar aquel trato —Lo tenemos- y estaba siendo completamente serio con ello, pese a que rondara por su cabeza una y otra vez, el hecho de que no era nadie para aconsejar a otro druida, no a la contraria, no después de los errores garrafales que él había cometido. —Solo espero… espero hacerlo bien- y no era una inseguridad sin fundamentos, venía desde el más cruel aprendizaje, las reservas que siempre tenía con respecto a él mismo.
Una nueva sonrisa se formó en los labios de Eric, una sonrisa llena de paternal cariño hacía a los chicos que la otra druida estaba nombrando, cariño que también se extendía a la manada Polmadie y a su peculiar alfa. —Haría cualquier cosa por ellos- no era solo un gesto altruista y desinteresado sino también una forma de expiar sus pecados, sus mas horrorosos errores —Buscaremos el bienestar de todos… nos, nos aconsejaremos cuando más se necesite- Eric sabía, había vivido que por mucho que se creyera que esos momentos duros no llegarían, siempre terminaban haciéndolo, porque la vida que les había tocado vivir no era una vida de paz, desafortunadamente.
Lo que Eric miraba era a una druida que amaba profundamente a su manada, alguien que se preocupaba por sus miembros, que buscaba hacer lo mejor, y pese a que su investigación no había sido tan exhaustiva como la de otra, ni se había acercado a ella con la valentía que esta estaba teniendo, Eric sí sabía quien era… Eric apretó los labios tratando de borrar una nueva sonrisa y asintió con una falsa seriedad —Así como espero ganarme tu confianza… puedo, puedo imaginar que eres una buena persona- al menos las primeras impresiones le hacían creer aquello —¿Lo que estoy buscando en mi vida?- ahí fue cuando una pequeña risa se le escapó pero carraspeó para alejarla.
—Si soy sincero, no me gustaría saber de lo que eres capaz, así que puedes contar con que acepto tu trato- y se tomó algunos momentos para meditar mientras se llevaba una mano a la barbilla —¿Y si estuvieras tratando de ayudar a dos manadas? ¿Qué es lo que harías?- porque había cierta alfa que no dejaba de buscarlo con insistencia y Eric sabía que lo necesitaba (más no con urgencia), pero también debía ayudar a Dante, debía hacerlo por la memoria de Erica y porque le guardaba cariño al Alfa…
La sonrisa amable por parte del contrario era un buen primer paso, lo pensó así (o quiso pensar que lo era), y por tanto iban bien encaminados a poder establecer un trato. —Lo que demuestra que si nosotros lo iniciamos somos los más inteligentes de nuestra profesión. Bromeó aunque no pudo evitar llegar a hacer una mueca. No creía que fuera a falta de ideas dado que precisamente se debían de caracterizar en ser buenos consejeros... Era curioso ver como solo los lobos habitaban en manadas mientras que ellos como los otros tipos de criaturas apenas se relacionaban entre ellos. —¿Por qué crees que debe de ser que entre los nuestros no haya habido una especie de grupo? Preguntó ahora con algo más de seriedad, si es que él sabía de algún tipo de razón sustancial o bien de precaución. Incluso entre druidas podía haber corrupción debido a la ansia de poder que se podía obtener, por lo que todo cuidado era poco. Pero trató de apartar aquello de su mente para dedicarle una sonrisa de oreja a oreja. —Y es la primera de muchas grandes ideas que te puedo compartir. En realidad no tenía nada más en mente, pero fingir y dejar en ascuas al contrario podía ayudar a incitar el interés y así lograr su objetivo de encontrar una hermandad dónde pudieran ayudarse mutuamente en caso de necesidad. —Algo así. Asintió ante aquel ejemplo que retrataba bien lo que había querido conseguir con ese acercamiento. —Al final todos podemos necesitar ayuda en algún momento concreto... Y saber a quién podemos recurrir en caso de necesitarlo. Que en ese plan también funcionaba a la inversa la ayuda, cosa que Penny no se había planteado y prefería obviar de momento ya que le despertaría la inseguridad de si era capaz de hacerlo... Puesto que consideraba que en su recorrido de druida no había sido capaz de ayudar a nadie.
Cuando el contrario le extendió la mano para sellar el trato, no tardó en chocar la suya con la del contrario para luego finalmente estrecharla mientras la ascendía y bajaba a modo de saludo. —Es como sellarlo en sangre, ya no puedes echarte atrás. Bromeó... O no, ya que esperaba que en ningún momento expresara remordimientos y arrepentimiento de aquel trato. Podrían haber sonado campanillas de victoria en su cabeza por haber conseguido un buen consejero de su lado, alguien a quién poder recurrir... Pero todo sonido de celebración se detuvo al escuchar las siguientes palabras. ¿Era modestia? ¿Un poco de inseguridad? ¿O es que había un motivo detrás de que creyera que no era capaz de hacerlo bien? Lo cierto es que colocarse la estrella de investigadora no iba con ella, se había lanzado sobre el primer druida que le había aparecido y había dado por hecho que era uno de bueno... Ya que Dante también parecía de bueno. —¿Por qué tendrías dudas? Preguntó directamente y sin florituras, mejor saber si había algo de lo que preocuparse o simplemente eran los nervios por algo nuevo.
No podía extender el mismo gesto de Eric hacia su manada, puesto que no consideraba su trato muy maternal pero sí el cariño era algo que imperaba y era su principal razón para encontrarse allí. —Yo también. Concordó. —Haría cualquier cosa por ellos. Y un ligero escalofrío le recorrió por dentro. Ya había cruzado un límite importante con la manada en el pasado por todos ellos (y se había llevado a Adam de paso a cruzar ese límite) y no podía dejar de preguntarse, y seguramente allí estaba el miedo palpitante, si es que había un límite real que no estuviera dispuesta a cruzar. —¿Habría algo que no estarías dispuesto a hacer? Preguntó o se preguntó a ella misma, ya no estaba segura de a quién le estaba realizando la cuestión. Lo miró esperanzada, esperando poder encontrar el refuerzo de que ser druida de manada era difícil y complicado... Que siempre lo era y siempre se acababa por cruzar un límite, llegar a algo que jamás hubieras pensado que serías capaz de hacer. Que quizás ellos no habían sido los únicos, que todas las manadas tenían una historia oculta detrás. —A lo mejor deberíamos saber si hay algo que no estemos dispuestos a hacer, para estar preparados con consejos que eviten al otro llegar a eso. Se le ocurrió en estar en aquel bucle mental y tras haber escuchado a Eric decir que allí estarían cuando lo necesitaran. ¿No era cuando más se necesitaba a un consejero al estar en el límite de algo que no se estaba seguro? O quizás se estaba proyectando en todo aquello.
Trató de borrar cualquier rastro sombrío que arruinara la imagen de seguridad que trataba de dar para ganarse el favor del contrario, ya que si fallaba en eso no sabía a quién más abordar. Era la única manada que tenía más controlada y por tanto al druida. —Lo soy, una gran buena persona. Mintió, ya que no se sentía precisamente muy buena en aquel instante y más después de haber rememorado fantasmas del pasado. —Y tú también. ¿Verdad? Eso esperaba, pero había imaginado que el druida de Dante no podía ser alguien horrible. Si las primeras impresiones pudieran ser todo, si apostaría a que el contrario era un acierto para su plan... Pero después de todo las personas tenían muchas capas y un pasado que muchas veces se luchaba por permanecer oculto, no estaba de más tener cierta precaución antes de confiar ciegamente. Alzó una ceja un tanto ofendida porque se hubiera reído ante sus palabras. —Exactamente, soy lo que has estado buscando todo este tiempo incluso sin saberlo.
Sonrió extensamente tratando de darle hasta un toque escalofriante y amenazante, adelantándose en su dirección. —Es mejor que no lleguemos a ese momento, porque de saber lo que soy capaz de hacer quizás no vivirías para contarlo. Hizo una mueca y trató de centrarse en la prueba que Eric le iba a poner, el primer consejo que podría extenderle. Debía de mantener la seguridad, dar una buena impresión. Lo que no esperaba es que fuera tan particular lo que el druida le estaba exponiendo... Si es que lo estaba entendiendo bien. —Espera... ¿Qué? Preguntó y acto seguido aclaró. —¿Te refieres a que tienes dos manadas o es que hay otra manada que crees que necesita ayuda? Penny no podía dejar de preguntarse quién en su sano juicio querría tener a dos alfas y varios betas a su responsabilidad, cuando solo una ya era suficiente como para poner patas arriba una vida. Solo de imaginar una segunda manada a parte de Lancashire le dio un escalofrío. —Porque esto es como en las relaciones, tarde o temprano el control que creías que tenías para mantener ambas se va a desequilibrar. No sabía si era una comparación muy acertada, pero creía que se acercaba bastante a lo que trataba de contar. —Y lo mismo aplicaría a querer ayudar a otra manada ya teniendo una. No se puede dar el cien en dos lugares distintos, ya es mucha responsabilidad solo en un puesto. Le daba vueltas la cabeza solo de imaginar dos alfas, dos consejos, dos situaciones como la que había ocurrido con Peter... O bien dos manadas con betas muy descontrolados. —Es como jugar a los malabares, cuando uno se te descuadre y trates de salvarlo... Hará que se caiga el otro por descuido. Carraspeó y sacudió la cabeza. —No sé si es lo que esperabas escuchar. Puesto que quizás había esperado consejos más amistosos y armoniosos, pero precisamente lo que necesitaba era que pudieran decirse las cosas con sinceridad respecto a temas que pudieran ser complejos. —¿Qué es lo que me dirías a mí si yo te lo hubiera preguntado?
El último de los Terrise (aunque ya no lo era…) se encogió de hombros restándole importancia a su propio comentario y al hecho de que Beth había terminado por agradecerle sus palabras —No hay nada que agradecer- algo que creía genuinamente ya que había sido sincero con lo dicho, pero eso no hacía que fuera necesario que la menor le agradeciera. —Sienta bien estar lejos de este infierno- porque muchas veces así se había sentido Detroit para Gaspard, y había vivido buenos días estando en su ciudad natal, teniendo los días que siempre había querido, alejándose de todo, sin embargo, había sido momento de volver a Detroit por que era lo que debía hacer, más no lo que quería. —Aunque creo que se me ve más que decente- agregó bastante seguro de si mismo, además de también quererle darle la contraria a Morgan.
Gaspard nunca había sido una persona que compartiera demasiado de su vida con casi nadie, por no decir nadie y Beth no estaba precisamente en la lista de excepciones, sin embargo, el francés sí que se movía entre el hecho de lo que era justo, y lo justo¸ era que al menos diera una respuesta vaga, ya que después de todo la contraria sí que había respondido a lo que él había dicho y a sus comentarios con respecto a su pequeña hija (hija que compartían coff). Así que desviando por unos momentos su mirada de la hija de Beth, volvió a ver a la pelirroja para decir: —Asuntos familiares, mi familia se quedó en América y han resultado algunas cosas que resolver- cosas que tenían nombre y apellido (apellido que era el mismo que el de él para ser francos), pero eso era algo que sí que no podía (o más bien no era capaz) de compartirle a nadie, pese a que en algún momento sería algo que dejaría de ser un secreto…
Ante las palabras de Beth, Gaspard no pudo evitar removerse incomodo en su sitio, porque no era precisamente alentador lo que había descrito con respecto a los hijos, tomó un poco de aire mientras lo soltaba mirando a Hope nuevamente, pensando que tal vez sería un poco más sencillo tomando en cuenta que la otra niña tenía unos años más… —¿Dirías que es un buen punto de inflexión? No juzgaré tu respuesta- porque siendo francamente honesto, no era nadie para juzgar en eso (aunque se creyera juez y verdugo en muchas cosas más), escuchar que la vida se ponía patas arriba, lo hizo pensar en todo lo que cambiaría lo que significaría para Frank y para él, lo mucho que le aterraba que todo fuera demasiado para Gottschalk (lo que lo convertía en el padre del año al no pensar más bien en ella y Hope que también era su hija). Sin embargo, se distrajo de esos pensamientos cuando la pelirroja soltó aquella broma que lo hizo bufar —Conozco el sentimiento… el haberte conocido y que cambiara todo para mal, pero también sé que algún día reconocerás que soy de lo mejor que te pasó- no realmente y jamás creería que era así, pero dar la contraria siempre había sido parte de la dinámica de los dos.
—Un libro de ciencias que no he podido encontrar y que pensé que tendrías- que después de todo por algo seguía volviendo a la librería de Beth (por mucho que disfrutara molestarla, había otras razones para ir y era que consideraba buena la librería, pero no sería algo que le reconocería).
Si era sincero, Gaspard no había pensado que había sido demasiado evidente que había estado viendo a la hija de Beth, y que esta se lo señalara lo tomó con la guardia baja, además que le sorprendió lo directa que había sido, porque no todos lo eran, así que respetando aquello la miró a los ojos —Me recuerda a alguien- se limitó a decir, no dar más explicaciones, y esperando que no creyera que era por alguna razón turbia que miraba a la niña cuando no tenía nada que ver, solo había sido su genuina curiosidad por la infante y por la suya propia. —A verte, he venido específicamente a eso- dijo poniendo los ojos en blanco —Vine por un libro a la librería que los tiene ¿Por qué otra razón vendría?- que no tenía intención de pelear otra custodia.
Dejando toda aquella seriedad de lado, una sonrisa de lado se formó en los labios del cazador —Si no mal recuerdo la que mordió el polvo la ultima vez fuiste tú- él recordaba muy bien como había barrido con ella el piso —No podía perder la oportunidad de ganarte nuevamente, es la verdadera razón por la que estoy aquí, ganarte alimenta un poco mi ego- dijo encogiéndose de hombros.
Había estado apunto de retirar el agradecimiento después de las palabras del francés (más que nada para molestarlo), pero finalmente había retrocedido en esa decisión por la paz. Parecía que Gaspy venía en son de no buscar pelea y eso lo respetaría (ni que ella fuera la que prácticamente iniciaba casi todas las riñas). Lo que si no pudo evitar fue enderezarse orgullosamente con una mueca en el rostro. —¿Infierno? Preguntó aunque lo había escuchado perfectamente. —Para algunos este infierno es nuestro hogar. Y mucho a su pesar que no destacaría Detroit como una ciudad especialmente preciosa o hasta segura (dado además de la cantidad de criaturas que vivían en ella), no dejaba de ser el lugar dónde había echado unas raíces sólidas que en toda su vida no había encontrado. Entrecerró los ojos a la defensiva. —Creo que el que porta el infierno eres tú. Hueles a chamuscado. Carraspeó. —Y si tan horrible te parece... ¿Por qué volver? Y de nuevo trataba de averiguar qué intenciones tenía con estar de vuelta... Porque no solo era que estuviera en la misma ciudad una persona que tenía en la lista negra, sino también un cazador. Un cazador más del que sabía que no tenía problema en acabar con la vida de aquellos que compartían la naturaleza sobrenatural, gente como su familia y amigos. Rodó los ojos ante lo último, dejando que aquello la ayudara a bajar la tensión que había cruzado su cuerpo con los anteriores pensamientos. —Veo que aún no te has hecho un chequeo en la vista, Gaspy, porque lo que crees que refleja un espejo no es la realidad. Y asintió queriendo dar más énfasis y veracidad a sus palabras.
La respuesta que le había dado era muy poco concreta, podría haber simplemente aceptado aquello... Pero dado que muchos cazadores (sino es que la mayoría) provenían de un linaje de precisamente otros cazadores (valga la redundancia), que dijera que acudía por asuntos familiares aún hacía tensionar su cuerpo y estar más alerta. Entrecerró algo más los ojos y sobretodo después que volviera a echar otro vistazo a Hope, la cual ya no parecía muy interesada en la visita y en la conversación en general. —¿Qué cosas a resolver? Preguntó directamente y sintiéndose en derecho de reclamar aquel tipo de información, cuando francamente nunca habían hablado de nada más allá de molestarse y podía contar con los dedos de la mano las cosas que sabía del contrario. —¿Cosas... Que tienen que ver con? Quería preguntar si es que andaba detrás de algo en concreto... O de alguien (o hasta de alguienes). —Te voy a estar vigilando. Quiso sonar amenazante pero estaba segura de que no lo haría precisamente temblar, ni su naturaleza sobrenatural ni ningún tipo de entrenamiento le harían ni cosquillas. —Además de que no voy a dejar que salgas de esta librería sin que me asegures que no vienes por nadie en concreto a quién conozca. Cofcof, como si fuera capaz de hacer algo así... Además de asegurar que Gaspard le dijera la verdad. A decir verdad todos aquellos puntos tenían más puntos débiles que fuertes pero un miedo insistente hacía que actuara desesperadamente y desastrosamente.
Volvía a mirar a Hope y aunque la observación no era con tintes extraños, seguía incómoda con aquello a sabiendas de lo que el otro era (su padre, a ver si venía a reclamar la custodia). —Como si me importara tu juicio. Rechistó ante lo que siguió de aquella pregunta. Se agachó un momento para acariciar la cabeza de la pequeña y acercarle los juguetes que habían llamado más su atención que la conversación, queriendo asegurar que no se alejaba mucho de una zona que consideraba a su alcance y relativamente más alejada del cazador. —Es el punto de inflexión. Al menos para mí, es dónde todo ha cambiado más... Todo lo demás al final acaba moldeando la vida, pero esto lo revuelve todo de un modo que no es un simple cambio, sino la destrucción de lo anterior y la creación de algo diferente. No sabía muy bien si aquello era lo que le había preguntado o bien otra cosa distinta, que también se dispuso a responder. —Es un buen punto, no lo cambiaría por nada del mundo... Pero no por eso es sencillo o fácil, o hay momentos dónde te preguntas en qué momento. Aunque había dicho que no la juzgaría, se encontraba alerta para atacar ante cualquier tipo de mofa, aunque imaginaba que si aquella pregunta era sincera entonces es que esperaba sinceridad y no se iba a escandalizar de que sí hubiera instantes dónde se echara la vista atrás y se preguntara en qué momento había decidido seguir adelante con todo aquello. Imaginaba que de todos modos cambiaba según la situación y las personas involucradas. —¿Por qué lo preguntas? Ya que aquello le había picado en la lengua desde el primer instante que había escuchado la cuestión. Aunque se desvió de su intención de presionar por una respuesta cuando le siguió el juego con las anteriores palabras, a lo cual replicó de inmediato por supuesto. —Más bien creo que tú eres el que debes de reconocer que yo soy lo mejor que te pasó en la vida... Y que ya has pensado en ello, porque esperas que sea yo quién te lo diga para sentirse correspondido. Nada de eso tenía un mínimo de sentido pero de todos modos se irguió orgullosa de replicarle. —Nadie te llamará Gaspy como yo. Obvio.
Una venta era una venta, así que de manera automática respondió lo que haría de encontrarse frente a cualquier otro cliente. —Podría encargarlo para que lo tuvieras en unos días, si es que te interesa. Aunque eso implicaría tener que volver a verlo... Quizás hubiera estado bien morderse la lengua ante eso. —O lo puedes buscar por otro lado. Incitó, aunque imaginó que eso ya le había pasado por la cabeza del francés y se aventuró a deducir que su librería no era la primera que visitaba.
Claro seguro que le recordaba a él o a alguien de su familia, ya que poseían los mismos genes al ser su hija legítima cofcof. Alzó una ceja y movió la cabeza ante aquella respuesta. —¿A quién? Si creía que podía quedar ahí sus palabras, estaba muy equivocado dada la tendencia a la verborrea de Beth y lo mucho que disfrutaba de insistir hasta molestarle. —¿Y porqué eso te haría estar mirándola tantas veces? Y aquello si que lo puntualizó bien porque ya lo había captado en más de una ocasión dirigirle una que otra mirada a la pequeña, cosa que hacía que se activara su instinto protector. —Solo haces que confirmar que te caigo mejor de lo que aparentas, que me extrañabas y que no podía esperar a falsear una excusa para aparecerte en mi lugar de trabajo. Ayy Gaspy, ¿de verdad existe ese libro? Y lo hubiera podido bromear como antaño sino fuera porque no tenía exactamente la respuesta a lo que quería, además de que sabía que no era santo de devoción del francés por lo que aún era un añadido a no imaginar a qué venía específicamente a su librería. —Eso es lo que quiero saber, la razón. ¿Tengo que creer que es solo porque querías un libro? Y a lo mejor sí y solo estaba siendo paranoica... Pero no, era mejor estar alerta. —No te gusto. ¿Por qué ir directamente a una librería dónde se encuentra la persona que no soportas? Ya que hay más librerías en la ciudad o incluso en una cercana... O hasta poder encontrarlo en internet. Aclaró directamente para no acabar en una respuesta vaga, no fuera a ser que sí venía a por la custodia.
Se llevó la mano al pecho escandalizada, agradeciendo en parte tener aquel respiro dónde priorizaran un tono menos serio. —Veo que tu memoria se va deteriorando con el tiempo y necesitas que te refresque la memoria. Fingió aclararse la voz, aunque por supuesto no echó a cantar ya que acabaría por darle la razón al contrario. Que supiera que llevaba la razón y el canto no fuera uno de sus dones, no significaba que no pudiera fingir demencia. —Pobrecito... Es que no encuentras en dónde más poder subirte el ego. ¿Verdad? Así que has tenido que fingir una excusa para volver a Detroit y así verme... Ay ay ay, Gasparito, pero si mi voz es como el buen vino, ha mejorado aún más con el tiempo. Tu ego no acabará alzado, sino machacado.
EMMA STONE Attends The 77th Annual Cannes Film Festival (May 17, 2024)
Anna Kendrick as Noelle Kringle in Noelle (2019)
Título: Rush Together
Tipo: Canon Montreal Personajes involucrado: Penny y anterior druida de Lancashire

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10 de Septiembre [Central Park ]
El alfa asintió mientras la comisuras de sus labios se fruncían en un gesto que indicaba que estaba de acuerdo con lo que Penny estaba diciendo —Cierto- dijo riéndose un poco, porque la comunicación nunca había sido lo suyo como manada, pese a que podía llamar a Penny mejor amiga, había mucho que no se habían compartido, muchos silencios en los que había sido mejor resguardarse —Tal vez deberíamos intentar reducir esa lista- una mueca se formó en su rostro ya que decirlo era fácil, intentarlo no del todo. —La vida es dura y hemos recibido muchos palos en los últimos meses que nos lo confirman- golpes y palos que les habían desequilibrado pero que después de todo aunque se habían tenido que lamer las heridas, habían continuado, habían seguido adelante a pesar de todo —Pero de alguna manera logramos salir adelante- tanto en los golpes que apretujaban en el corazón como en los otros que habían podido recibir. Pero dejó aquellas reflexiones de lado para depositar toda su atención en lo que su amiga le podía compartir en esos momentos —El común denominador eres tú porque es lo que estás viviendo, eres tú la que lo está experimentando pero eso no se significa que sea del todo verdad lo que piensas- vaya si Adam era experto de creer que era él el problema, era incluso hipócrita que quisiera rebatir lo que la menor le estaba diciendo, pero había cosas que se podían ver con claridad si se miraban desde el exterior como era lo que él estaba haciendo en ese momento.
—Porque para nadie es fácil hablar, no es tan sencillo abrirse y compartir temas, pero eso no quiere decir que todo esto sea culpa tuya, para que exista comunicación se ocupan dos y para que el silencio continúe también- así que las piedras también podrían lanzarse a él. Una sonrisa casi se podría haber formado en sus labios mientras conversaba con Penny, en el intento de apoyarla en la conversación, sin embargo, esta murió sin siquiera nacer, ya que el nombre de Peter lo hizo fruncir los labios mientras tomaba aire, porque escuchar aquel nombre seguía siendo un golpe al pecho, y un desgarro al corazón, así como una oleada de nostalgia y culpabilidad, jamás sería fácil escuchar el nombre de su antiguo (mejor amigo) alfa. —No hablamos de él porque hay mucho detrás, cargas que Charlie no tenía, y si hubiera podido evitar hablar de él lo hubiera hecho, le mostré lo que le mostré porque era lo justo, porque no hubiera podido vivir sintiendo que le había mentido a Charlie, o que hubiera podido parecer que guardaba nuestra historia para que confiara en nosotros- prácticamente se había visto obligado, si hubiera podido elegir, el recuerdo seguiría enterrado, volviéndose aun más un tabú.
—¿Qué es lo que quieres hablar de él?- en un impulso, uno que tuvo que tomar en esos momentos para no seguir dándole fuerza al tabú, fue capaz de pronunciar aquella duda, también porque la curiosidad era desgraciada y quería saber que era lo que había pasado por la cabeza de Penny, pese a que ni siquiera había sido capaz de nombrar por su nombre a su antecesor. Pero aquel tema fue abandonado, ya que en la verborrea que Penny estaba soltando, nuevas personas fueron incluidas —Sé que debí hablar de la cazadora, sé que no estuvo bien que no lo dijéramos- una parte de él no estaba seguro de porque se había callado aquello, no había sido su mejor decisión como alfa. —Y también debí contarte de Dante, pero no estaba listo para hablar de algo que no sabía si pasaría, no es que haya tenido mucha suerte antes, no quería hacerme ilusiones- como lo había hecho con Harley o incluso Peter… —Creo que ni siquiera tengo que decir sus nombres para que sepas porque no podía decir tampoco lo de Dante- porque podían ser estúpidos y no hablar, pero de alguna forma siempre se habían enterado de los sentimientos del otro coff. —Quiero mejorar en ello Penny, no solo por ser alfa sino porque eres mi mejor amiga, eres la persona con la que más tiempo he compartido mi vida, además de mi abuelo, y por eso quiero estar para ti- como estaba intentándolo en esos momentos, escuchando, queriendo ayudarla, calmar las tormentas que podían estarla atormentando.
No tenía que pensar mucho su respuesta para la menor, ni siquiera debía meditarlo mucho, aun así se tomó algunos momentos para soltar con completa sinceridad: —No, no soy directo jamás con lo que quiero- siempre se iba por las ramas, se resguardaba en el silencio con temor, demasiado aterrado de poner en palabras lo que deseaba, demasiado asustado a salir lastimado, e irónicamente aquello le había provocado dolores de cabeza y del pecho que aún podían mantenerlo despierto por las noches —¿Tienes algo que decir que a otra persona no le gustará?- cuestionó Adam, imaginando que era a lo que se refería su amiga, leyendo entre líneas lo que pasaba por su cabeza —Si te soy sincero, yo no he tenido que hablar, ha sido Dante quien ha puesto las cartas sobre la mesa- seguramente si hubiera caído la responsabilidad en Adam, nada hubiera ocurrido —Pero no es que yo haga las cosas muy fáciles- Dante era mucho más directo que él en todos los sentidos, si habían avanzado en lo que tenían todo el crédito o al menos casi todo era de Dante.
Sin poder evitarlo, Adam soltó una risa ligera ante la solución a la que Penny había llegado —No me lo digas mucho que terminaré tomándote la palabra de irnos, es lo que siempre quise, vagar por el mundo- dijo bromeando, ya que por supuesto no sería capaz de abandonar a la manada y por lo tanto jamás dejaría a su suerte a Charlie —Pero creo que le dimos nuestra palabra de ayudarlo y tenemos una responsabilidad, y en un punto se nos acabarán las ciudades a las cuales huir si esa será nuestra solución- que aunque tenía tintes de broma sus palabras, también cargaban verdades, ya que no podían huir de sus problemas por muy tentador que en ocasiones fuera.
—No serías capaz de matarme, sin mí tu plan de huida se cae un poco- dijo el Alfa riéndose entre dientes y aferró por algunos momentos las manos de Penny que habían tomado las suyas y las liberó, aunque Penny había seguido tomando su muñeca, lo que le daba señal de que consuelo era algo que aún necesitaba su amiga, así que no se alejó de su amiga. Entendía a Penny, entendía lo que le estaba diciendo, en los últimos meses habían sufrido demasiados cambios, buenos, malos y terribles era difícil ver como la vida cambiaba y la nostalgia, el querer que las cosas continuaran como siempre estaba presente, pero desgraciadamente o afortunadamente en ocasiones era algo que no se podía detener. —La pregunta aquí es si piensas que esos cambios son malos, porque no todos los son ¿no?- porque para él no era malo la inclusión de Dante en su vida… —Todo es diferente a lo que era antes, a lo que era nuestra vida antes, pero ¿Lo ves como algo malo?- porque ese era el tema de la cuestión… —No creo que te estés volviendo loca o no más de lo que ya estamos- dijo lo último queriendo aligerar un poco el tema —Tiene sentido, créeme que lo tiene- por lo menos para Becket lo tenía —Una conversación normal, una de las que siempre tenemos, si no hubiera amenazas de muerte, pensaría que algo muy malo te pasa- y con eso no estaba bromeando coff.
—Y a mí me importa él, es una buena persona, Penny- dijo con sinceridad, porque, aunque tenía poco tiempo de conocer al Beta, Adam le había tomado cariño, era alguien importante para él —Como tú también me importas, me importan los dos- y por eso se preocupaba por la felicidad de los dos. Adam asintió con suavidad unos momentos tras escuchar a la menor, y aunque no sabía si erraría con las conclusiones a las que había llegado, aun así, dijo: —Piensas que él te quiere más que tú a él-
Adam le acababa de dar la razón, cosa que hizo que suspirara de alivio al ver que en eso concordaban. —Espero que no me estés dando la razón solo porque no quieres morir esta noche, Adam Becket. Bromeó a medias mientras lo señalaba con un dedo acusador, el cual finalmente bajó y usó para golpetear la mesa marcando todos los puntos de aquella lista que había formado. —¿Tú quieres añadir algún tema más a ello? Preguntó tendiendo la batuta, aquello también era parte de la comunicación el saber de los temas contrarios, ya que la lista la había conformado ella después de todo. —La vida es dura. Repitió y sonrió amargamente. —¿Ah sí? ¿De cuales estás hablando? Si hemos tenido un camino de rosas. Le sorprendía, o quizás era un autoengaño, de que después de todo lo sucedido y lo que seguía pasando, se mantuvieran estables y siguieran decentemente. Pero quizás era precisamente aquello, lo que también pensaba en el fondo, que era un modo de barrer todo lo que les pasaba bajo un tapiz de escasa comunicación y seguir simplemente porque tenían que. Porque se sumaban pequeños retos que los hacían estar presentes, como por ejemplo el par de betas que necesitaban de una manada para sobrevivir. —Lo hacemos, seguimos adelante. Reafirmó queriendo también aferrarse a esa realidad, porque confirmar que habían salido tocados de todas esas experiencias harían desequilibrar esa falsa estabilidad. —Lo hacemos. ¿Verdad? Y esta vez la pregunta iba en código para saber cómo estaba Adam, si para él también ese engaño surcaba efecto y lo mantenían a flote.
Movió la cabeza, sacudiéndola ligeramente ante las palabras del alfa que mostraban cierta lógica. —¿Y cuál es la verdad entonces? Preguntó, no tanto para él y tan siquiera era mucho para ella. —Si para mí es esa la verdad, es difícil que pueda ver otra. Murmuró, seguramente pensando que si se lo hubiera rebatido lo hubiera negado al instante precisamente por eso. Porque para ella era la verdad, era el común denominador de todas esas situaciones y por tanto el factor al que atacar con auto culpa. También el que podía aportar a cambiar para facilitar las cosas... Aunque eso era un tema a parte y si es estaba dispuesta a ello. —¿Lo has sentido alguna vez de ese modo? ¿Qué tú eres el denominador común de una serie de mismos fallos? En el fondo, un fondo que no iba a tocar en esa conversación y probablemente hablaría solo en caso de tortura, sabía que Adam y ella eran parecidos en ciertos aspectos y que tales consejos o verdades las podía acertar el alfa porque lo había sentido en carnes propias. ¿Así que por qué no pedir consejo? Si es que el contrario había encontrado un remedio claro...
Adelantó ligeramente su cuerpo y esta vez usó el dedo índice para alzarlo como si fuese a pronunciar una importante verdad. —Ves, es culpa de Charlie y deberíamos echarlo. Él mismo lo había dicho, ella solo lo secundaba cofcof. —¿Eso es lo que nos ocurre a nosotros? ¿Al ser todo complicado nos refugiamos en silencios cómplices o en conversaciones más banales? Dejó las cuestiones en el aire y se preguntó si aquello al final era un modus operandis, rodearse de gente que no se abriera para tampoco encontrar la facilidad de regresarlo. Pero quizás ya se estaba poniendo demasiado paranoica al respecto. —La comunicación es complicada. ¿Es que por dónde se empieza? No puedes llegar de la nada y vomitar todo lo que llevas dentro, no es nada fácil. Rechistó, si ya en parte le estaba costando esfuerzos poder hacerlo con Adam y lo conocía de toda la vida (más o menos). ¿Cómo poder hacerlo con alguien que conocía relativamente poco en comparación? Pero abandonó esos pensamientos para centrarse en un punto de la lista de temas de conversación que no habían tratado: Peter. Al ser algo complejo por distintos puntos en cuestión, alargó aquella mano que no había dejado de estar usando y torpemente (ya que no era algo que acostumbrara a hacer) acarició el hombro y el brazo de su amigo, si es que había algún modo de aportar un poco de comodidad ante aquello. —Hubiéramos podido fingir que estamos cercanos a la perfección. Bromeó amargamente. Aunque no estuviera orgullosa del pasado que compartían, tampoco hubiera podido fingir lo contrario. Barrer a Peter bajo el tapiz de sus vidas... Como si nunca hubiera existido. Extrañamente eso se sentía más doloroso que el rememorar otros tiempos. —No hubiera sido justo que no supiera. Aún me sorprende que confiara en nosotros... O Freddie. Ya que sí había pensado por mucho tiempo después de lo sucedido que jamás tendrían más miembros en la manada... ¿Por que quién querría unirse después de saber esa historia? Aunque la pudieran ornamentar de justicia y protección, no dejaba de ser un asesinato. —¿Te pasó por la cabeza? ¿Pensar que nadie querría estar con nosotros?
Volvió a suspirar, esta vez en un momento de reflexión. Había traído a colación el tema de Peter, pero cierto era que abarcaba muchos matices y recuerdos. La pregunta de Adam acerca de especificar hizo que se tomara unos minutos de silencio, unos en los que pensó que si esperaba un poco más podría dar la conversación por terminada... Pero se recordó que justo había sido ella la que había hablado de la necesidad de hablar y no deseaba ser hipócrita con su misma petición. —Hicimos bien. ¿No? Susurró en poca voz y desvió ligeramente la mirada para mantenerla abierta y que secara la amenaza de sentir los ojos húmedos ante aquellas palabras. —Porque hay veces en que lo echo de menos y tengo que recordar porqué. Que echando la vista atrás sabía que no habían habido muchas soluciones sobre la mesa y después de la muerte de David básicamente se había reducido a una. Pero después de todo el Peter amenazante y peligroso no siempre había sido el Peter que habían conocido, con el que habían convivido y crecido. El Peter que William había nombrado alfa. Quizás ese Peter siempre había estado ahí, pero dado que alguien no era solo blanco y negro, no podía no negar que extrañara el resto de colores del ex alfa. —Seguro que si yo hubiera estado en tu situación, me lo hubiera callado. Dijo queriendo que supiera que no era algo incriminatorio. —¿Supondrá una amenaza para todos? Y lo que más le preocupaba ahora mismo eran los betas, ya que después de todo era el control lo que les flaqueaba y podía ser una razón para cazar. —¿Y ahora estás ilusionado? Hizo referencia al siguiente punto en cuestión: Dante. Del cual tampoco tenía cara como de ir destacando que no le hubiera dicho, ya que ella tampoco se había abierto en temas amorosos. —La suerte siempre puede cambiar, no es la misma cada vez. Que pasara antes no significa que vaya a repetirse. Y no sabía si eso era alguna especie de consuelo de tontos, pero deseaba lo mejor para su mejor amigo después de todo. Las palabras de Adam le dieron un vuelco al corazón, le estrujaron el pecho con ternura y calidez; volvió a sentir los ojos humedecidos y nuevamente trató de secarlos abriéndolos de par en par y fingiendo dramatismo en llevar una mano al pecho. —Me harás llorar con ese honor. Bromeó, pero era cierto. —Tú eres mi mejor amigo, Adam, y no solo eso, eres mi familia. Confío más en ti que en mi misma... No sé lo que haría sin ti. Compartió y aunque había tratado de mantener la pose dramática para restarle importancia, al final había cerrado el puño sobre la ropa para contener las emociones y desvió la mirada para tomarse unos segundos en frenar echarse a llorar.
Ayudó el que la conversación siguiera y aunque le tomó unos segundos extra, volvió la vista al alfa para responder a sus palabras. —También es complicado serlo... Apoyó y sacudió la cabeza. —¿Crees que es por falta de práctica o porque no sabemos qué es lo que queremos? Siempre había tenido la certeza de saber qué era lo que quería para su vida... Pero ésta siempre le entregaba caminos que la desviaban de ese querer. Y no era por el tema del beta únicamente, sino si se detenía a pensar, no imaginaba el dejar la manada por seguir el sueño de productora musical (dónde siempre había creído que llegaría). Si Adam y la manada no estaban incluido en ese camino y ella misma no se imaginaba lejos de ellos, ¿significaba que ese camino se había emborronado pero ella se negaba a aceptar que hubiera otros? —¿Pero siempre has estado de acuerdo con lo que Dante ha dicho? ¿Nunca has sentido que tenías que interceder pero has callado sabiendo que no le gustará? Con ello confirmaba lo que alfa había deducido y nuevamente acudía a preguntar si tenía un consejo que fuera respaldado por una experiencia propia. —A lo mejor es lo que tú crees, que no haces las cosas fáciles... Pero no siempre todos son palabras. ¿No? A lo mejor no decimos las cosas tan directamente, pero las acciones hablan y ellos deberían de saberlo. Evitando la comunicación y que eso fuera más que suficiente.
Sonrió de oreja a oreja al escuchar que su propuesta era bien recibida. —¡Todo son ventajas! Tú cumples tu sueño, vemos el mundo, e huimos de esta situación. No le veo motivos para no hacerlo. Se encogió de hombros, como si realmente fuera aquello lo que pensara. Y aunque una parte de ella sintiera tentador el plan, de entrada sabía no era posible porque Adam no lo aceptaría y nuevamente ella no estaba dispuesta a irse sin él. —¿Tú sabes cuántas ciudades hay por el mundo? ¡Envejeceremos antes de pisarlas todas! Creo que mi idea sigue siendo un plan sin fallas. Insistió pero aunque bromeaba a medias por aquello de la tentación de huir de todo, sacudió la cabeza para que supiera que no era una propuesta en toda regla. —Esto de crecer y tener responsabilidades es un asco. Alzó una ceja y rio por lo bajo, en parte también con amargura. —Les vamos a poder ayudar. ¿Verdad? No lo estamos haciendo tan mal... Y quería saber con ello cuál era la percepción de Adam, ya que sí sentía que había mejoría en ambos betas... Pero deseaba saber cuál era la percepción del alfa en todo aquello.
—¿Estás poniéndome a prueba, Adam? ¿Crees que no sería capaz de ello? Trató de sonreír tanto amenazante como siniestra, como si pretendiera darle más fuerza a la teoría de que podía estar tramando algo. Ya que su amigo no se había resistido al contacto, lo mantuvo, agradecida de poder tener aquel agarre al que aferrarse y darse pequeños empujones en compartir con él. Mantuvo la mano sobre el contrario mientras suspiraba y echaba ligeramente la cabeza hacia atrás para reflexionar... Aunque no necesitara mucho para ello, ya que tenía la respuesta en los labios. —No, no todos han sido malos. Ya que de ser todos malos no estaría teniendo tantos conflictos internos. No todos habían sido malos, bendecía muchos de aquellos cambios pero también implicaban responsabilidades afectivas que aún no estaba preparada para afrontar. —¿Tú crees que nuestra vida es mala respecto a antes? Desvió la pregunta y se repitió nuevamente que no podía estar no respondiendo y solo preguntando. —No, no veo que sea mala la vida de ahora... No imagino que esos cambios no estuvieran presentes, no quisiera que ya no lo estuvieran. Suspiró y le sonrió en señal de agradecimiento porque la apoyara en aquellas palabras. —Puede que ya hayamos perdido la cabeza por completo. Trató de parecer nuevamente amenazante al responder lo siguiente, siguiendo la broma o no. —Es un recuerdo para que no te relajes, en cualquier momento te cae una amenaza de muerte.
Lo miró directamente ante aquello y no contuvo lo que le nació decir. —Mató a alguien. Cosa que seguro que no le era nuevo. —Y nosotros también. Cosa que tampoco era una novedad. —¿Nos crees buenas personas? Y no es que estuviera juzgando lo contrario, pero sí era una pregunta que se hacía en múltiples ocasiones. Entrecerró los ojos y aunque no era de lo que Adam estaba hablando, también le picaba aquello en los labios. —¿Te ha contado alguna vez algo de eso? Así como Adam le había confiado acerca de Peter, quizás también había sucedido a la inversa. —¿Te importa tanto como para no querer echarlo? Bromeó siguiendo con los comentarios anteriores y resopló fingidamente. —Otra vez me vas a querer hacer llorar. Pues casi sí. —Diré algo que negaré haber dicho a futuro... Pero tú también me importas Adam, más seguro de lo que puedas imaginarte. Y repiqueteó los dedos sobre el brazo del contrario, volviendo a contener las emociones que se desbordaban ante aquellas palabras de afecto que le costaba compartir con el alfa. Suspiró ante las deducciones del Becket, que nuevamente eran acertadas y ponían en palabras lo que Penny temía de expresar. —¿Y si es así? Ahogó esa pregunta en un suspiro. —Porque si es así no es justo para ninguno. Pero tampoco sé si no soy lo suficiente egoísta para fingir que no estamos en el mismo nivel, porque no quiero que se vaya. Admitió en parte con aquel miedo, porque sabía que Charlie estaba en todo su derecho, así como ella, de poner fin si no era lo que estaba buscando. Pero no se creía capacitada para aceptar aquel fin, así como tampoco podía dejar ir todo lo que cambiaba en su vida y pretendía aferrarse a lo estático. —O puede que solo esté divagando y nos queramos en el mismo nivel. ¿No? Después de todo, ¿cómo se puede medir algo así? Entrecerró los ojos y volvió a focalizar su experiencia en confrontarla con la de Adam, buscando nuevamente el consejo personal. —¿Tú piensas que os queréis del mismo modo Dante y tú?
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—Cuando un consejero necesita consejo, ¿dónde acude? ¿Es que nadie se ha parado a pensar que debería de existir una posición dónde acudir en caso de necesidad? Y así perpetuar un ciclo sin fin, ya que siempre habría quién buscaría consejo e incluso los propios consejeros y así por toda la eternidad. Juntó las manos, entrelazando los dedos, en una posición más de seriedad de la que acostumbraba, para inclinarse después un poco hacia él. —Pero ya que nadie lo ha pensado... Deberíamos de hacer una especie de grupo dual de apoyo. Un consejo para un consejero. Desalanzó las manos que acababa de juntar, ahora ya más en un gesto nervioso que era precisamente como más se sentía, y extendió la mano en su dirección. —¿Tenemos trato?
Quizás no era lo más apropiado o lo menos lunático, dado que no conocía exactamente al contrario salvo aquel oficio extracurricular que compartían, pero en caso de desesperación todos los caminos estaban abiertos... O casi todos, ya uno de esos motivos eran los que le habían hecho armarse en necesidad de sociabilizar (cuando no era alguien precisamente caracterizada por extender su círculo amistoso). Un camino que podía tomar un druida, un camino que sabía que su madre había tomado... Y que temía que precisamente en esa desesperación se le ocurriera la brillante idea de tomar. De ahí a buscar medidas de precaución antes de que ocurriera un mal mayor. —Por nuestros chicos, ayudarnos. Cooperar. Aconsejarnos en los momentos más peliagudos.
Aún mantenía la mano extendida y por un mili segundo se le pasó por la cabeza qué debía de estar viendo el contrario, cuando después de todo no habían entablado conversación nunca y Penny lo había abordado sin previo aviso tras haber realizado una exhaustiva investigación de quién era el druida de la manada de Dante. —Puedes confiar en mí, soy super buena persona y lo que estabas buscando en tu vida. Ajá. Ni ella misma se le daba bien afirmar aquello con convicción, después de todo no creía después de todo lo que había pasado estar siendo una buena persona... De ahí la necesidad de rodearse de gente con buenos consejos. —Puedes ponerme a prueba, ¿hay un consejo que necesites? Y si es si deberías de aceptar este trato, te aconsejo que lo aceptes porque no sabes de lo que soy capaz de hacer si te opones. Lo cual seguro que ayudaba a que aceptara.