Él no toca mi piel, el me la quita, debora todo lo que hay dentro volviéndolo parte de su aroma y su saliva, pierde su sombra con la mía y las vuelve una ardorosa y hermosa oscuridad; un momento que dura hasta donde puede durar, un momento que me quita el frío, el deseo y la soledad.
Efimera Lunar Intemporal
Mayo
















