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@meirx

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READY SET GO
&&. Holly.
Había sabido que podrían estar esperándolos, que habría una mínima seguridad… Pero lo último que había imaginado eran gente tan preparada, tan entrenada. Sin oportunidades esta vez. Armas que no iban dirigidas a aturdir. Pensando en lo primero y ni imaginando lo segundo, se había armado (si es que podía decirse así) con uno de los bisturís usados en el laboratorio. Estaban afilados aunque sus hojas eran fijas, estrechas, poco manejables en una pelea. O eso creía.
Ni siquiera era capaz de rememorar lo que había sucedido, en su cabeza las secuencias habían quedado desordenadas, alteradas, algunas bloqueadas. Las manos le temblaban. Ya no tenía el bisturí, había pasado a ser pertenencia de la yugular del hombre en el suelo. Ese hombre que había dejado de moverse… Aunque hacía unos segundos (¿o minutos? ¿cuánto rato hacía que estaba ahí paralizada?) sí que se movía, daba fe de ello porque había recibido sus golpes. Pero se había defendido de ellos (como había podido) y ahora…
No podía dejar de mirarlo. Incluso cuando escuchaba pasos… Incluso cuando no sabía lo que sucedía a su alrededor, si sería amigo o enemigo, si era real o su imaginación ¿o una conexión?. -Está… Está muerto…
Meira se la estaba pasando de escondite a escondite. A pesar de que habìa podido luchar con un par de mercenarios, habían sido de uno en uno, por lo que debía guardar energía por si se le venía algo más complicado y hasta ese momento se había valido por si sola, las conexiones eran escasas.
Corrió cuando tuvo la posibilidad, sacaba sus conclusiones y creía que quizás estaban en los pisos de más arriba, ya que mientras más subía, más gente armada se encontraba.
Giró bruscamente en un momento y se detuvo en seco cuando vio la escena. Tirado en el suelo con el arma aún en su mano y un bisturí directo en la yugular... Había de admitir que tenía buena puntería. Caminó con cuidado para ver quién estaba mirando y pudo reconocerla. Se colocó frente a ella. -- Hey, está bien. Esa gente nos quiere hacer daño, te defendiste. -- trataba de calmarla, aunque sus palabras no fuesen las mejores. -- Si tú no hacías algo, te iban a matar. Necesitamos salir de aquí. --
( ready set go ☾ )
&&. Ishara.
No había dudado ni un solo segundo. En cuanto se dio cuenta de que una mujer armada hasta los dientes se acercaba a la esquina dónde estaba escondiéndose, cogió la porra eléctrica y en cuanto pasó por su lado, la activó contra su cuerpo. La mujer calló al suelo e Ishara fue consciente de que aquel era el momento de correr.
Sus piernas se activaron al segundo y cuando dobló la esquina, otra persona apareció delante suya. Elevó la porra, dispuesta a golpear, pero reconoció a aquella persona. No sabía si aquello era una conexión o realmente estaba ahí, pero bajó lo que estaba empleando como arma. —Que susto me has dado.— Le señaló mientras giraba la cabeza para mirar a la distancia el cuerpo de la rubia que parecía comenzar a moverse. La próxima vez debería subir la potencia eléctrica. Se dijo a si misma, mientras agarraba la muñeca de aquella persona.—Tenemos que salir de aquí.—
Pero el pasillo era largo. Y no había mucho por dónde escapar. Podría ser una trampa para ratas si no fuera por aquella ventana del final. Una ventana que parecía dar a unas escaleras de emergencia. —El tejado.— Le dijo, cómo si aquello fuera suficiente para entender el plan que había trazado su mente. Sin más aviso que aquel, comenzó a correr hacia el final del pasillo, en dirección de esa ventana.
—Venga, tu primero.— Le dijo a la persona, mientras abría la ventana sin dejar de mirar hacia atrás, hacia el cuerpo que hacía esfuerzos en levantarse.
Desde hacía un buen rato que se estaba escondiendo de dos gorilas que la habían encontrado merodeando los pasillos y buscando a los secuestrados. Corrió hacía una habitación y se encerró, mientras escuchaba caminar a esos dos tipejos y le rezaba a todos los dioses para que no abrieran aquella puerta, si no, estaba muerta.
Cómo si de un milagro se tratase, los llamaron por radio y en cosa de segundos habían desaparecido... Ese era su momento de correr. Dobló por dos pasillos sin problema y al llegar al tercero, se pegó el susto de su vida pero al reconocer quién era se pudo tranquilizar. -- Ni que lo digas --
Miró hacía todos lados antes de sentir el agarre y supuso que lo mejor era seguirla, debían llegar hacía otro piso y las escaleras que se veían podían ser de gran ayuda. Esperaba que no fuera otra trampa, pero era eso o correr entre pasillos y encontrarse con más personas con quién luchar. Cuando estuvo frente a la ventana se detuvo. -- Hey ¿cuál es tu plan ahora? Hay cámaras por todos lados, no hay que meter demasiado ruido y ver si seguiremos subiendo.. -- Meira no tenía intención de dejarlos ahí y estaba segura que Ishara igual, pero debían ser cautelosas. Salió luego por la ventana.
Gal Gadot

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Ready, set, go?
&&. Orión.
El griego había perdido casi toda la esperanza que le quedaba en el momento en que le arrastraron hasta aquel lugar de nuevo, se había resistido todo lo que le había sido posible hasta el punto de derribar a un guardia de un puñetazo pero la descarga que le propinaron le había dejado paralizado, atado a una camilla de nuevo y con multitud de aparatos conectados a diferentes partes de su cabeza intentó detener los gritos de dolor hasta que fue demasiado y sus gritos de agonía resonaron por todo el lugar, lo peor fue escuchar los gritos de los otros secuestrados cada vez que los suyos paraban.
-Es… es muy tarde-comentó Orión intentando recuperar el aliento-Escondeos y huid, no dejéis… que os encuentre-susurró el griego intentando advertir a los otros, sus palabras fueron interrumpidas cuando volvieron a seguir con su tortura, el dolor era insoportable hasta el punto que pensaba que sus músculos le iban a explotar, no había salida ni opción de escape-No sé cuánto más pueda soportarlo… estoy… muy cansado-alcanzó a decir, sus párpados pesaban cada vez más, las fuerzas se le agotaban y el tiempo seguramente también, tenía miedo de morir, de no volver a ver aquellas caras que tanta añoraba otra vez, de abandonar a Wolfie… y eso le aterrorizaba.
Cuando la información que tenían se había hecho real y el lugar donde estaban los sensates encerrados estaba frente a sus ojos, no dudó ni un segundo en entrar a ayudar, costara lo que costara.
Hasta ese momento no había tenido suerte de encontrarse -ni conectarse con nadie-, solo mercenarios que trataba de evitar para no ser presa fácil, aunque sus nudillos ya le dolían por un par de golpes que no pudo evadir.
No supo en que momento se estableció conexión, pero agradeció haber estado escondida.. El dolor fue inmediato, todo su cuerpo cayó al suelo y tuvo que taparse la boca para no gritar. Su cabeza le daba vueltas, sentía que no se podía mover y por un momento se asustó, no podía quedarse ahí. Se levantó y apoyó en una de las cuatro paredes de esa horrible habitación, divisó a Orión y su corazón se apretó al verlo tan mal. “Tienes que durar un poco más, los vamos a encontrar.” debían hacerlo... Divisó todo el lugar, debía reconocer algo pero todas las habitaciones eran iguales, miró hacía afuera, cada detalle contaba y debía llegar ahora donde estaba él. Sacarlo de ahí.
“Sólo un poco más, por favor...Necesito que me digas todo lo que recuerdes de donde estás. Te encontraré, pero necesito que me ayudes” otra oleada de dolor se apoderó de su cuerpo, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su boca.
Happy birthday ubuntu! 🎉🎉
La pelinegra se pudo percatar que en Coachella existían diferentes drogas, cuáles se dividían en: La música (y la más importante) era la que llenaba de vida todo este lugar; el alcohol que desinhibían hasta al ser más introvertido, un par de drogas ilícitas que los dejaban idiotas y volando hacía otros planetas. Pero para Meira, sólo había una que le importaba en ese momento de festejo... La comida, su droga favorita y por la que caería mil veces.
“Te lo agradezco” terminó por decirle con una sonrisa al chico que le pasaba cuatro hot dogs y una gaseosa. No era la comida más gourmet y algo que nunca había probado, pero tenía mucha hambre.
Nada la impidió a seguir su camino hacía una de las mesas al aire libre. Todo iba bien hasta que se sintió interrumpida por una mirada. “¿Qué?” miró su plato, luego a quién tenía adelante. “Es mi cumpleaños, me merezco toda la comida del mundo” se justificó, cómo toda una niñita.
Happy Birthday Ubuntu!🎈
&&. Marcel.
–¡Es mi cumpleaños!- no podía dejar de exclamar, mientras las bebidas fluían y el entusiasmo aumentaba con cada trago consumido, sin alcohol corriendo por sus venas el modelo ya era bastante desinhibido ahora con este fluyendo en su sistema el pudor quedaba bastante de lado. Estaba emocionado por su cumpleaños, y no solo el de él, sino también el de sus compañeros, las personas que eran vitales para él, así que el entusiasmo aumentaba aun más, además estaba en ¡Coachella! ¡En un festival! ¡Vestido de hippie! ¿Había una mejor manera de pasar su cumpleaños?.
Dando saltos mientras ¿bailaba? –¡Todavía es mi cumpleaños!- volvió a exclamar queriendo llamar la atención de alguien, ya que había estado vagando por el festival con un objetivo –¿Qué te parece si vamos a una fiesta privada?- preguntó, ya que según él tenía una fiesta privada en su tienda ¿había terminado de planear eso con Dante? –¿Te apuntas o no?- dijo mientras le dedicaba un guiño a la persona a la que se había dirigido.
“¡También es el mío!” exclamó con alegría. Había decidido -luego del cuarto o quinto vaso- seguir a Marcel es una travesía por Coachella. Aunque no estaba muy segura si su amigo estaba en busca de algo en específico, era divertido verlo soltarse -aún más que normalmente- y disfrutar de todo lo que el festival les tenía.
Por quedarse pegada mirando al artista que estaba presentando, se le había perdido de vista Marcel, pero sólo bastó girarse para percatarse de que ya se había puesto a hablar con otras personas. Se acercó justo para escuchar cómo los invitaba a una fiesta. “Si, una fiesta” asintió con una sonrisa, siguiendo el juego “Prometemos mucho alcohol y al modelo de regalo” bromeó, aunque no sabía si eso los podía convencer o sólo con la coquetería de Marcel podría resultar. Se acercó a su amigo y le susurró. “¿Hay espacio suficiente para tantos invitados?” consultó, aunque no sabía que tan en serio iba eso de la fiesta.
Happy b-day to me ! 🎂🎈🎉
&&. Graham.
No había dudado en acudir al festival de música en la semana previa (y durante) su aniversario de nacimiento. Siendo el escocés una persona aficionada a las celebraciones de cualquier índole, los cumpleaños tenían particular significado para él (sobre todo cuando se trataba del suyo) por lo que había empacado de manera ligera algunas prendas para disfrutar de la música y el clima que California le ofrecería por los siguientes días, esta vez el laboratorio podía esperar. No solo se trataba de su cumpleaños, también se trataba de su clan.
Era bastante difícil pasar desapercibido al pelirrojo que en ese momento deambulaba cómodamente a lo largo de todo el terreno que cubría el festival. Bailaba al ritmo de la música sin importar que sonase, a fin de cuentas era su semana de celebración. Una sonrisa amplia cubría su rostro, ambos brazos se extendían en el aire mientras un pequeño baile que consistía en dar vueltas se repetía.
Ocasionalmente se acercaba a las personas a su alrededor (los conociese o no) a conversar iniciando tal charla con un “Hey, ¿sabes que hoy es mi cumpleaños?” Porque aunque no fuese desde el primer día del festival, para Graham toda esa semana celebraría día con día como si lo que dijera fuera verdad.
¡Era su cumpleaños, y el de las siete de ocho personas más importantes en su vida! (la primera siempre sería su hija) Decir que estaba emocionada era poco, se sentía plenamente feliz, quizás era la combinación que entregaba al festival, música, alegría, colores, más lo típico que uno sentía cuando los cumpleaños denotan algo positivo en tu vida.
En una de sus primeras caminatas para conocer la longitud del festival donde se encontraban, pudo observar a mucha gente extasiada por la música y demostrando aquello que sentían con el baile o bueno, algo que se parecía a bailar. Fue ahí cuando una cabellera pelirroja que conocía a la perfección salió de la nada frente a sus ojos. Verlo feliz la hizo sonreír y se acercó a él para saludarlo, pero cuando estuvo a punto Graham la interrumpió con sus palabras. “¿Es en serio?” respondió sorprendida. “¡También es el mío!” cómo si se tratase de alguien que no veía en años lo abrazó con fuerza. “¡Feliz cumpleaños!”

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( ☆┆ H-day Ubuntu ┆Tiám ❞ )
&&. Ren.
Era la primera vez que Ren asistía a ese famoso festival tenía deseos de ir desde hacía mucho tiempo pero no había tenido la oportunidad para hacerlo, así que esos boletos por parte de PARADISE le venían perfecto, reviso el programa el evento y prometía ser muy interesante, por supuesto que no iba a vestirse como un hippie drogadicto para encajar en el lugar, ella tenía su estilo propio y a quien no le gustara era muy su problema porque a ella le importaba el tamaño de plancton si no es que menos.
Aquel evento había coincidido con el aniversario luctuoso de la persona más importante para Ren, su hermano, aquel amargo día en donde después de varios intentos y varios fallos en lograr crear una solución para traerlo de vuelta, tuvo que desconectarlo del respiración. No quería estar sola en su casa por esa razón también había tomado la decisión de asistir a Coachella. El alcohol gratis le venía de mucha ayuda. Ya había bebido un poco, no estaba ebria, pero se le notaba que no solo llevaba un trago, se estaba permitiendo disfrutar de la música tratando de no pensar en su hermano, seguramente él estaba mejor donde quiera que estuviera. No supo en que segundo paso cuando ya se encontraba discutiendo con otra persona, entre empujones y palabras. “¡Qué no me toques!” Le advirtió empujando el cuerpo ajeno de manera defensiva. “Vuelves a ponerme una mano encima y vas a conocerme” Sentenció con molestia. Suponía que la otra persona también estaba algo bebida porque si no, no actuara de esa manera.
No supo en que momento había salido del lado de su clan, estaban celebrando y al segundo después casi que se encontraba al otro lado del festival -exagerando las cosas cómo siempre- Cómo sabía que se encontrarían pronto, no le importó alejarse y así aprovechar de hidratarse un poco, el alcohol ya no era parte de su rutina diaria cómo lo había sido hace meses atrás, así que con agua bien fría ella quedaba más que satisfecha.
El ambiente era interesante, niños -o sea, veinte años- volviéndose locos con cada situación, alcohol en el cuerpo del 90% de quienes estaban ahí y la música que los unía a todos. Eso era lo mejor. La música y ¡que estaba de cumpleaños! Nunca había pensado celebrar en un lugar así, menos compartirlo con más personas pero no cambiaba nada, así estaba perfecto.
Cuando iba a camino por esa agua, pudo reconocer a Ren, quién se veía metida en algún conflicto que Meira lo tomó cómo algo de poca importancia. La gente del clan Tíam no eran sus personas favoritas en el mundo, pero al reconocer que la discusión se tornaba física, se acercó para observar. No estaba de acuerdo con la violencia, menos de manera gratuita y bajo los efectos del alcohol. “La escuchaste ¿cierto?¿O es que acaso el alcohol también te deja sordx y estúpidx?” consultó con su voz autoritaria, colocándose al lado de la chica.
Happy Birthday Ubuntu
&&. Grace.
Por años la invitación de acudir a ese tipo de eventos fue declinada en varias ocasiones… No obstante la excepción se hace presente cuando trata de la celebración del cumpleaños de las ocho personas que dieron su respiración al unísono el veintiuno de abril. Por ellos puede hacer un esfuerzo… -Hay mucha bebida. Están desatados… Pero si hay gente que va prácticamente desnuda. No comulgo con la comunidad hippie. No pienso ir al baño de este festival, seguro que han cometido acciones impúdicas en él y ni el Señor sabe lo que uno puede contagiarse… La lista sigue en desaprobación tras otra. El mal gusto de PARADISE prosigue para ese tipo de celebraciones…
-¡Ni siquiera debe de tener capilla! En las puertas del Coachella se encuentra sin haber movido su maleta y barra la entrada a cualquiera que intente acceder. Son las puertas del infierno. -No pienso celebrar nuestro cumpleaños en ese centro de pecado.
A un lado de la rubia se encontraba Meira quién con maleta en mano se había posicionado ahí. Mientras escuchaba el monólogo de su amiga se dispuso a observar a la gente a su alrededor, analizando cada palabra que decía. En la mayoría del tiempo solía debatirle sus comentarios, una dinámica entre ellas que quedaba solo en conversaciones y recuerdos para más adelante.
Aunque estaba con la intención de decirle que en ciertos aspectos se equivocaba, la gente realmente estaba desatada y no sabía si era por la edad, o por el momento de anciana que tuvo, pero por un segundo fue demasiada locura. “Te acepto que la gente está loca, que andan semi desnudos y desinhibidos...”
“Pero ya estamos acá, no te quedarás afuera. Vamos, conseguiremos un baño, lo desinfectaremos” bromeaba, claramente. Nunca había ido a un festival cómo este, no sabía ni siquiera cómo eran los baños o si en realidad eran tan sucios cómo lo hacía imaginar Grace. “Y armaremos la capilla en alguna carpa, quedará bien” tomó su maleta y caminó un par de pasos, esperando que la rubia si quisiera pasar.
( Happy b-day Resfeber! )
&&. Orión.
-Te parecerá bien reírte de un hombre que acaba de ser atacado en una guerra como esta-dijo bromista haciéndose el ofendido-Hay estudios que indican que miles de personas mueren al año al ser atacadas con globos de colores-bromeó inventándose aquel dato para después reír-Al menos me queda el consuelo de que combine bien conmigo-comentó riendo-Aunque ahora me parezca al protagonista de La máscara cuando se la ponía, así que ya que estoy acorde con la ocasión, ¿baila, señorita?-preguntó ofreciéndole su mano sonriente.
Apretó sus labios mientras negaba, trataba de no reír pero había sido una escena demasiado divertida para ver. “Me disculpo por aquello, mi intención no era burlarme de tu desgracia” comentó mientras se encogía de hombros, cómo si nada malo hubiese hecho. Escuchó atenta lo que decía, era una tontería pero la causaba gracia, por lo que nuevamente la risa fue parte de esa conversación.
“Si, realmente es un color muy combinable contigo. Es más, podrías comenzar a instaurar una nueva moda” aún estaba agachada acariciando al perro, quién se veía muy cómodo recibiendo cariño ajeno. “Claro que si, caballero” dijo all momento de escuchar su consulta, le sonrió, tomó su mano para levantarse y así comenzar a moverse al ritmo de la música electrónica, que quizás no era su favorita pero vamos... Había que divertirse ¿no?
Happy Birthday Resfeber!
&&. Murph.
Sus manos se cierran sobre los brazos nuevamente cuando fue soltado. Acompaña las acciones con la sonrisa de quién no ha hecho nunca nada malo, una afirmación falsa en su caso. Murphy no desea dejar escapar tan fácil la presa… Ahora su reputación está en juego. Demostrará a su padre sensate que no ha de mostrarse decepcionado con él porque siempre cumple todas las órdenes.
-La guerras se ganan con ayuda. Juega a la insistencia. -Acepta mi protección y podrás salir ganadora. Su mirada es posada sobre la mancha de color que ha dejado el globo del cual la ha salvado solo con la intención de ganar confianza por su parte. -Es un contrato… Nos podemos ayudar mutuamente. Soy tus ojos para impedir que salgas más manchada y tú luego puedes darme algo que quiero.
Se soltó esta vez con algo más de brusquedad, no le gustaba sentirse presa de nadie y menos de un tipo que se creía superior o que se daba con el derecho de “cuidarla” sin que ella lo hubiese pedido.
Se preguntaba porque existían tanta insistencia de su parte y era hasta algo molesto pero no podía mostrarse a la defensiva, esto era sólo un juego para divertirse y pasar un buen momento. Con una sonrisa volvió a juntar su mirada con la ajena. “De nuevo, te agradezco la ayuda con ese globo pero puedo seguir esta guerra sola, si ya terminará” se dio media vuelta y quiso seguir su camino, se detuvo cuando escucho lo último que decía. “¿Y que es exactamente lo que quieres?” comentó aún dándole la espalda. La curiosidad mató al gato ¿este era el caso?
Happy birthday Resfeber!
&&. Marcel.
Pero si, si había terminado dándole a su compañera de clan… solo que no a la correcta, en cuanto la vio girarse reconoció a Meira, así como su voz, ante la advertencia –¡Lo siento Meira!- se disculpó gritando, aunque poco creía que le fuera a servir la disculpa, ya que su compañera de clan ya iba directo hacia él, aunque el rostro de diversión de ella lo había contagiado, ya que se había empezado a reír.
Así que esperando lo peor, cerró los ojos, viendo como alzaba el globo, imaginando a donde quería apuntar (¿ todos los de su clan eran tan crueles?), aunque solo sintió como éste salpicaba su hermosa cabellera… –¡Eres mala, Meira!- exclamó Marcel, mientras se ponía de pie finalmente.
–¡Eres mala y tienes mala puntería!- agregó avanzando hacía ella, echándosele encima –¡Dame un globo! ¡Dámelo!- exigió, aunque estaba bastante seguro que la contraria no le daría absolutamente nada, aunque eso no quitaba que lo intentara, ya que tenía toda la intención de llenar la bonita cabellera de Meira con pintura.
“¡Si hubiese querido darte justo en la cara lo hubiese hecho, pero no soy tan mala cómo crees!” exclamó aún con la sonrisa puesta en su rostro, tenía dos globos con color más que tenía intención de tirarle pero tuvo que arrancar al momento en que vio cómo se acercaba. “¡No te me acerques!” decía entre risas, sin poder evitar caminar hacía atrás con dificultad.
Le sacó la lengua en forma de burla y cuando dio el último paso perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Ahí vio su vida pasar, veía cómo cada vez se acercaba más y lo único que pudo hacer fue tirarle los dos globos de agua que le quedaban sin saber si le llegarían. Ahora estaba expuesta y sin nada para poder cubrirse.

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&&. Roman.
Carraspeó para evitar la risa (o mejor dicho, disimularla un poco) mientras levantaba la vista a la morena que le había dirigido la palabra. “Esperaba un poco de público pidiéndolo pero ha tenido que ser un poco antes” Bromeó y posteriormente se dirigió a la barra para poder pedir otro trago.
Las miradas que recibía por parte de la mujer eran obvias, tan obvias que no evitaba siquiera el ignorarlas. No le resultaba una molestia en lo absoluto, no negaba que la atención le resultaba hasta cierto punto satisfactoria. Cuando las miradas se cruzaron, Roman procedió a encoger los hombros y tomar su bebida, levantándola a modo de brindis aunque la chica estuviese terminando ya la propia. “De acuerdo, suena a una buena opción. Supongo que te incluye y debo disfrutar de tu mirada ¿cierto?”
“Bueno, el público...” comenzó apuntar con uno de sus dedos a las personas que estaban cerca suyo, las que ninguna para su bien estaban al pendiente de su conversación, haciendo que sus manos luego apuntaran a ella misma “o sea yo” terminó de decir carcajeando, “estamos contentas de que lo hayas hecho sin tener que pedirlo tanto” bromeó, mostrando sus dientes en una genuina y divertida sonrisa.
No le molestaba demostrarse coqueta con alguien que consideraba atractivo. No hacía nada malo, aunque por alguna razón en ese minuto recordó a Grace, se imaginaba la escena donde la regañaba diciéndole que se ‘estaba alejando del camino de Dios’. Se perdió unos segundos en sus pensamientos hasta que levantó la copa y lo quedó mirando. “No creo que te moleste mi mirada o mi compañía ¿cierto?” golpeó su copa con la de él y la bajó para terminarse lo que quedaba.
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