Qué horrible y desesperante es estar en la parada del camión esperando a que pase, mientras los hombres en sus carros, motos e incluso bicicletas te anden gritando de cosas, tener que estar con audífonos pero sin la música puesta para poder escuchar lo que pasa en tu entorno, hacerte como que si no escuchaste las estupideces que te dicen, tener que buscar un punto estratégico para ponerte donde sea más “seguro”, e incluso tener que idear un plan en tu mente sobre cómo podrías huír si intentan hacerte algo… Sólo por esperar el camión.


























