¿Que si lo extraño? Claro que lo extraño, extraño ver su sonrisa, su cabello, sus pestañas hermosas, sus manos y sus palabras hacía mí y su futuro, me encantaba escuchar su voz ronquita que lo caracteriza, su música romántica que siempre le gustaba escuchar y me hizo enamorarme de ella también porque siempre me recordaba a el, extraño tanto a ese niño hermoso que con solo darle un abrazo se aliviaba mis malos días y me llenaba de amor estar cerca a él, mi lugar seguro, mi chico.
Cuando lloraba de felicidad al estar en su pecho acostados porque me sentía muy feliz y sentimental no sabía cómo expresar ese cariño que salía dentro de mi alma y solamente lloraba de felicidad en ese tiempo de silencio cuando los dos respirábamos a la par y escuchaba su corazón y su pecho inhalar y exhalar. Cuando con solo compartir cosas pequeñas se abrían a conversaciones grandes y un cariño inmenso, le di todo mi ser y el hacía mí también, me hacía sentir nerviosa cada vez que nos volvíamos a encontrar como si fuera la primera vez y los besos que me transportaban a una pasión y un amor tan grande. Deseaba llevarlo a cada lugar que conocía y ver su sonrisa resplandecer su bello rostro a conocer cosas nuevas, darle regalos de sus cosas favoritas tan solo por ganarme esos ojitos brillantes y una sonrisa verdadera... Nunca me arrepentiré de todo lo que di por él, porque lo hice con mucho amor. Al ver su retrato en mis fotografías me transportan inmediatamente a esos días de amor que pasábamos juntos, por más grandes o pequeños que eran. Ahora solo quedarán recuerdos y nada más que recuerdos de ese amor bonito.
me terminó para estar (en paz y tranquilidad) quizá yo no fui esa persona que se lo daba, pero él a mi sí. Contaba los días y las horas para verlo fuera de mi casa, esperándome para salir y estar unas horas juntos, al volver nos despedíamos con un beso. Me hubiera gustado abrazarlo más la última vez que estuvimos él y yo, pero no sabía que ese día iba a ser el último momento que lo tenía cerca a mí. Me hubiera gustado despedirme de él con un fuerte abrazo y beso en la mejilla para reconocer que lo debo dejar ir y que sea feliz. Aunque su felicidad no sea junto a mí. Pero el no lo quiso así, prefirió no volver a verme, porque no quería verme llorar... Pero a mí me destrozó el alma. Luego lo volví a ver un par de meses después, pero el hizo como si no existiera y ni un saludo me dió... quizá no me vio...