Como el primer día de mi llegada aquí, a veces la memoria se me pierde y me encuentro yacente por el suelo sin hueso ni contorno ignorando qué vida de qué mundo de qué recuerdo es ésta.
Pero tú no me olvides, dulce tierra sin rostro cuyo recuerdo pierdo a cada instante, cuyo sabor me escapa, cuyos ojos de amor no reconozco...
Tomás Segovia. Como el primer día.


















