Quiero descansar de esta manía mía
de pensar demasiado,
sentir demasiado
y amar como si me fuera la vida en ello.
Porque hay batallas que no cansan el cuerpo…
cansan el alma.
RMH
Misplaced Lens Cap
trying on a metaphor

izzy's playlists!
NASA
h

JBB: An Artblog!
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Andulka
hello vonnie
Show & Tell


YOU ARE THE REASON

祝日 / Permanent Vacation
Alisa U Zemlji Chuda

⁂
noise dept.
Sade Olutola

Discoholic 🪩

seen from United States
seen from Belgium

seen from United States

seen from Singapore
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Türkiye
seen from Portugal
seen from China

seen from Austria
seen from Malaysia

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Brazil
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Australia
seen from Morocco
@marcosrmz
Quiero descansar de esta manía mía
de pensar demasiado,
sentir demasiado
y amar como si me fuera la vida en ello.
Porque hay batallas que no cansan el cuerpo…
cansan el alma.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Ya no tengo ganas de seguir.
Y punto, no pienso discutirlo.
A veces formas parte de mi poesía, ahí subrepticiamente, vas, sin saberlo.
Te apetece una noche aquí, o quizás un siglo? Tienes hasta las 6 pm que parte mi vuelo.
Ahí.
Ocupo un espacio.
No importa si es frío o caliente,
mientras esté vacío.
Voy a buscar poesía.
Y la poesía —lo sé— no puede ser tibia.
Debe ser fría, hiriente, invernal.
Como esas verdades que no abrazan,
pero despiertan.
Busco palabras que no consuelen,
sino que nombren.
Porque marzo tiene esa tristeza rara
de reinventarse cada vez que lo miro.
Y abril… abril me duele.
No sé por qué, pero siempre me duele.
El sufrimiento es el mismo,
eso no cambia.
Lo que cambia es el lenguaje.
El léxico evoluciona,
se vuelve más complejo,
más preciso,
más honesto.
Cada libro que devoro afila la herida,
la hace más consciente,
menos ingenua.
Ya no escribo para escapar del dolor,
escribo para entenderlo.
La poesía no me salva,
pero me ordena.
Me da estructura para no desbordarme,
me permite habitar el frío
sin fingir calor.
Y aquí estoy,
ocupando este espacio,
vacío pero mío,
escribiendo no para sanar,
sino para decir la verdad
con palabras que ya no tiemblan.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Otoño
El otoño lentamente se asoma,
letargo de sí mismo,
como si olvidara que es el número tres,
el preludio del adiós.
Camina despacio, impuntual,
pero vale la pena esperarlo.
Es hermoso verlo llevarse con paciencia
lo que un día fue frondoso.
El otoño enseña sin hablar:
que todo lo que llega también se va,
que las hojas más fuertes terminan cayendo,
y aun así regresan, tercas, a la vida.
No hay otoño huracanado
que impida el retorno de lo que fue amor,
de lo que alguna vez ardió en verde.
Todo se repite: caer, volver, irse, volver.
Un ciclo sin fin, inmortal.
Y ojalá, cuando llegue el otoño de tu vida,
te encuentres preparado para el invierno.
Necesitarás abrigo,
no para el frío de afuera,
sino para el que deja dentro
todo lo que alguna vez quisiste y ya no está.
Estaciones Perdidas
Hay un lugar desmedido al que siempre regreso,
un rincón donde la memoria se pudre y florece a la vez.
Recuerdo aquella tarde de verano,
cuando fuiste la flor más hermosa,
mi jardín completo en un solo cuerpo.
Pero como todo lo perfecto, se pudrió rápido.
De estación también cambiaste tú:
pasaste de la tibieza del sol
a la crudeza del invierno,
con un frío capaz de quebrar huesos.
Ni siquiera me diste el otoño,
ese respiro de hojas cayendo,
de atardeceres que enseñan
que la belleza también sabe morir despacio.
No, tú me negaste el ciclo completo:
me congelaste de golpe,
sin piedad, sin transición.
Y al final, no fuiste ni verano ni invierno,
sólo una nube torpe y cruel,
que se nubló a sí misma
y me dejó nublado a mí.
La vida me lo enseñó tarde:
hay personas que no son estaciones,
son tormentas.
Y el error no fue amarte,
fue haber creído que contigo habría primavera.
Mujer de Hielo
Sabes, la luna tiene su encanto, como la mirada de aquella persona que me atravesó sin permiso, la primera vez que la vi, ya estaba perdido.
Creí que era un accidente, pero en mi cabeza ya había escrito mil capítulos de amor, y bautizado a diez hijos con nombres que jamás pronunciaré.
La vida me jugó sucio: la luna, como ella, se va de día, se esconde entre nubes cobardes y deja su ausencia como cicatriz.
Invisible se volvió, como si nunca hubiera estado, como si sus ojos no me hubieran tatuado la piel.
Mujer de hielo, que sólo fuego me dio por unos minutos, un incendio breve, capaz de dejarme en cenizas.
No volvió. Y no sé si me olvidó, o si se volvió fantasma, o si se escondió para no ver que aquí sigo maldito, recordando lo que ni siquiera fue.
La luna me lo advirtió: el deseo no es eterno, y las mujeres de hielo arden rápido, pero nadie olvida el quemón.
Y si alguna vez vuelve, que no espere ternura ni palabras dulces: será recibida como se recibe a un verdugo, con la certeza de que lo suyo no fue amor, fue un disparo en la frente.
Sentencia final: ni la luna se atreve a quedarse, ¿por qué habría de hacerlo una mujer de hielo?
Viví un amor que parecía eterno. De esos que te hacen prometer que esta vez sí, que no habrá heridas, que por fin el alma encontró su casa.
Y fue hermoso. Tan jodidamente hermoso que aún me tiemblan los huesos cuando lo recuerdo.
Pero también fue real. Y lo real no siempre salva. Lo real también se cansa, se rompe, se va.
Ese amor me enseñó que no basta con querer. Que por más que uno ame con todo, a veces el otro ya no puede quedarse. O uno mismo ya no puede sostenerlo sin dejar de ser.
Aprendí que el amor, por más bello, no lo puede todo. Y que hay adioses que se dan llorando… pero con la frente en alto.
Yo no me hago la víctima
No. Yo no me hago la víctima. Nunca lo he sido. Fui el hijo de puta que cerró la puerta de un portazo, el que te dijo “te amo” con los dientes apretados y luego no volvió.
No por falta de amor. Sino por exceso de dignidad. Porque en mi cama ya no cabían tus culpas ni mis ganas de seguir aguantando.
Y si tú te cuentas como la víctima, cuéntate bien: cuenta cómo te hice el desayuno con el corazón en la mano, cómo me sangré la voz por explicarte que me dolías, cómo te escribí poemas que ni siquiera leíste.
Yo no me hago el mártir. Yo cuento la historia como fue: te quedaste sin mí porque te lo ganaste.
Y me fui. Con todo y mi rabia. Con todo y mi pecho roto. Con todo lo que ya no ibas a tener de vuelta.
Fui el malo, claro. El cabrón que por fin se eligió a sí mismo. Y si para ti eso es ser basura, entonces quédate con tu bolsa llena de excusas.
A mí ya me mataron mil veces y aprendí a resucitar con las costillas rotas. Ya no espero justicia. Solo que no me vuelvan a joder con el cuento de que fui cruel.
Fui libre. Y eso, mi amor, a muchos les arde más que el abandono.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
La flor de pólvora
El metal frío contra la sien izquierda. No era la primera vez, pero esta vez… esta vez la pistola hablaba. Respiraba. Palpitaba.
—Hazlo, cabrón. Sé hombre. —dijo la voz. No la suya. La otra. Esa que lo visita cuando el mundo ya no cabe ni en un grito.
El cañón vibraba con restos de pólvora seca, como si fuera una flor que germina de la muerte. El dedo índice temblaba, no de miedo… de expectativa. Como si al otro lado del gatillo no estuviera el fin, sino la única puta verdad que nadie quiere ver.
En el reflejo sucio del espejo del baño, Marcos no se veía completo. Solo un ojo, una parte del rostro, media boca que aún sangraba de la última pelea con él mismo. Su otra mitad ya estaba muerta. La asesinó anoche. O antes. O en un sueño. Ya no distinguía bien.
—¿Quieres verla pasar? ¿Tu vida entera, como película barata? —le susurró la voz, con tono burlón. —No —respondió. Y fue honesto. Él no quería recuerdos. Quería silencio.
Apretó el gatillo. Nada. Solo un clic. Una mueca vacía. Como si el arma también se burlara de su desesperación. —Ni para morirte sirves —dijo la voz.
Marcos cayó de rodillas, como quien reza de espaldas al altar. Lloró. No por miedo. Lloró porque lo dejaron vivo. Otra vez. Como si el universo lo torturara con esa misericordia sádica de los dioses antiguos.
Sobre el piso frío, entre botellas rotas y colillas de cigarro, escribió con sangre seca una palabra en la pared:
“Mentira”.
No había muerte. No había paz. Solo el eco de una bala que nunca salió. Y la certeza de que incluso en la locura más absoluta, hay segundos de lucidez que queman más que la pólvora.
Esa noche, Marcos no durmió. Se sentó frente a la ventana rota y vio el cielo —no buscando estrellas, sino esperando que una de ellas cayera y le estallara en el pecho. Encendió un cigarro con la pólvora de sus pensamientos. Y escribió en su cuaderno más viejo:
"A veces, la bala no te atraviesa el cráneo. A veces, solo pasa rozando el alma. Y aún así, te mata."
A donde
A donde vas a irte a morir cuando llegues a viejo, cuando los desdenes de la vida te hagan ver el invierno en soledad y se claven hasta los huesos. ¿Te lo haz preguntado?. Quizás hoy es pronto y que fortuna, quizás ya no te alcance el tiempo entonces llévatelo para la otra vida.
Instrumenté mi vida para ti, para vivir a la sombra de tu refugio, pero fuiste quién me enseñó porque hay gente tan rota, tan jodidamente rota. Cedí fronteras que ya recuperé, ¡ay!, cuánto me costó. Invadiste hasta la fibra más íntima de mi ser, aunque bien hoy no habitas ningún espacio, ni siquiera la luna en mis noches… te escribo valiente hijo de puta, en el frenesí que puedan intencionar estas líneas, disfrútalas, es lo ya para ti último y no más.
Es inevitable, moriré… quizás en un arranque de ira, de tristeza, de desinterés. No lo sé. Tengo media vida en deuda con nadie que importe pero que si me pasa facturas que ya no puedo saldar.
Como le explico al psicólogo que no hay camino, no hay redes ni texturas a donde aferrarme. Que la melancolía es poesía barata que no vale la pena escribir.
Como le digo a mamá que no hay más por hacer. Que el tiempo al tiempo se acabó. Que la monotonía ganó. Que idéntico a ayer son todos los días. Que mejor decido irme.
Me niego ha aceptar que la naturaleza reclame mi vida, soy yo quien le entrega estos átomos inútiles que consumen todo de sobra.
Sucedí una vez, vagamente, como tonto embelesado, de mieles que nunca probé y con alas que el cielo nunca volaron. Me vi incriminado, por un acto de cobardía, se me insinuó frío cuando me fui, ahí nunca fue, además un amor tan grande no cabía. Punto y aparte.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Fui a verle, toque la ventana de cristal de su lugar de trabajo, a que hermoso hotel, sentí el impulso repentino de abalanzarme sobre él y rodearle su cuerpo con los brazos. Él debió sentir algo por el estilo porque me correspondió del todo. Aún tiene un papel que firmar, un pretexto que tengo para verle, uno que quizás haga que esta vez si funcione. Lo amo a montones.
Solo es real lo que esta dentro; lo exterior solo es real en función de mis necesidades.