Aunque no lo creas, las máquinas capaces de imprimir diseños en 3D ya son una realidad. Estas impresoras crean piezas o maquetas volumétricas a partir de un diseño hecho en computadora y surgen con la idea de convertir archivos CAD (diseño asistido por computadora) en prototipos reales. En la actualidad se utilizan para la prefabricación de piezas de arquitectura y diseño industrial. El sector en el que este tipo de herramientas resulta más útil es el de las prótesis médicas, son ideales por la facilidad de adaptar cada pieza fabricada a las características exactas de cada paciente.
Los modelos comerciales son actualmente de dos tipos:
• De compactación, en las que una masa de polvo se compacta por estratos.
• De adición, o de inyección de polímeros, en las que el propio material se añade por capas.
Según el método empleado para la compactación del polvo, se pueden clasificar en:
• Impresoras 3D de tinta: utilizan una tinta aglomerante para compactar el polvo. El uso de una tinta permite la impresión en diferentes colores.
• Impresoras 3D láser: un láser transfiere energía al polvo haciendo que se polimerice. Después se sumerge en un líquido que hace que las zonas polimerizadas se solidifiquen.
Una vez impresas todas las capas sólo hay que sacar la pieza. Con ayuda de un aspirador se retira el polvo sobrante, que se reutilizará en futuras impresiones.
Cada vez es más frecuente la aparición de marketplaces donde se encuentran objetos 3D para imprimir. La gama de estos productos está incrementando gracias a la incorporación de diseños de objetos cotidianos, así como la alta tasa de penetración de las impresoras 3D en los mercados desarrollados.
Gracias a que ha bajado el costo, estas impresoras tienen potencial de ser masivas; hace dos años podías encontrarlas en 30,000 dólares y hoy las puedes encontrar en 3,000 dólares. Los expertos comentan que seguirán bajando hasta que cuesten menos de 1,000 o incluso 500 dólares.
Las impresoras 3D o manufactura aditiva permiten fabricar piezas como juguetes, herramientas, refacciones de electrónicos, mobiliario y otras en cuestión de horas a partir de un diseño digital usando algunos tipos de plástico como polímeros, lo que para industrias como médica, militar, aero-espacial y de electrónicos. Estas máquinas están convirtiendo en obsoleto esperar por una pieza manufacturada en planta cuando puede fabricarse dónde y cuándo se necesite.
Algunos de los usos prácticos que se le podrían dar a estos aparatos en casa es la impresión de refacciones para reparar electrónicos aunque también se busca fomentar la innovación.
La posibilidad de que la impresión tridimensional llegue a las tiendas departamentales, no sólo es buena noticia para los consumidores si no para los fabricantes de éstas; de acuerdo con datos del reporte anual de impresión 3D de la consultora Wohlers Associates, esta industria se valuó en 2,200 millones de dólares en 2012 y se estima que alcance los 3,100 millones de dólares en 2016.