SI NO ME HUBIERA HACERCADO ESE DÍA A VOS...
A veces creo
que aquel día prendí algo
que nunca tuve tocar,
que no tuvimos que habernos tocado.
Que tuve que guardármelo todo,
seguir caminando,
dejar que la noche hiciera lo suyo
y borrarte antes de que existieras en mí.
No tuve que mirarte tanto
ni quedarme un segundo más de lo necesario.
Hay cosas que empiezan pequeñas
y terminan ocupándolo todo,
como una grieta que no deja de abrirse.
No debí dejarme llevar
por eso que sentí con vos,
porque no era calma,
era vértigo…
y, aun así, me tiré.
No tenía que seguirte ese primer beso.
Fue como firmar algo
que nunca entendí del todo.
Como prender una luz
que ahora no sé cómo apagar.
Y ese “te amo”…
no tuve que decirlo.
Porque ahora se me quedó clavado
como una espina que no sale,
como algo que repito en silencio,
aunque ya no tenga sentido.
¿Y si ese día
me hubiera ido
en lugar de quedarme,
en lugar de acostumbrarme a tu voz,
a tu forma de existir en mis días…?
Mi vida no sería este caos
que intento ordenar
y siempre termina cayéndose otra vez.
No te estaría pensando
como si fueras una canción repetida
que no puedo sacar de mi cabeza.
No estaría acá,
peleando conmigo misma,
intentando entender
por qué algo que se sintió tan bonito
terminó doliendo así.
Y es que te volviste eso…
un pensamiento constante,
una costumbre que duele,
una ausencia que pesa más
que muchas presencias.
Y es agotador…
Agotador pensar en lo que fue,
en lo que pudo ser,
en lo que nunca terminó de ser.
Y entonces vuelvo a ese día,
una y otra vez,
como si pudiera cambiarlo
solo con pensarlo distinto.
¿Y si ese día
nuestras vidas no se hubieran entrelazado de esa manera, si dejabamos nuestra amistad intacta…?
¿Cómo sería todo ahora?
Tal vez estaría en esta misma plaza,
con la misma noche encima,
pero con el pecho en calma,
sin esta guerra silenciosa
que nadie ve,
pero igual me desgasta.
Sin tu nombre repitiéndose
como un eco en mi cabeza.
Sin este vacío extraño
que no sé si dejaste vos
o si siempre estuvo ahí,
esperando a que alguien lo despertara.
Sin esta sensación
de haber perdido algo
que ni siquiera sé si realmente tuve.
Y me lo pregunto otra vez,
aunque ya sé que no hay respuesta
que calme esto:
¿y si no te hubiera conocido tan a profundidad?
¿me habría salvado de este dolor…
o me habría perdido
de algo que, aunque me rompió,
también me hizo sentir viva?








