Cuando la pena aparece, pienso en la realidad que vivo. Tal vez no tenga todo lo que quiero hoy, pero tengo mucho de lo que quería hace unos años.
Hay costos altos que he pagado, como el amor en mi vida o la compañía de mis seres más preciados: mis padres. Pero también quiero a esta versión nueva, nueva y mía, que, aunque sola, es fuerte y se complace en sus lágrimas mientras observa el tramo caminado.
Extraño a Nurya, esa Nurya que también tuvo mucho. Extraño su facilidad para resentir lo que no tenía y que, sin embargo, en el fondo quería a esta Nurya nueva, aquella que sabe que le duele haber dejado tanto atrás, pero aprecia el nuevo mundo que vive.
Te quiero, Nurya, y ojalá te des cuenta de que mucho de lo que tienes y mucho de lo que perdiste también te van a llevar a un puerto, y seguro que es el puerto que estás buscando.

















