Estaba convencida de que no podía perder
Que mi ausencia podría llegar a doler
Que las brazas seguirían encendidas
Aún cuando las ascuas correspondían
Convencida de lo inverosímil
Que no existiría una partida
Ni un final, ni una elipsis
Extraño creer en lo indeclinable
Lo iluso, los sueños impermeables
Pobres los que confían tan ciegamente
Quien sin condiciones se atreve a jurar, ser demente
No amo más lo que antes amaba
Es surreal quedarse en donde uno sobra
A veces lo que se ve no se toca
En duelo perpetuo, pero sigo
Cien candidatos salteo por un ego fino
Nunca creí demasiado en las miradas
De todas formas valen poco y nada
Llovía por dentro y el sol asomaba
No la interrumpan, está en desorden
Busca sus sábanas y se sienta al borde
El abismo respira despacio
Ahora mismo busca el desborde
La culpa se regenera y no hay descanso
Desasociego brusco, decoro escaso
Vulnerabilidad de una herida que todos vieron
El puñal público que fue penetrante
Y hundido delante de ojos ajenos
Ellos saben hasta lo incierto
Saben sus ojos quién rompía
Quién se iba y quién se quedaba
Es un misterio ese deseo mío
Con las cenizas intento reescribir el destino
Reconstruir con los escombros de aquel destierro
Remendar el pasado con un presente incierto
Todo parece un precio muy alto
No hay pena ni gloria en algunos peldaños
Son sólo los escalones innegables
Las montañas que escalamos
Parecía un mar de certezas
Y fueron dudas en un océano de piedra
Y en esa caída inevitable, en la colisión
Le negué solitud a mi razón
Y robé demasiado tiempo al corazón