La sentencia del silencio.
Le fallΓ©, y en la caΓda encontrΓ© mi ΓΊnica verdad: el inventario de lo que fuimos ha quedado clausurado. El temor que me habitaba finalmente ha tomado asiento a mi mesa, y con Γ©l, mi ΓΊltima voluntad.
Mi cuerpo y mi alma han cerrado sus puertas por daΓ±os estructurales. Ella fue el principio y el fin; el gran amor de mi vida. Por respeto a ese abismo, no permitirΓ© que nadie mΓ‘s intente cruzarlo. Lo que queda de mΓ es solo un templo vacΓo dedicado a un amor que ya no me pertenece.















